Irene Montero pretende invertir más dinero en la fracasada Ley de Violencia de Género
Irene Montero pretende invertir más dinero en la fracasada Ley de Violencia de Género

Adivinanza dominical. ¿Quién ha dicho esto?

  1. «Hoy todos los demócratas estamos amenazados de muerte si no paramos a Vox en las urnas». 
  2. “No vamos a dejar que el odio se apodere de la convivencia en España.” 
  3. “No se puede facilitar poder a quienes son un peligro para la democracia..” 
  4. “Quiero ser la media entre Feijóo y Ayuso.”

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  1. Maroto, ministra de Industria.
  2. Sánchez, presidente del Gobierno.
  3. Gabilondo, aspirante.
  4. Casado, mediano.

Con dos o más puntos recibe mi entusiasta ovación. 

Y recibe también esta petición: por favor, por favor, por favor, no te fíes. No te confíes.

“Las elecciones no pueden darse por perdidas, ni mucho menos. Pablo Iglesias puede movilizar a parte del voto que se necesita, el voto tradicionalmente abstencionista. 

Y Mónica García (candidata de Más Madrid) conecta muy bien con el electorado progresista más joven. Si hay una participación muy alta, la izquierda gana seguro.” (Lucía Méndez: El clic de abril: de «socialismo o libertad» a «democracia o fascismo»)

El voto útil

Esta es la campaña electoral en la que menos se ha hablado del voto útil. ¿Por qué será?

El analista Rafael Bardají considera que el voto al Partido Popular, lejos de ser útil, supone dar carta blanca a un PP liderado por alguien tan obsesionado con el centrismo, que ha acabado por no saber dónde cae la mano derecha y dónde la izquierda:

“Esta es la hora de enfrentarse con todas nuestras fuerzas a esta amenaza real que representa el Sanchismo-Iglesismo.

Pablo Casado ha dicho que ‘votar a Ayuso es votarme a mi para presidente de gobierno’.

El voto útil que pide el PP, no es un voto útil para la presidenta de Madrid, sino para el liderazgo de Pablo Casado. Así es la política de nuestros días, que se mueve entre una red de continuas mentiras y las pedradas y amenazas.

La derrota del socialcomunismo y todas las enfermedades que encubre sólo puede venir con un 4M en el que la España de bien triunfe. 

Y eso pasa por callar a los fascistas anti-fascistas, al socialismo chupóptero y a la socialdemocracia del PP

Ojala que este 4 de mayo pase a la Historia como el 2 de mayo 2.0.” (Rafael Bardají: Regreso al futuro)

Lo de Casado se me ha quedado grabado…

¿Dónde le sitúa eso? ¿A la altura de Benavente? ¿Pero esto no iba de defender unos valores e imponerse a la izquierda? 

“Lo terrible de Casado no es que (…) evidencie que no quiere enfrentarse a los argumentos de la izquierda ni defender lo que se supone que son las ideas del PP.” (Emilio Campmany: ¿Cuál es la media entre Feijóo y Ayuso?)

Aplicando la definición ideológico geográfica de Pablo Casado, la pregunta oportuna en estas fechas es… ¿dónde queda Ayuso? ¿Camina hacia Manganeses de la Polvorosa o más bien baja hacia Villalpando?

Con estos del PePe, el funambulismo alcanza la categoría de arte cabalístico.

¿Y la izquierda qué dice al respecto del voto útil? 

A nuestra izquierda sobre todo le da pánico Vox. Pero también hay algo más, y es significativo viniendo de ese ámbito ideológico:

“[La opción de Vox] que pasa por los lazos con el catolicismo tradicionalista, por el liberalismo económico fuerte, la defensa radical y agresiva de una España unida y centralista (y de instituciones como la monarquía), había sido utilizada a conveniencia por el partido en el que se integraban, el PP: la agitaba cuando estaba en la oposición y la escondía cuando estaba en el Gobierno. (Esteban Hernández: El regreso de Aznar por la puerta de atrás y la España política del futuro)

La izquierda empieza a insinuar que lo moderno es Vox y lo anacrónico, los tópicos progres:  

“Aquí y allá, en distintos territorios y tipos de ciudad, el mismo infrasonido se repite inquietantemente: ser de Vox es tendencia, es subversivo, está bien visto. 

Sus consignas no se difunden subrepticia y vergonzantemente sino con orgullo desafiante. En lugares donde la exhibición de símbolos patrios era impensable, hoy flamean banderas.

Nosotros [la izquierda] somos los trajeados y formales padres de familia de los años 50 y ellos los rockeros estridentes que hacen cortes de mangas y dicen fuck you.

Gustamos de presentar a la ultraderecha como un arcaísmo añejo o residuo franquista. Por el contrario, desgraciadamente gran parte de su potencia proviene de que su ideología transita por muchas de las vías del sentido común del mundo contemporáneo.” (Jorge Armesto: Comprender al votante de Vox)

Democracia gran hermano

Cuando la izquierda va a hacer trampa, suele soltar basura a base de provocar una reacción extrema del contrario. Lo hace con insultos, mentiras, noticias y montajes más falsos que la falsa moneda de Imperio Argentina, y también recurriendo a la violencia, tipo golpe de Estado o similar.

Pero siempre, siempre, siempre dice que la provocación, los insultos, los montajes o el golpe de Estado lo está haciendo otro, el contrario, la derecha.

