Uno de cada 17.000 ninos en África nace albino, un trastorno genético que produce una ausencia total de la pigmentación de la piel, ojos y pelo. Ser albino es una condición muy singular que acarrea problemas de salud tales como la falta de visión y cánceres de piel debido a su extremada sensibilidad, pero salvo esas dificultades pueden llevar una vida normal.

Sin embargo, en algunos países ser albino está considerado una maldición, como es el caso de África donde en lugares como Tanzania o Malawi los brujos de las aldeas han difundido la idea de que los ninos albinos son demonios que atraen a la mala suerte y que la única forma en la que su vida puede tener valor es amputándoles alguna parte del cuerpo y sacrificarles en rituales ‘sanatorios’.

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El macabro comercio con las partes del cuerpo de ninos albinos se debe a la creencia popular de que sus huesos están hechos de oro, así explican ellos el color de su piel y sus ojos. Esta tendencia está muy generalizada, tanto que el secuestro de muchos ninos albinos se da por sus propias familias quienes los venden por vergüenza, deshonra o a cambio de dinero y drogas.

Naciones Unidas ha informado que desde el año 2000 la cifra de ninos albinos asesinados en África va en aumento, así como las amputaciones de extremidades que utilizan los brujos para rituales y pociones.

Para los brujos, el cuerpo de los albinos es su negocio y los utilizan para elaborar pociones con las que prometen a sus clientes que les curará “enfermedades” como la disfunción eréctil, que encontrarán trabajo o que se podrán vengar de un examante.

DailyMail ha recogido la historia de Edna Cedrick una madre de 26 años con gemelos albinos. Desde que nacieron hace nueve años se ha visto obligada a extremar la precaución para salvar la vida de sus hijos. Pero hace unas semanas llegó el terror a su hogar. Una noche, Edna se despertó por los golpes en la puerta de su casa y los gritos de una persona que estaba intentando entrar.

Edna, madre de gemelos albinos perdió a uno de sus hijos en un secuestro/DailyMail
Edna, madre de gemelos albinos perdió a uno de sus hijos en un secuestro/DailyMail

Ella que se encontraba sola con los gemelos, supo en el momento a por quién venían. “Enseguida vi como un hombre entraba en casa, cortó el mosquitero de nuestra cama y cogió a uno de los gemelos, agarré a mi hijo por la cintura y me puse delante del otro para protegerlo”.

El nino fue víctima de uno de los cientos de cazadores que hay en el sur de África, quienes secuestran y asesinan a ninos albinos para vender sus extremidades a brujos

Pero esta madre no pudo proteger a su hijo, el secuestrador le cortó la cara con un machete y se llevó a uno de los gemelos. El nino fue víctima de uno de los cientos de cazadores que hay en el sur de África, quienes secuestran y asesinan a ninos albinos para vender sus extremidades a los brujos, quienes afirman que aportan bienestar y riqueza.

Edna perdió los nervios, gritó pidiendo ayuda y entró en una mezcla de histeria y depresión porque sabía que ya no iba a recuperar a su pequeño, sabía el destino que le esperaba.

Enseguida se inició la búsqueda del nino albino y en menos de una semana, llegaron las peores noticias posibles. La policía de Malawi citó a su madre en la comisaría y la prepararon para lo peor; le dijeron que si no quería entrar que acudiera en su lugar uno de sus familiares, pero Edna tuvo la valentía de pasar. Allí le enseñaron la cabeza decapitada de su hijo, le aseguraron que no encontraron el resto del cuerpo y que fue encontrado a unos metros de la casa de un brujo de una aldea vecina.

Edna aseguró que no tenía palabras para describir su dolor, pero que tiene que ser fuerte para sacar adelante a su otro hijo. Por su parte, el pequeño pregunta constantemente donde está su hermano gemelo y su madre le miente, diciendo que volverá pronto.

