Refugiados esperan para cruzar la frontera entre Macedonia y Grecia, como paso previo a Alemania / EFE
Refugiados esperan para cruzar la frontera entre Macedonia y Grecia, como paso previo a Alemania / EFE

Los centros de refugiados en Alemania se están convirtiendo en un campo de batalla entre los refugiados de distintas nacionalidades. La convivencia se está volviendo tan insoportable que cualquier roce enciende la mecha.

El último enfrentamiento tuvo lugar cuando un joven afgano de 19 años acusó a un iraquí de haberle robado el teléfono móvil. Tras los reproches vinieron los golpes y, finalmente, se desencadenó una pelea que enfrentó a más de 200 personas.

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Los palos, piedras y cubiertos de los comedores sirvieron como armas en una pelea que obligó a la policía alemana a emplearse a fondo. Más de 50 antidisturbios acudieron al centro de refugiados para contener la pelea, que afortunadamente se saldó con varios heridos leves y algunos daños materiales.

Sirios contra argelinos

Según el diario alemán Frankfurter Allgemeine, la pasada noche se desencadenó en Hamburgo (norte del país) otra pelea de mayor gravedad entre refugiados. Las autoridades estiman que en la reyerta participaron alrededor de 350 sirios y argelinos. Varios testigos aseguraron que alguno de los implicados llevaba armas de fuego. A pesar de ello, la policía no encontró ninguna pistola.

Pero hay más. El martes, otro incidente en el que estaban involucrados si­rios y paquistaníes dejó dos heridos en Dresde. Y el domin­go, 14 personas resultaron heridas en un centro cerca de Kassel (centro), donde 70 paquista­níes y 300 albaneses también se enfrentaron. En los últimos días se han producido episodios de violencia entre los refugiados en ciudades como Kassel-Calden (centro de Alemania), Suhl (centro), Leipzig (este) y Bonn (oeste).

Los sindicatos policiales han pedido agrupar a los refugiados por sexo, edad, religión y nacionalidad

Ante esta situación, los sindicatos de la policía han propuesto que se agrupe a los refugiados por sexo, edad, religión y nacionalidad con el objetivo de limitar los motivos de conflicto. Según Rainer Wendt, presidente federal de la Policía alemana, existen grupos formados por personas del mismo país que se ponen de acuerdo para atacar con cuchillos y armas artesanales a otros grupos de desplazados.

Alemania está teniendo dificulta­des para recibir a los miles de refugiados que están llegando al país desde princi­pios de año. Según el Gobierno alemán a final de 2015 la cifra podría llegar a 1,5 millones de personas. La opinión pública se pregunta dónde se van a alojar, ya que no hay lugares públicos disponibles y han comenzado a dormir en la calle.

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