Imagen referencias de un bebé / Unsplash
Imagen referencias de un bebé / Unsplash

Una clínica de aborto de Colorado (Estados Unidos), es acusada de negligencia médica después de presuntamente haber dejado más de 4 centímetros del cráneo de un bebé dentro del útero de una paciente durante un aborto tardío, lo que aparentemente obligó a esta última a someterse a una histerectomía.

La histerectomía es una operación quirúrgica que consiste en extirpar el útero total o parcialmente.

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Jennifer y Jason DeBuhr presentaron una demanda contra el Dr. Warren Hern y el centro abortista de Boulder en 2015, según el Denver Post. El proceso judicial comenzó el pasado lunes 8 de enero y se espera que dure 10 días.

El aborto fallido y la posterior histerectomía dejaron a la pareja incapaz de concebir un bebé.

El niño fue abortado a las 25 semanas de desarrollo inatrauterino porque no le daban más de un año de vida después del parto

“El daño que causó el doctor Hern refleja la naturaleza de descuido general hacia los pacientes que atienden los abortistas”, dijo Matt Lamb, portavoz de Students for Life.

“El aborto nunca es seguro, porque como mínimo acaba con la vida de un bebé recién nacido”, añadió.

Terry Dougherty, el abogado de la pareja, dijo que Hern supuestamente no les informó sobre los riesgos del procedimiento. Además, dijo que el médico no había inspeccionado los restos fetales para confirmar la finalización del proceso, según el diario Lincoln Journal-Star.

El abogado del negocio abortista, Cook Olson, negó las acusaciones.

DeBuhr viajó a Boulder (Colorado) desde el sudeste de Nebraska en diciembre de 2013 para practicarse un aborto en la semana 25 de embarazo. Una resonancia magnética prenatal mostraba al niño por nacer le faltaba una porción del cerebro y probablemente viviría menos de un año, de acuerdo con los registros judiciales.

Aunque DeBuhr dijo que no se le informó sobre ninguna complicación en el procedimiento, un ultrasonido (ecografía) de 2014 descubrió que un fragmento de cráneo de 4 centímetros de largo estaba incrustado en la pared del útero.

En 2016 Hern fue objeto de una investigación del Congreso sobre las prácticas de abortistas tardíos. El panel solicitó información sobre los bebés nacidos vivos en su clínica y los registros de los bebés en general a partir de entonces.

Según el Denver Post, el médico se negó a proporcionar la documentación solicitada, llamando al panel “caza de brujas”.

* Publicado originalmente por ACIPrensa

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