El Padre Gaetán en el Hospital Clínico de Madrid
El Padre Gaetán en el Hospital Clínico de Madrid

Sobrevivió al genocidio de Ruanda, atravesó todo África en busca de una vida mejor, vivió en un campo de refugiados y pasó hambre, mucha hambre, para posteriormente vivir sin papeles, ser forastero en tierra extraña, ser humillado y casi encarcelado por querer hacer el bien.

El Padre Gaetán tiene toda una historia de sufrimiento a sus espaldas y es por eso dedica su vida a acompañar a quienes padecen. “El cómputo de todas las historias que vamos viviendo es lo que nos configura”, explica sin lamentarse de su pasado.

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Para él, la experiencia de acompañar a los enfermos es un complemento para su historial.

Gaetán Kabasha habla de Dios frente a las historias de sufrimiento. Este sacerdote africano llegó a España hace cinco años y hoy es el capellán del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, por el que se pasea como un miembro más del personal.

“El sacerdote está 24 horas disponible. La vida de los demás siempre se antepone a la mía”

Ataviado con su sotana, el alzacuellos y recubierto con la tradicional bata blanca médica, Gaetán atiende al día a unos 60 pacientes que previamente han solicitado su atención y a las decenas de llamadas que apenas le dejan hilar dos frases seguidas.

“El sacerdote siempre está disponible. La vida de los demás siempre se antepone a la mía”, cuenta a Actuall.

Su teléfono echa humo. Los hay que le llaman para solicitarle recibir la comunión en su habitación, otros que le piden la unción de enfermos y también aquellos que simplemente desean charlar con él un rato.

Su día de guardia es los jueves, pero el Padre Gaetán está disponible las 24 horas para atender a los pacientes Clínico, labor que compagina con la atención de la parroquia de las Matas.

El “no” nunca es una respuesta para Gaetán y la sonrisa jamás desaparece de su rostro.

En la mesa de su despacho hay cajas de bombones y de pastas, todas ellas regalo de pacientes y familias agradecidas. El “no” nunca es una respuesta para Gaetán y la sonrisa jamás desaparece de su rostro. Una sonrisa tras la que se esconde un pasado de dolor y sufrimiento, pero que para él es el motor que le anima a continuar.

La unción de enfermos

“Hay mucha gente que no sabe que en el hospital hay un sacerdote”, explica. “Otros tienen la idea de la unción de enfermos como extrema unción, que es un sacramento que se da al que se va y ya no vuelve atrás”.

Por eso, de primeras no son pocos los que lo rechazan. Sin embargo, el padre Gaetán explica que este sacramento ayuda a la gente no solo a sentirse fortalecida sino también “a tener paciencia y sentir alivio”.

Otras veces el sacerdote ha de lidiar con conflictos de familia, pero casi siempre es por este último motivo; un miembro de la familia no quiere porque creen que si le dan la unción su familiar se muere. “Como una maldición, una superstición”.

El Padre Gaetán aclara que en general la gente no rechaza el sacramento por el propio sacramento sino por miedo, porque creen que al recibirlo van a morir

El Padre Gaetán aclara que en general la gente no rechaza el sacramento por el propio sacramento sino por miedo, porque creen que al recibirlo van a morir. “La unción es un sacramento de vivos, no de muertos. Se puede dar a cualquier persona que sufre”. Eso sí, la decisión es siempre de la familia y el sacerdote jamás se entromete en el asunto. “El cura siempre está ahí, y ya luego que sea la familia la que tome la decisión”.

Sin embargo sí que explica que en casos de conflicto, cuando finalmente el paciente no la recibe, las familias suelen quedarse con cargo de conciencia de que su familiar muera sin la unción.

Una vida al servicio de los demás

El sacerdote también cuenta que se siente muy querido y respetado en el hospital. “Los médicos respetan mi trabajo. Llevo 5 años aquí y todo ha ido fenomenal, a veces son los propios médicos los que le sugieren a la familia si quieren ver al sacerdote”, aclara.

Sin embargo, en medio de la entrevista con Actuall entran María Dolores y Adela, dos voluntarias que explican que en el Hospital de La Paz la capilla está “a tope”, y que las familias se emocionan de ver lo reconfortados que salen los enfermos de ella. “Los pacientes salen felices”, cuentan.