¿Que no hay forma de conseguir vacunas? ¡Alerta antifascista!

¿Que Moncloa está hundiendo la economía nacional? ¡Nos están amenazando con balas y navajas! 

¿Que los mios andan remoloneando el voto y hay que movilizarlos? ¡La ultraderecha urde un golpe de Estado! 

“La hipótesis de un golpe de Estado desenfoca todas las fechorías del Gobierno, subordina la atrocidad del coronavirus y encubre la montonera de los escándalos políticos.

Nadie se cree a Pablo cuando proclama el oráculo de la gran conspiración, pero la intoxicación le permite distraer la bolita —Iglesias es un magnífico trilero—, señalar la amenaza de la extrema derecha e identificarse a sí mismo como el garante de la democracia. (Rubén Amón: Por qué a Iglesias le excita un golpe de Estado)

A la izquierda le encanta utilizar el doberman del peligro inminente de la llegada de Hitler, del fin de la democracia y del golpe de Estado para tapar sus vergüenzas y a Pablo Iglesias le gusta insultar en campaña electoral y fuera de ella. Eso sí, componiendo la figura del poli bueno:

Sigamos analizando el espécimen de izquierdas, que con facilidad pasmosa transita desde el golpe de Estado al asesinato:

“Evocando los peores momentos del matonismo parlamentario español, un líder de izquierdas, hablando todavía como vicepresidente del Gobierno, ha amenazado a la oposición. 

Es la enésima vez que Iglesias trata de intimidar a los representantes de la media nación contra la que gobierna el sanchismo. 

El problema con las amenazas en el Congreso de los Diputados es que se cumplen. Otro Pablo Iglesias, también con espeluznante frialdad, comunicó en su día a Antonio Maura que los socialistas habían «llegado al extremo de considerar que, antes que Su Señoría suba al poder, debemos llegar hasta el atentado personal». 

Era el 7 de julio de 1910. El 22 de julio Maura resultó herido en un atentado. Personal.

A la Pasionaria la oyeron amenazar de muerte a José Calvo Sotelo.

En un país donde es tradición que las amenazas lanzadas en el hemiciclo se cumplan, nadie debería estar tranquilo cuando Pablo Iglesias el joven pronuncia esas palabras como puños, como losas, como sentencias. (Juan Carlos Girauta: Viejos fantasmas)

En realidad sí huele bastante a golpe de Estado. Un golpe de Estado que en esta ocasión no pasa por tomar por las armas el Congreso, sino por hacerse con todos los poderes del Estado para saltarse la Constitución estableciendo lo que podríamos denominar una “democracia gran hermano”, tutelada por la peña progre de la moción de censura, lo mejorcito de cada casa… 

“En España, los autores y ejecutores del 23-F creyeron poder defender a la nación frente a comunistas y terroristas (y sobre una clase política blanda) yendo contra la democracia. 

En la actualidad, 40 años más tarde, son los herederos de ETA, los independentistas catalanes y los comunistas quienes, para acabar con la nación arremeten contra los pilares de la democracia (sobre una clase política ensimismada con sus privilegios).

Este 23-F 2.0 tiene como fin el cambio de régimen y se va desarrollando capítulo a capítulo, a cámara lenta.

Violencia en la calle, intimidación a quien no comulga con sus ideas, dependencia de las ayudas públicas, inmigración desbocada, inseguridad jurídica, ataques contra la propiedad privada, todo son acciones tácticas para llegar al fin último: un golpe exitoso que les mantenga en el poder.” (Javier Bardají: Golpe de Estado 2.0)

Vicenç Navarro es un “científico social”, que así, de forma tan siniestra como naturalista, se define y le definen los suyos, “científico social”, ¿a que suena a doctor Mengele?

Navarro es uno de los tótem alrededor del cual la izquierda da vueltas con veneración. Pero como comprobarás a continuación, su credibilidad es fácilmente verificable:

“¿Podría ocurrir un golpe de Estado similar en España? La respuesta a esta pregunta es un SÍ.

En el Estado español, liderado, como Jefe del Estado, por el monarca actual (heredero del rey nombrado por el dictador), hay una parte de los aparatos del Estado y, muy en particular, sectores de los aparatos de seguridad y policiales, del sistema judicial y de las fuerzas armadas, que experimentaron pocos cambios, tanto de personal como de cultura política, hasta tal punto que incluso se mantuvo una estatua del dictador (responsable del mayor número de asesinatos políticos que hayan existido en España) en la Academia General Militar del Ejército hasta hace pocos años. 

El subdesarrollo social de España es consecuencia del enorme dominio que las derechas han tenido sobre el Estado español. (Vicenç Navarro: ¿Es posible un golpe de Estado en España?)

No me extraña que Joaquín Leguina escribiera hace poco en una tercera de ABC (que por cierto, cada día son más flojas):

“¿Qué izquierda es ésta que quiere destruir la nación española?” (Volver a la sensatez)

Pero a pesar del empeño de gente como Sánchez o Iglesias y sus hooligans a sueldo, el golpe de Estado no ha llegado a producirse porque, para sorpresa de los aspirantes a golpista, resulta que quedan en España muchos defensores de la libertad. Demasiados, para que tan turbio empeño salga adelante.

¡Y este martes volveremos a pararles los pies!

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Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/