¿Hay inundaciones en Venecia? Calentamiento global, emergencia climática. Apocalipsis. Vosotros, occidentales blancos, sois los culpables. Greta tiene razón. Negacionistas, a la cárcel. Pagad más impuestos. Renunciad a vuestros coches. Dejad de comer carne. Me da vergüenza la humanidad. Prohibid las pajitas. Cobrad las bolsas de plástico. Dadnos carriles bicis. Comed bichos. Subvencionad las empresas de energías renovables. No tengáis hijos.

Seis semanas más tarde, los canales interiores de Venecia se han quedado secos.

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Si esto fuese un vídeo, ahora pasaría un arbusto rodante, el estepicursor, para indicar que el silencio atronador con que se ha recibido esa noticia en los medios de comunicación.

La ‘sequía de la Befana’ es un fenómeno natural que se debe a la llegada de bajas presiones al norte de Italia

Una de las ciudades más conocidas del mundo pasa en menos de dos meses de estar a punto de desaparecer bajo las aguas a quedarse seca. ¿Me lo explican? Pues no, la Prensa de Kalidá no nos explica; quizás porque sus redactores ‘millennials’ lo entienden, o quizás porque los editores y directores ya talluditos se dan cuenta de que pueden descubrir el truco que les permite mantener a flote a los medios de comunicación de los que viven.

Cuando en noviembre pasado el ‘acqua alta’ cubrió la plaza de San Marcos, El País publicó un editorial en el que asociaba la inundación con el aumento del nivel del mar debido al calentamiento global: “Pocos dudan ya de que la subida del nivel de mar, uno de los efectos más graves del cambio climático, está impulsando estos episodios recurrentes”.

Este periódico fue uno de los poquísimos que aportó algo de sensatez en la campaña de los ‘calentólogos’. En un artículo, recordé que la ‘acqua alta’ es un fenómeno que se produce periódicamente en Venecia y que uno de los factores del aumento de su frecuencia se debía a la irrupción de enormes trasatlánticos en la laguna. Concluía proponiendo que se prohibieran los cruceros, tan contaminantes ellos. No me han hecho caso.

¿Es que los edificios de Venecia han pasado de estar hundiéndose en su laguna a levantarse sobre ella?, ¿o es que el mar se ha retirado?

Desde hace unos días, para decepción de los turistas, varios canales interiores de la ciudad han aparecido secos o con un riachuelo de agua. El nivel ha bajado una media de medio metro y muchas góndolas han quedado varadas en el barro sucio. Se trata de otro fenómeno natural frecuente en la ciudad: la ‘secche della Befana’, la sequía de la Befena, producida cuando las bajas presiones visitan el norte de Italia y, en consecuencia, las mareas retroceden de una manera tan intensa. En cambio, en otoño las lluvias en la región fueron algo más intensas de lo habitual.

Repito: ¿cómo puede ser que pasemos de la inundación imparable a la sequía tradicional? La respuesta estándar es que en esta fase de ‘cambio climático’ los fenómenos atmosféricos serán cada vez más intensos y bruscos, por lo que pasaremos de manera espasmódica de sequías a nevadas y de olas de calor a olas de frío, sin tener casi tiempo de sacar la ropa del armario.

El Poder nos quiere convencer de que comamos insectos para salvarnos de un cataclismo inexistente

Pero yo prefiero la explicación de que el tiempo es (más o menos) imprevisible y que en invierno siempre hará frío y en verano calor, con inundaciones o sequías cada cierto número de años. Aunque les sorprenda a los talibanes de la ecología, poco más podemos hacer los seres humanos, aparte de dragar los ríos, plantar árboles, no construir en las riberas, depurar las aguas y los humos…

Sin embargo, ya tenemos vicepresidencia dedicada a la transición ecológica y dentro de poco se empezarán a dar millones de euros en subvenciones, que pagará usted, querido lector.

El vicepresidente segundo y la ministra de Igualdad, que tanto han progresado en el Gobierno de progreso, aunque viven juntos han ido en dos coches oficiales a Moncloa a su primer consejo de ministros. ¡Todo un ejemplo de ahorro y responsabilidad! Prepárese, además, para recibir reprimendas de estas gentes.

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