Estos casos se dan con regularidad, como el de la pequeña Whitney Chilumpha de dos años de edad, quién también fue secuestrada mientras dormía con su madre. Días más tarde, la policía encontró en una colina cercana a su casa trozos de su cráneo, dientes y algunas prendas. Cinco hombres fueron detenidos, incluyendo el padre de la niña.

Aunque se estima que la cifra es mayor, desde el 2014 han muerto en Malawi más de 18 ninos albinos.

Desde el 2014 han muerto en Malawi más de 18 ninos albinos, aunque se estima que la cifra es mayor, puesto que en las aldeas es difícil de contabilizar los ninos albinos que nacen y los que desaparecen.

En un intento para frenar esta situación, el gobierno y la policía de Malawi han prohibido los ritos ‘sanadores’ después de recibir varias denuncias de clientes que querían tomar acciones legales contra los brujos porque “las pociones fabricadas con albinos no había surtido efecto”.

Sin embargo, las autoridades no cuentan con suficientes medios para controlar a los cazadores que actúan por libre. Además, la policía afirma que la creciente violencia contra los ninos albinos se ha dado después de que Tanzania, el país vecino, tomara medidas drásticas contra los cazadores.

No todas las historias invocan a la muerte

Sin embargo hay familias que luchan contra el destino de sus hijos. Razik Jaffalie de 31 años es padre de tres hijos, uno de ellos, Cassim es albino, pero su familia no ha dudado en cuidarle para salvarle de los cazadores.

“Vivo para cuidar a mi hijo y si alguien quiere llevárselo tendrá que matarme primero”

Jaffalie ha explicado que tuvo que renunciar a su trabajo como operador de taxis-bicicletas para proteger a su hijo. “Mi vida ha llegado a un punto muerto, vivo para cuidar a mi hijo y si alguien quiere llevárselo tendrá que matarme primero”, sentencia.

Razik jaffalie renunció a su trabajo como operador de taxis para proteger a su hijo Cassim, que nació Albino/DailyMail
Razik jaffalie renunció a su trabajo como operador de taxis para proteger a su hijo Cassim, que nació Albino/DailyMail

Este padre defiende la idea de que la matanza de albinos se debe a la “ignorancia, superstición y la crueldad” y ha asegurado que hasta que no se eduque a la sociedad y se condene a los asesinos, las cosas no van a cambiar.

Para cambiar esta situación, se necesita educación y sensibilizar a la sociedad. Ahí es donde actúa el activista albino Josephat quién acude a las aldeas para concienciar a la poblacion de que los albinos no son trofeos. “La sociedad tiene que aceptarnos tal y como somos estoy harto de ver como a mis amigos cortan como si fueran patatas”.

“Lucho para que a los albinos no nos maten, no somos demonios, no somos oro, somos personas”

Al dirigirse a un grupo de personas en una aldea de Tanzania les dijo: “Os han enseñado que lo que hay debajo de mi piel es oro, pero os aseguro que solo hay huesos, al igual que vosotros, os engañan diciendo que si nos matáis vuestro bolsillo estará lleno de dinero, pero si lo hacéis, en realidad ni vosotros seréis ricos, ni nosotros estaremos vivos“.

Josephat afirma que siempre ha temido por su vida y que le cuesta mucho confiar en la gente que le rodea. “Tengo muchos problemas de confianza, incluso con mi familia, se que no me van a hacer nada, pero el subconsciente me traiciona, después de haber estado escapando toda mi vida de un enemigo que no ves, piensas que todo el mundo es malo. Pero se que no es así, lucho para que a los albinos no nos maten, no somos demonios, no somos oro, somos personas”, sentencia.

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​Madrileña, ​G​raduada en ​P​eriodismo y ​C​omunicación ​I​ntegral por la ​U​niversidad Francisco de Vitoria. Graduada en ​L​ocución de ​R​adio y ​D​oblaje de ​C​ine. Comenzó en el periódico universitario, ​se ha formado en ​E​uropa ​P​ress​ y colabora como bloguera en The Shed Coworking​. Está ​comprometida con la vida y los valores​ ​poniendo su voz allí donde lo importante este.