Pero en el hospital Clínico piden más visibilidad. “No nos permiten fijar carteles en el hospital, solo en el pasillo de la capilla”, y la capilla está al fondo de la segunda planta, en un lugar recóndito y con el acceso mal indicado.

lo que más feliz le hace al padre gAETÁN es ver cómo pacientes “por los que nadie daba un duro” salen adelante. “Siempre quieren conocerme”, explica orgulloso.

María Dolores y Adela corroboran la opinión del padre Gaetán cuando dice que son muchos los que ni siquiera conocen la existencia de un sacerdote en el hospital.

El historial del Padre Gaetán está lleno de anécdotas, pero lo que más feliz le hace es ver cómo pacientes “por los que nadie daba un duro” salen adelante. “Siempre quieren conocerme”, explica orgulloso.

Sobre el sufrimiento y cómo le afecta ver y escuchar cada día historias realmente estremecedoras, explica “son cosas que hago positivamente así que nunca me afectan negativamente. Si lo llevas con voluntad y buena intención no te pesa. Si me afectara no podria vivir”.

No obstante, el Padre admite que es un trabajo complicado. “¿Qué le dices a una persona a la que los médicos le dicen que le quedan dos meses de vida?. Hay que ingeniárselas mucho. En casos como éste vale más el silencio, la mirada y saber acompañarle que todas las palabras que puedas decirle. Nunca sabemos cuándo las palabras hacen el bien y cuando hacen mal, porque muchas veces dependen de el que escucha”.

El aborto y la persecución religiosa

Gaetán ha querido pronunciarse también sobre algunos de los temas de actualidad; el aborto y la persecución religiosa. Sobre el aborto, explica: “No entiendo cómo un país que ha vivido toda una historia de cultura cristiana que le ha llevado hasta aquí y que ha podido invadir el mundo entero, ahora la gente quiere desarraigarse, arrancar esa cultura, destruirla”.

“Occidente está en un proceso de autodestrucción inconsciente porque está destruyendo su propia cultura, y un pueblo sin cultura no existe”. Yo no conozco ningún pueblo que no tenga cultura. Y además cada pueblo defiende su cultura, lo que es suyo, su identidad. Y siempre se refiere a ella. Entonces cuando hay un pueblo que destruye su cultura, se está autodestruyendo.

“Yo siempre digo que miremos las cosas desde el otro lado. Una pareja que lleva 10 años intentando tener un hijo sin éxito, y en algún momento la mujer ve que está embarazada, vete tu a decirle a esta mujer que lo que lleva en el vientre es una masa de células, a ver qué te dice”, pide.

“Parece que cuando nos interesa es un ser humano y cuando no nos interesa es una masa de células”.

“En la sociedad occidental se están insertando ingredientes de autodestrucción”

El Padre Gaetán también se pregunta si un niño de 8 meses es muy diferente de uno de 9 meses que acaba de nacer. Y le pregunta a quienes creen que sí lo es, por la edad si también creen que un anciano es más humano que una persona adulta o que un niño.

“La gente no se da cuenta de las consecuencias que tiene el aborto no sólo psicológicas sino también a nivel de la sociedad”, dice. “En la sociedad occidental se están insertando ingredientes de autodestrucción”.

Por último, sobre la persecución religiosa y los refugiados, pide comprensión. “Si la gente huye de la guerra y la violencia es porque realmente así no se puede vivir”. Recuerda que él mismo salió de su país y tuvo que pasar más de 19 años de exilio, “no por mi propia voluntad sino empujado por las circunstancias. Era una necesidad de sobrevivir”, aclara.

No se le puede decir a las personas: “No, tu no sobrevivas”. “Otro asunto es si todos los que están huyendo lo hacen por la violencia y la guerra de manera real o si hay otra cosa detrás. Eso ya no podemos saberlo. Pero si alguien que está huyendo de la guerra y del sufrimiento, de la violencia, lo primero que hay que hacer es acoger, y luego ya se resuelven otros problemas y se estudian otros temas que están alrededor, pero lo primero es acoger”, opina.

Decía Rafael de los Ríos que “quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo”, y está claro que el porqué de la vida del Padre Gaetán ha sido el que le ha permitido sobrellevar todos los cómos. Así es la vida de este sacerdote africano, volcado en ayudar a los demás. El hombre que no se dejó vencer por las adversidades ni se achantó ante el sufrimiento.

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