En los últimos días de agosto la Facultad de Teología de la Universidad Nicolás Copérnico me invitó, en calidad de presidenta del Observatorio para la Libertad Religiosa, a la ciudad de Torun (Polonia) para hablar sobre la situación de la libertad religiosa en España.

Lo primero que me sorprendió es que la Teología se estudie en la universidad pública. Lo segundo es que un grupo de investigadores de esta universidad esté realizando un proyecto sobre el panorama de la libertad religiosa en Europa con fondos del gobierno polaco. Yo les decía a los profesores que tanto una cosa como la otra serían impensables en España.

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Parece que la religión aún es un valor positivo tanto en el país como en el mundo universitario. Aunque me sorprendió que en Polonia también estén llegando los ataques a la libertad religiosa que, desgraciadamente, se dan en toda Europa. Por ejemplo, hacía unos días habían pegado a un sacerdote y le habían robado las vestimentas litúrgicas.

Dentro de este programa, la Universidad de Torun va a realizar en el mes de julio una escuela de verano (en inglés) para tratar este derecho fundamental. Ellos corren con todos los gastos (comida y alojamiento) salvo el viaje hasta Varsovia, que es donde tendrá lugar el evento (si alguna persona está interesada en acudir, puede escribirme a olreligiosa@libertadreligiosa.es).

En los días en los que estaba en Torun, justamente se celebraba, por primera vez, el Día Internacional de las Víctimas de la Persecución Religiosa. La propuesta de conmemorar tal jornada fue realizada a la ONU por el gobierno de Polonia (otra muestra de que en este país sí interesa la libertad religiosa).

Es por ello que acudí a una mesa redonda a la Escuela de Medios de Radio María para explicar los casos que recogemos en nuestro informe sobre los ataques a los creyentes en España. El público, más de 100 personas, eran todos estudiantes universitarios, que “gastaban” las últimas horas de su verano formándose. El caso que más les sorprendió fue el único que hemos recogido este año sobre violencia física, que no por ser uno es menos preocupante: dos jóvenes fueron golpeados en agosto de 2018 en Murcia por llevar camisetas de la Universidad Católica. Quizás por ser alumnos como ellos. También les llamó la atención que el día 8 de marzo las feministas radicales atacaran ese mismo año hasta 11 iglesias.

Tras esta mesa redonda, los profesores me decían que por población y culturalmente, Polonia y España son muy parecidos, así que conocer lo que está pasando en nuestro país puede servirles para prepararse ante lo que puede llegar en el suyo, ya que cada vez hay más grupos laicistas beligerantes que atacan a los cristianos allí.

Cerca de donde estaba la Escuela de Medios se encontraba una preciosa basílica con forma de corona. Era muy nueva y estaba regida por los Redentoristas, al igual que la facultad de periodismo. Pregunté quién había pagado semejante obra y me dijeron que las donaciones particulares. Exactamente igual que en España el Monumento del Cerro de los Ángeles (tanto la construcción como la reconstrucción). ¿Ahora sería posible en nuestro país algo así? Quizás no. Otra diferencia.

En el altar y las vidrieras de la basílica estaban representados grandes héroes de la historia polaca. De un país que fue barrido del mapa durante mucho tiempo y fue moneda de cambio de los asesinos regímenes nazi y comunista. Con orgullo, los polacos que me acompañaban me contaron quién era cada uno de los que allí estaban representados y lo que habían hecho. Algunas de las historias me las contaban casi con lágrimas en los ojos ya que sus familiares las habían padecido en primera persona, como la deportación a Siberia.

No todos los héroes representados estaban beatificados, pero todos habían hecho cosas grandes por Polonia. ¿Seríamos capaces en España de ponernos de acuerdo sobre los héroes de nuestra historia? No, el tufo de leyenda negra estaría ahí, denigrando o intentando llevar al olvido lo bueno que en siglos hemos realizado como país.

Por supuesto, estaban representados en varios lugares San Maximiliano Kolbe y San Juan Pablo II. Y un beato que se volvía a cruzar en mi camino, el Beato Jerzy (Jorge) Popieluszko. Le descubrí gracias a la película “La libertad está en nosotros” (qué bien hace el cine con valores). Durante mi primera visita a Polonia para la JMJ de Cracovia, ya antes (en libros) y también durante, volvía a acercarme sin proponerlo a su vida. Y ahora, allí estaba, en una vidriera.

Debido a mi interés en su figura, los polacos me contaron que había sido encarcelado muy cerca de allí. Tuvieron la amabilidad de llevarme al punto exacto. El primer monumento era un simple Cristo con una fecha, sin nombre, porque se realizó en los años posteriores a la caída del comunismo, cuando aún había mucho miedo. El de ahora es una gran cruz jugando con los colores de la bandera de Polonia. Y a pocos metros se encuentra un museo, afortunadamente con la mayoría de los paneles traducidos al inglés.

Os dejo, para la reflexión, una escena que cuentan en el museo que se me quedó muy grabada:

“El 12 de abril de 1984, el padre Jerzy recibió muchas flores. Cuando le desearon que por fin le liberaran para que fuera realmente libre, su respuesta fue:

  • ¡Pero soy realmente libre!”

Popieluszko fue un mártir que defendió la libertad religiosa. Buenas raíces para el gran proyecto de la Universidad de Torun en defensa de este derecho fundamental en Europa.

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