El padre Ibrahim Alsabagh / Foto: ACI Prensa

“Aunque se está hablando mucho del alto el fuego, recientemente continuó el bombardeo de aquellas partes de Alepo que están controladas por el ejército regular. Precisamente allí es donde viven los cristianos de la ciudad”.

Con esta frase, el padre franciscano Ibrahim Alsabagh, que desempeña su labor en la parroquia católico-romana de Alepo (Siria), ha explicado a Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) la situación con la que conviven los cristianos en esta ciudad siria tras seis años de conflictos.

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A pesar de vivir el horror de una guerra, el padre Ibrahim sigue albergando esperanza. “Demos gracias al Señor por lo positivo que está sucediendo y esperemos que el alto el fuego, que están respetando al menos una parte del ejército y grupos armados, continúe”, ha asegurado este sacerdote que ha denunciado que “entre todas las familias en ciudades sirias las que se topan con mayores dificultades son las familias de Alepo”.

Según cálculos de este franciscano “en Alepo una familia precisa 17.000 liras sirias. Se trata del importe mínimo para adquirir los bienes más básicos: electricidad, agua y gas”, y ha asegurado que .

La ciudad siria de Alepo tras seis años de guerra / AIN
La ciudad siria de Alepo tras seis años de guerra / AIN

Familias al borde de la pobreza 

Las consecuencias de esta situación de emergencia ha hecho que más de 15 fieles de la parroquia de este sacerdote tuvieran que”ingresar en el hospital en el que recibieron transfusiones de sangre de varios litros: como consecuencia de la desnutrición estaban en peligro de muerte”, ha asegurado el padre Ibrahim.

Y ha agregado que de “las 600 familias de nuestra comunidad latina sólo cinco tienen realmente dinero; las demás viven al borde de la pobreza. También aquellos que antes vivían holgadamente han empobrecido durante estos cinco años de guerra y ahora piden ayuda abiertamente”.

‘Proyecto dos amperios para cada persona’

El sacerdote franciscano ha relatado que estos seis años de necesidad han hecho mella entre los cristianos, señalando que “impresiona ver a personas que eran industriales y tenían ingresos de cientos de miles de dólares y que ahora viven en la pobreza. Lo han perdido todo: empresas, oficinas, maquinaria. Sólo les quedan las deudas bancarias, que no podrán pagar”.

A  esta falta de nutrición, hay que añadir otras dificultades como la falta de electricidad. De hecho, el padre Ibrahim ha detallado que “sólo llega a las casas a través de generadores eléctricos de empresas privadas, que venden a precios exorbitantes los amperios” .

Redes eléctricas destruidas tras la guerra /  AIN
Redes eléctricas destruidas tras la guerra / AIN

Este sacerdote ha relatado que “una familia, o también una persona sola, necesita al menos dos amperios para alimentar tan sólo dos o tres lámparas o una televisión o una radio. Dos amperios no son suficientes ni siquiera para hacer funcionar una lavadora o una bomba cuando, excepcionalmente, se dispone de agua. Dos amperios son el consumo mínimo de un pobre o de una familia pobre”.

Por ello, el padre Ibrahim ha continuado explicando que “la gente se encuentra sumida en la oscuridad” y esto ha provocado “numerosas perturbaciones psicológicas y la desesperación en muchas personas”.

Debido a esta razón, este sacerdote franciscano ha puesto en marcha el ‘Proyecto dos amperios para cada familia’ que ha descrito que “es una aportación para financiar los gastos mínimos de una familia. Es una ayuda que tiene también valor psicológico y que representa una expresión de solidaridad”. `

Esta ayuda se llevará a cabo gracias a los donativos que Ayuda a la Iglesia Necesitada reciba de diferentes países. Por ello, el padre Ibrahim se ha mostrado agradecido y ha aseverado que aunque “los ataques de misiles nos siguen sobresaltando, nos pesan en el corazón y nos entristecen, nos consuelan los frutos de vuestra caridad. En nombre de los cristianos de Alepo, y en particular en nombre de la parroquia latina y de los franciscanos de Alepo, os envío los mejores deseos para un camino santo de conversión al Padre, rico en misericordia”.

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Abulense de nacimiento y residente en la ciudad que nunca duerme: Madrid. Periodista por vocación y de corazón. Contadora de historias. Se licenció en la Universidad Francisco de Vitoria. Se crió en el Gabinete de Prensa del Partido Popular de Madrid, Punto Radio, Cope y en HazteOír.org . Creció en Lo Comunicas, Intereconomía y en el Departamento de Comunicación de los Colegio Zola. Y ahora disfruta en Actuall.