Son las 12 de la mañana en la estación madrileña de autobuses de Méndez Álvaro. Un autobús trae a más de 60 refugiados sirios que finalizan su odisea después de dejar atrás la valla de Melilla. Maletas rotas, ropas hechas harapos y algún que otro rostro que muestra el dolor reciente de la guerra. Y, rápidamente, aparece un grupo de personas que les ofrecen agua y alimentos.

Entre ellos, hay alguien que incluso habla árabe y va anotando el nombre de todos los que han llegado por si necesitan asistencia médica, un cobijo o un billete para reunirse en otro país con sus familiares.

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Estos voluntarios forman parte de la red de acogida de refugiados creada hace un mes en Madrid para dar respuesta a los problemas que se plantean con el desembarco en oleada de sirios que huyen del horror. El punto de partida de la red surgió en una asamblea popular celebrada en el popular barrio madrileño de Lavapiés.

Diariamente, más de 200 personas se organizan para hacer guardia en el aeropuerto de Barajas-Adolfo Suárez, la estación de trenes de Atocha o Méndez Álvaro, con la idea de ofrecer una atención básica, ya sea de acompañamiento o material, desde paquetes de pañales hasta zumos o libros.

Material que ofrece la red de refugiados a los sirios que llegan a Madrid
Material que ofrece la red de refugiados a los sirios que llegan a Madrid

Un cartel de bienvenida

Esta red es espontánea, pero eso no significa que no esté organizada. Todos los voluntarios se citan a través de WhatsApp y Doodle. “Tenemos una comisión que ofrece avituallamiento a los refugiados en las estaciones, un grupo de traductores, otro de abogados y un equipo que se encarga de los traslados a hogares u hospitales”, explica a Actuall Nino Trillo, uno de los portavoces de la red ciudadana.

Un cartel en árabe que reza: “Bienvenidos refugiados, queremos ayudaros”

La llegada de estos autobuses está controlada por este movimiento que, puntual a la hora que marca el panel de la estación de Méndez Álvaro, se acerca a los andenes para recibir a los refugiados con un cartel en árabe que reza: “Bienvenidos refugiados, queremos ayudaros”.

El texto fue redactado por una pareja palestina que se encontraba de vacaciones en Madrid, y al toparse con la red, decidió invertir su tiempo en ayuda humanitaria y así quedarse más días en la capital para colaborar con este movimiento.

“El pasado jueves llegaron a Méndez Álvaro 30 refugiados sirios, 40 el viernes y 80 el sábado. Cada semana pasan por esta estación unas 150 personas. Y cuando llegan se escucha: ‘Yo puedo alojar a tres personas durante cinco noches’. Otro dice: ‘Yo puedo traer algo de fruta’. Otro más se ofrece a traer a su hermano que es médico”, destaca Trillo.

El portavoz relata que antes de que estos voluntarios de la red de refugiados empezaran a reaccionar ante este drama, los vecinos de Méndez Álvaro eran los los que ofrecían vivienda, ropa y comida a los refugiados que veían “tirados en el parque”.

Y prosigue: “Esta semana el Ayuntamiento de Madrid ha decidido apoyar nuestra iniciativa ofreciendo casas de acogida y asistencia médica a través del Samur”.

Tres de los más de 200 voluntarios de la red
Tres de los más de 200 voluntarios de la red

5.000 euros por cruzar la frontera

Por la casa de Nino ha pasado también una familia que tuvo que pagar 5.000 euros para que la policía marroquí le dejara cruzar la frontera. “El padre me contó que su hermano fue capturado por el ISIS y esa fue la causa de que padecieran continuos ataques”, describe este portavoz de la red, que considera que “es una experiencia enriquecedora acoger a estas personas porque lo que te une es lo humano más allá de lo religioso”.

“Son gente absolutamente normal como podemos serlo nosotros. Lo único que están haciendo es huir de una muerte segura”, se escucha una voz perteneciente a una chica que entra a la sala de espera con botellas de agua y galletas.

“Es una experiencia enriquecedora acoger a estas personas porque lo que te une es lo humano”.

Esta joven es Alicia Sánchez y tiene 25 años. “Llevaba mucho tiempo con ganas de hacer algo por los refugiados, y gracias a una amiga conocí esta iniciativa. Dos días después estaba en Méndez Álvaro trayendo los juguetes de cuando era pequeña”, explica orgullosa esta voluntaria a nuestro diario mientras ayuda a caminar a una refugiada de 80 años que acaba de llegar.

red refugiados
Voluntaria acompaña a una refugiada

Una ley de asilo que se desvanece

La mayoría de estos refugiados tratan de evitar los dispositivos oficiales. “Vienen con mucho miedo a lo institucional porque cuando llegan a Marruecos viven todos aglutinados y sin saber qué va a pasar con ellos. Esto les obliga a abandonarse a las mafias o a que sus hijos pasen por la frontera con mujeres marroquíes como si fueran suyos y así salvarse”, explica este voluntario.

“Vienen con mucho miedo a lo institucional porque cuando llegan a Marruecos viven todos aglutinados”

En este sentido, la red de refugiados crítica la legislación migratoria y de asilo. “Con estas situaciones, se pone de manifiesto que el sistema de asilo de España, el funcionamiento de los centros de estancia temporal y la gestión del dinero público no son suficientes”, señala Trillo.

Y añade,  refiriéndose a los 15.000 refugiados que la Unión Europea obliga a acoger a España, que “no es para escandalizarse, cuando Aznar consiguió más de un millón de personas regularizadas y con Zapatero fueron 700.000”.

En tan sólo unos días estos ‘héroes’ han compartido con los refugiados historias, secretos, lágrimas y risas. Una experiencia que no olvidarán nunca. Pero ahora se preparan de nuevo para la llegada de más personas.

 

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Abulense de nacimiento y residente en la ciudad que nunca duerme: Madrid. Periodista por vocación y de corazón. Contadora de historias. Se licenció en la Universidad Francisco de Vitoria. Se crió en el Gabinete de Prensa del Partido Popular de Madrid, Punto Radio, Cope y en HazteOír.org . Creció en Lo Comunicas, Intereconomía y en el Departamento de Comunicación de los Colegio Zola. Y ahora disfruta en Actuall.