Ewa leía el periódico como cada mañana. El sol de invierno iluminaba el el salón. El invierno en Madrid era más llevadero que en su querida Varsovia, de la cual consiguió huir de milagro. No le interesaban especialmente los artículos de opinión, pero por alguna razón ese día decidió mirarlos. 

Un titular la dejó helada: “Los asesinos del padre Popieluszko”. Leía muy rápido para enterarse de todo, mientras pensaba ¿los habrán detenido, habría justicia para aquel hombre? Iba de un párrafo a otro intentando obtener respuestas. 

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El artículo hacía énfasis en lo mediático que había sido el asesinato del padre Jerzy Popieluszko, quien fue secuestrado por los servicios secretos de la policía soviética. Fue detenido cerca de Varsovia con pretexto de una inspección de tráfico el 19 de octubre de 1984. 

Cuatro agentes de las fuerzas de orden público de diversa graduación -un coronel, un capitán y dos tenientes- estaban acusados de haber asesinado al padre Popieluszko, a quien previamente torturaron. Incluso hay evidencia de la autopsia que sugiere que fue lanzado con vida al río, atado de la manos y con piedras como peso para que no saliera a flote. 

Pesos

Los mensajes del padre Jerzy sobre la verdad, la justicia, la nación, la esperanza y la valentía en las Misas por la Patria eran considerados subversivos por el gobierno comunista. Por ello, su servicio de inteligencia decidió acabar con él. Ingenuamente pensó que “muerto el perro se acabaría la rabia”, pero sucedió todo lo contrario. 

La noticia recorría Polonia entera, la indignación del pueblo se incrementaba y las movilizaciones masivas de oración y exigiendo justicia se realizaron día tras día. Los fieles que se congregaban cada noche en la parroquia de San Estanislao de Kotska se desbordaban, el atrio no fue suficiente y el parque que se localiza enfrente estaba lleno, no cabía ni un alfiler. 

“Polonia se ha convertido en un caso completamente atípico dentro del llamado del socialismo real” cuando Ewa leyó está frase se sintió orgullosa de la resistencia de sus compatriotas. Desde el exterior buscaba financiación y aliados para Solidarnosc, sindicato al que pertenecía. Sabía que tenían contra las cuerdas al gobierno de Jaruzelski pero había que presionar un poco más. 

La investigación duró 52 días, el juicio había comenzado el 27 de diciembre y estaba por finalizar. Los fiscales pedían pena de muerte para el autor material del asesinato (la cual no fue aplicada) y 25 años de cárcel para los demás. 

Habría justicia para el padre Jerzy, pero su valentía para defender Polonia le había costado la vida. Ewa suspiró y leyó el final del artículo que le dio esperanza “… un pueblo que conserva la conciencia política despierta y una voluntad de libertad indoblegable”.
Era el 30 de enero de 1985, faltaban solo 4 años para la caída de la URSS. 

La  Iglesia Católica en Polonia celebra el 19 de octubre la festividad del beato Jerzy Popieluszko, quien fue llevado a los altares por S.S. Benedicto XVI en junio de 2010. 

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María Isabel Moreno, (México D.F., 1987) es periodista y escritora nocturna. Aficionada a la novela policiaca, se define como "defensora de las causas justas" y 'foodie' declarada desde que conoció la gastronomía española. Dió sus primeros pasos en el periodismo dando las noticias "Cada hora en la hora" y después como corresponsal desde España contando para México historias de la Madre Patria. Ha colaborado en reportajes de denuncia social sobre vivienda y contaminación. Se confiesa curiosa desde que abrió los ojos, cualidad sobre la que asegura: "Bien dicen que la curiosidad mató al gato, pero creo firmemente que después de descubrir la verdad, el gato murió tranquilo".