El sacerdote católico, Nguyen Van Ly, fue encarcelado por promover la libertad religiosa y los derechos humanos.

Vietnam cuenta con un gran número de mártires católicos. En los siglos XVII y XVIII tanto reyes como emperadores arremetieron contra la minoría católica. El resultado de esta persecución fue miles de mártires -obispos, sacerdotes, religiosos y laicos-, iglesias incendiadas, comunidades cristianas enteras destruidas y hogares saqueados y quemados.

Un país sometido al control político del régimen comunista que continúa a día de hoy. Sin embargo, el número de católicos no para de crecer y ya supera los 6 millones, lo que representa casi el 7% de la poblacion. Un país que fue evangelizado por portugueses y más tarde por los franceses.

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Y uno de estos símbolos actuales, conocido por su férrea lucha a favor de la libertad religiosa y los derechos civiles es el padre Nguyen Van Ly, un sacerdote católico de 70 años.

El religioso fue condenado el 30 de marzo de 2007 por haber violado supuestamente el artículo 88 del Código Penal, que es el que se usa para encarcelar activistas a favor de la democracia y de los derechos civiles.

Se le acusó de dirigir el movimiento demócrata Bloqueo 8406 que nació en 2006 con 2.000 seguidores y el apoyo del Partido Progresista de Vietnam, considerado ilegal por el régimen comunista.

Tras todos estos años en prisión y en una situación límite Van Ly ha salido de la cárcel muy debilitado, pero con ánimo y lucidez. En estos momentos, este sacerdote, quien sufrió varias crisis de salud mientras estuvo encarcelado, se encuentra en una habitación preparada para él por la Archidiócesis de Hue.

Van Ly estuvo en la cárcel 14 años entre 1977 y 2004 por promover las libertades religiosas y políticas en este país

No es la primera vez que este religioso pasa por prisión. Estuvo en la cárcel 14 años entre 1977 y 2004 por promover las libertades religiosas y políticas en este país. Dos años después de que los comunistas ganaran la Guerra de Vietnam.

Además, adquirió fama durante su juicio en 2007 cuando un policía le tapó la boca mientras él protestaba por la persecución religiosa por parte de los comunistas. El momento fue fotografiado y la instantánea ha pasado a formar parte de la historia como un símbolo de la libertad de expresión.

policia
Momento de la protesta por parte del padre Van Ly durante el juicio.

El cardenal Van Thuan, otra víctima del comunismo

La política de mano de hierro ha afectado tanto a defensores de los derechos humanos como de la libertad religiosa. Y en este punto destaca por encima de todos la memoria del cardenal François-Xavier Nguyen Van Thuan (1928-2002).

En 1975 Pablo VI nombró a Van Thuan arzobispo coadjuntor de Saigón, pero a los pocos meses, con la llegada del régimen comunista al poder de Vietnam, fue arrestado. Pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en régimen de aislamiento.

Van Thuan: “No podré jamás expresar la felicidad que experimenté: cada día con tres gotas de vino y una gota de agua en la palma de la mano, celebré mi Eucaristía”

Durante esos años de encarcelamiento, Van Thuan celebraba la Eucaristía a diario, a pesar de todas las adversidades:

“Cuando fui arrestado —recordaba— tuve que irme con las manos vacías. Al día siguiente se me permitió escribir para solicitar las cosas más necesarias: mi ropa, la pasta dental.  Escribí a mi destinatario: “Por favor, envíeme un poco de vino, como medicina contra el mal de estómago. Los fieles comprendieron lo que significaba; me enviaron una pequeña botella de vino para la misa, con la etiqueta ‘medicina contra el mal de estómago’, y obleas puestas en un envase contra la humedad… No podré jamás expresar la felicidad que experimenté: cada día con tres gotas de vino y una gota de agua en la palma de la mano, celebré mi Eucaristía”.

En 1988 fue liberado y puesto bajo régimen de arresto domiciliario en Hanoi, sin permitírsele regresar a su sede diocesana. En 1991 se le autorizó ir de visita a Roma pero no se le permitió el regreso. Desde entonces vivió exiliado en esa ciudad.

El papa Juan Pablo II le nombró, en 1994, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz a la vez que dimitió como Obispo coadjutor de Saigón (llamada ahora Ciudad Ho Chi Min).

En 2001, el mismo Papa lo nombró cardenal de Santa María de la Scala. En 2002 falleció en Roma, la ciudad eterna, víctima de un cáncer. Pero su legado ayuda a resistir a una comunidad católica que no para de crecer pese a la persecución.

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Natural de Talavera de la Reina. Graduada en Periodismo y Titulada Superior en Edición en Medios Digitales por el Centro Universitario Villanueva. Sus primeros pasos en el mundo del periodismo fueron en Europa Press, RNE, Castilla-La Mancha TV e Intereconomía TV.