El escándalo parece perseguir a la compañía internacional Planned Parenthood allá por donde va. Tras la polémica judicial surgida de los vídeos publicados por el famoso activista norteamericano David Daleiden, en los que se recogen indubitables pruebas del tráfico de restos humanos obtenidos de embriones abortados, la compañía internacional parece sumida en el mismo dilema ético que sobrecoge a la sociedad norteamericana. Al menos internamente.

Aunque toda la fuerza económica y política de la empresa está orientada en estos momentos al fortalecimiento de su imagen de marca, los recientes acontecimientos parecen revelar fisuras morales dentro de la institución, al margen de su imponente músculo financiero.

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Tras la denuncia de «desacuerdos internos y desavenencias contractuales en la ejecución de su despido», la expresidenta de la multinacional se ha mostrado dispuesta a morir de sinceridad ante los medios respecto de las irregularidades ocultas en las cloacas de la mayor clínica abortista del mundo.

Tal y como demuestra la documentación recogida por The New York Times en su web oficial, la doctora reclama la totalidad de su indemnización por despido a Planned Parenthood, mientras que su antigua empresa la exige que firme una cláusula de confidencialidad previamente al reembolso de su indemnización y del seguro médico familiar.

La doctora ha declarado ante la prensa norteamericana que «no deberían existir disputas en relación a los términos de su antiguo contrato de trabajo, ya que eran precisos cuando los firmó y lo seguían siendo en el momento en que fue despedida».

Por su parte la presidenta honorífica del coloso abortista, Melanie Newman, ha negado la mayor, acusando a Leana de difundir acusaciones falsas.

Mientras, el prestigioso diario neoyorquino publica una oferta secreta de Planned Parenthood a la exempleada, por la que habrían llegado a ofrecer un año de salario y seguro médico adicional a Leana a cambio de garantizar su silencio en relación a la política interna de la institución.

El despido de la la doctora Wen se produjo en un contexto de inestabilidad institucional que sacude a la cúpula del negocio abortista desde la difusión de los videos de Daleiden.

Las propias declaraciones de la expresidenta levantaron suspicacias en la opinión pública estadounidense por la ambigüedad que revelaban en relación a los motivos de su despido: “Me voy porque los nuevos presidentes del directorio y yo tenemos diferencias filosóficas sobre la dirección y el futuro de Planned Parenthood”, dijo a través de Twitter.

Muchos analistas y ciudadanos anónimos estadounidenses interpretaron estas palabras como una rotunda denuncia a la comercialización del aborto, en un país donde el debate sobre su legalización todavía no ha muerto. A diferencia de Europa.

The New York Times, revela que el verdadero motivo del despido de Leana, que la joven tan solo se atrevió a insinuar, fue que la compañía demandaba un perfil verdaderamente agresivo ideológicamente. Un presidente que impusiera un discurso externo apologético de la práctica abortista y una propaganda interna legitimadora de los usos de la compañía,  para prevenir las posibles fisuras que se pudieran estar generando en el personal quirúrgico de sus numerosas clínicas abortistas.

Hay que recordar que Planned Parenthood es el mayor proveedor de abortos en los Estados Unidos. En 2016, la organización realizó aproximadamente uno de cada tres abortos en la República norteamericana.

Al parecer, los planes de Wen lejos de la ejecutiva de Planned Parenthod, distan mucho de su antigua especialidad profesional. La doctora espera un bebé junto a su esposo y ejerce como profesora universitaria a la espera de su alumbramiento. 

La también exdirectora de Planned Parenthood, y actual estandarte mediático de la causa próvida en los Estados Unidos, Abby Johnson, ha elogiado el cambio de actitud de la futura mamá y extrabajadora abortista, al tiempo que la ensalzaba como ejemplo de rectificación y valentía. «Solamente existe una cosa más importante en el mundo que las vidas que el aborto nos ha arrebatado: las que aún podemos salvar».

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