Amy Coney Barret
Amy Coney Barret

El miedo es un arma poderosa. Y se está empleando con toda su fuerza en este momento. Algunas feministas pronostican que el nombramiento de la jueza Amy Coney Barrett en la Corte Suprema “hará retroceder el reloj” de las mujeres, borrando cualquier progreso realizado hacia la igualdad de oportunidades en la educación, el mercado laboral y la plaza pública.

¿Qué podría llevarlos a lanzar tal afirmación?

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Irónicamente, una mujer brillante y exitosa. Una a quien deberían estar celebrando con abandono, porque representa gran parte de lo que el movimiento feminista se ha esforzado por lograr.

Aunque ha tenido la calificación más alta posible de la Asociación de Abogados de los Estados Unidos, recomendaciones estelares de colegas y exalumnos, un intelecto incomparable y la capacidad de ser a la vez asertiva y amable, no ha logrado ganar la aprobación de feministas incondicionales que temen que ella sea el punto de inflexión al final de Roe vs. Wade.

Realmente se trata del aborto.

Su vida misma es un mensaje para las generaciones presentes y futuras de mujeres

Si bien Amy Coney Barrett ha expresado puntos de vista provida en su vida personal, nadie sabe con certeza cómo ella o el resto de la Corte fallarían como juristas en los próximos casos. Ella se ha comprometido a interpretar la Constitución tal como está escrita y no a legislar desde el tribunal.

Pero el miedo es el punto focal de quienes se aferran a la noción distorsionada de que las mujeres necesitan acabar con una vida, abortar, para tener éxito. Todos, desde los senadores hasta los cantantes, están haciendo sonar la alarma del pánico.

Lo que estas falsas feministas no reconocen es que su mentalidad sobre el aborto limita a las mujeres, no las empodera. Dicen que no somos «capaces» de tener un hijo y perseguir nuestros sueños. Que la esencia misma de nuestra feminidad es un detrimento. Que debemos silenciar la hermosa capacidad de nuestro cuerpo para producir nueva vida con el fin de lograrlo.

La vida de Amy Coney Barrett dice lo contrario. Madre de siete hijos y exprofesora universitaria, es el epítome del empoderamiento. Ella es la nueva cara del feminismo.

Su vida misma es un mensaje para las generaciones presentes y futuras de mujeres. El verdadero feminismo no es una propuesta de una u otra que limita tus roles, sino una invitación y ambas para desarrollar tu potencial.

Nosotras, como sociedad, le debemos a todas las mujeres perseguir el verdadero feminismo, no uno que nos enfrente a nuestros propios hijos o limite nuestras opciones profesionales. Sino uno que honre nuestro papel natural y único como portadores de vida junto con cualquier otra cosa que aspiremos a ser.

¡Un gran paso adelante!

* Publicado originalmente por Bonnie Finnerty en LifeNews.com.

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