El obispo de Bangassou, Juan José Aguirre, junto al presidente de de HazteOir.org y CitizenGO. /MásLibres
El obispo de Bangassou, Juan José Aguirre, junto al presidente de de HazteOir.org y CitizenGO. /MásLibres

Este viernes ha dado comienzo en Madrid el III Congreso Internacional ‘Todos somos Nazarenos’ (#WeAreN2018) en el que son protagonistas los cristianos perseguidos. En la mañana de esta primera jornada han acudido al evento más de un centenar de personas.

El acto, organizado por la plataforma MasLibres.org y la Fundación CitizenGO, ha sido inaugurado por su presidente, Ignacio Arsuaga, quien ha asegurado que el objetivo de #WeAreN2018 es “llamar a la comunidad internacional a frenar el nuevo genocidio que golpea a la humanidad”.

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Arsuaga ha señalado que con el testimonio de los cristianos perseguidos “se está abriendo los ojos del mundo al terrible desafío de la persecución religiosa en nuestro tiempo”. Y ha agregado: “Su voz es la de más de 150 millones de cristianos que sufren por sus creencias en distintos lugares del planeta, en pleno siglo XXI”.

Los niños y los jóvenes, los más vulnerables

Asimismo, el presidente de HazteOir.org ha insistido que se debe “mirar especialmente a los niños y los jóvenes cristianos víctimas del yihadismo en países asolados por la guerra, el terrorismo y la intolerancia religiosa”, porque “son los más vulnerables entre los vulnerables”.

“A su condición de cristianos –chivos expiatorios del fanatismo yihadista–, unen su condición de niños y adolescentes en zonas donde la violencia de la guerra y el terrorismo se manifiesta con una saña que desconoce el menor sentido de la humanidad”, ha añadido Arsuaga.

Y ha concluido: “Queridos hermanos, no estáis solos. Vuestro sufrimiento es el nuestro. La causa de vuestra libertad es la nuestra. El Congreso #WeAreN2018 quiere dar un nuevo aldabonazo sobre la inhumana experiencia de vivir perseguido por causa de la fe”.

Tras el discurso del presidente de HazteOir.org ha tenido lugar la primera ponencia de la mañana a cargo del analista de libertad religiosa, Michael Jones (nombre ficticio), que ayuda a cristianos perseguidos en Egipto y ha tenido que ocultar su identidad para nos er reconocido.

Jones ha relatado cómo vivió el ataque terrorista en la catedral de San Pedro  en diciembre de 2016 cuando cuando se celebraba el domingo de Ramos de en el corazón de Egipto. “Entró un terrorista yihadista suicida y se inmoló en medio de la gente que estaba rezando pacíficamente”, ha afirmado emocionado, mientras enseñaba una foto de una niña pequeña, añadiendo: “Maggie acompañó aquel domingo a su madre porque no tenía colegio y la asesinaron por su fe”.

Asesinados por ser cristianos

Posteriormente, ha sido el turno de dos estudiantes de la Universidad keniata de Garissa, Fredrick Gitonga y Obwamu Ombunga, quienes sobrevivieron a un atentado islamista de terroristas de Al Shababa en 2015 en el que fueron asesinados 149 jóvenes.

“Nos conocíamos todos. De entre mis contactos del teléfono, 4 o 5 amigos murieron ese día. Era muy doloroso pensar que todos ellos murieron por ser cristianos”, ha detallado Fredrick Gitonga, que se salvó porque se escondió debajo de la cama.

Por su parte, el jóven Obwamu Ombunga recibió cinco balazos en el atentado de la Universidad de Garissa. Uno de los proyectiles le alcanzó la cabeza pero sobrevivió milagrosamente. “Era un aviso para que el resto de cristianos supieran que no están seguros, que ellos pueden ser los próximos”, ha afirmado. Y ha hecho hincapié: “La sangre de esos cristianos es una semilla de la que germinan nuevos cristianos, pero es una semilla que germina muy lentamente”.

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