La hermana María de Guadalupe, ha sido misionera en Siria y otros países de Oriente Medio /Actuall
La hermana María de Guadalupe, ha sido misionera en Siria y otros países de Oriente Medio /Actuall

Dice que la crisis de los refugiados es una de las consecuencias de la guerra civil y religiosa que estalló en Siria, país al que llegó tras 12 años en Egipto. Es María Guadalupe, hermana de la familia religiosa del Verbo Encarnado de Ecuador.

Sus opiniones no son políticamente correctas. Por ejemplo, cuando habla de la pasividad de los países árabes hacia los refugiados que ha provocado la guerra de Siria. “Lo lógico sería que los países islámicos, por ejemplo los países del golfo, que son muy ricos tuvieran abierta sus fronteras para recibir a sus hermanos refugiados musulmanes”, dice.

Además la hermana María Guadalupe se pregunta por qué los que se gastan millones de euros en construir mezquitas en Europa no acogen a los más necesitados. “¿Por qué no lo hacen? Sería connatural y mucho más sencillo adaptarse en su propia religión y en sus propias tierras, y entonces Europa podría recibir a sus hermanos cristianos. Esto no es discriminación sino simplemente darnos cuenta de que caridad no significa buenismo”.

Tampoco tiene reparos María Guadalupe en hablar del origen de muchos de los refugiados que han entrado en Europa en el último año. En su opinión la mayoría no procede de la guerra de Siria. “Tenemos de todo. Hay familias nuestras, de la parroquia de Alepo, en Alemania, que lograron llegar y que están aterradas”.

Vendidas como esclavas sexuales

Hay cosas que los grandes medios de comunicación no cuentan. Por ejemplo, el caso de una cristiana que llegó a Alemania huyendo de la persecución religiosa y que está siendo maltratada por parte de musulmanes: “Después de lo que les costó llegar, están sufriendo el horroroso maltrato de sus vecinos refugiados musulmanes. Les obligan a rezar cinco veces con ellos y a las mujeres les obligan a cubrirse. Están huyendo de la persecución religiosa en Siria y llegan a Europa, tierra cristiana, y sufren dicha persecución en pleno corazón del continente. Y ni siquiera son sirios”.

María Guadalupe insiste en que muchos cristianos huyen por la violencia islamista. “Cuando un autobús de cristianos que intentan escapar es parado por los islamistas, separan a hombres, mujeres y ninos. Tras eso, las mujeres son violadas delante de sus maridos y sus hijos y luego apartadas para ser vendidas como esclavas sexuales. Los hombres son asesinados, en el mejor de los casos fusilados, aunque en muchos casos son degollados. Los ninos, o son enterrados vivos o separados para adiestrarlos y convertirlos en yihadistas”.

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