Alberto Fernández, presidente de Argentina.
Alberto Fernández, presidente de Argentina.

Las críticas al anuncio del presidente Alberto Fernández de ingresar al Congreso su proyecto para legalizar el aborto sigue aumentando en Argentina. Fernández hizo el anuncio el 17 de noviembre, asegurando que “la legalización del aborto salva vidas de mujeres y preserva sus capacidades reproductivas, muchas veces afectada por esos abortos inseguros”.

“No aumenta la cantidad de abortos ni los promueve. Solo resuelve un problema que afecta a la salud pública”, sostuvo.

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Una de las primeras organizaciones en criticar al presidente argentino fue la Red Federal de Familias, que calificó su propuesta como una “estrategia engañosa”. Ahora se ha sumado la organización Familias del Mundo Unidas para la Paz (Fampaz) que expresó que el proyecto es “inviable, por haber sido presentado en plena crisis sanitaria” y “por intentar incorporar la pena de muerte, contra ‘un inhibido de toda defensa, el niño por nacer’”.

A través de un comunicado enviado a ACI Prensa, Fampaz recordó las estadísticas muestran que hay enfermedades “que producen más muertes al año que el aborto, por lo tanto, no es una prioridad en salud pública”. 

“Creemos en honor a la verdad, que el aborto ‘no está criminalizado’ como dicen, en realidad ‘es un crimen en sí mismo’” ya que desde el momento de la concepción “comienza la vida” y “si se hace algo para que deje de funcionar, se está matando un ser humano”. Por lo tanto, “no condice con la frase ‘Interrupción voluntaria del embarazo’, es una muerte sin vuelta atrás”.

“Paralizar el corazón a un ciudadano voluntariamente, es cometer un crimen. En Argentina, o en cualquier parte del mundo”, precisó Fampaz organizadora de la Marcha de los Escarpines.

“Hay países que tienen la pena de muerte, los hay, pero no es esa una razón para imitarlos, mucho ya se ha desprotegido el ecosistema a nivel mundial. Permitir lo peligroso en una sociedad, es correr un gran riesgo. Legalizar el robo, porque hay muchos asaltos, sería perder el equilibrio de toda una sociedad organizada”, reflexionó Fampaz.

La organización expresó que vela por la salud física y psíquica de la mujer y que “un aborto no es gratuito, ni para el sistema de salud, ni para la sociedad, menos aún para quien se ve involucrado en el mismo. Porque un aborto se borra de la mente, nunca del corazón”. 

En ese sentido, Fampaz manifestó su preocupación por que “siempre todo gira en rededor de la mujer, no de los violadores, que son los actores principales, en un embarazo forzado”. 

Además, pidieron acelerar “los trámites de la ley de adopción, que priva del amor de una familia, a los bebés no aceptados por sus mamás biológicas” así como el apoyo “a las casas de acogida de mamás solas, que desean llevar adelante sus embarazos”.  

Por su parte, el vocero de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), el padre Máximo Jurcinovich, recordó el mensaje emitido por los obispos argentinos el pasado 22 de octubre, cuando se tomó conocimiento del inminente ingreso del proyecto de aborto al parlamento.

“Lo primero es que no hay lugar para pensar en proyectos legislativos que contradicen el discurso de cuidar a todos los argentinos” por lo que es “insostenible e inoportuno cualquier intento de discutir una ley de estas características”, dijo Jurcinovich a la agencia AICA.

En segundo lugar, este proyecto “desalienta la búsqueda del encuentro fraterno e imprescindible entre los argentinos y oscurece gravemente el horizonte que propone el Papa Francisco en su última encíclica, Fratelli Tutti”.

“No cuidar todas las vidas sería una falta gravísima de un Estado que quiere proteger a sus habitantes”, agregó el portavoz episcopal.

En tanto, el presidente de la Comisión Episcopal de la Pastoral de la Salud, monseñor Alberto Bochatey, dijo a AICA que además de ser una ley ideológica “de los pactos y los compromisos que tiene el gobierno con grupos proaborto y LGTB”, por primera vez “en la historia jurídica de la Argentina” se introducirá “una ley en democracia que contiene la muerte de un ser humano”.

“Hay un cambio en la tradición jurídica argentina y la historia nos enseña que nunca ningún problema social fue solucionado eliminando la vida de otro”, afirmó Bochatey.

“Ojalá que los senadores y diputados puedan respetar los criterios cívicos y encuentren soluciones de verdaderos juristas, y no una ley democrática que introduzca por primera vez en la historia la muerte de alguien. Que sean creativos, que sean modernos y que busquen otro tipo de soluciones”, exhortó el presidente de la comisión de salud.

También el padre Christian Viña, párroco de Sagrado Corazón de Jesús en Cabaceres, manifestó en un videomensaje que las personas y creyentes deben “salir a las calles, ganar los medios de comunicación y dar la batalla cultural” para que no se legalice lo que el Concilio Vaticano II ha denominado como el “crimen abominable del aborto”. 

“Qué lejos estamos en nuestra Argentina, absolutamente descristianizada, de que Cristo reine; pero está en nosotros los creyentes dar la batalla, la victoria es de Cristo Rey”, concluyó.

También, la Acción Católica Argentina recordaba el 16 de noviembre que es “necesario seguir buscando propuestas superadoras para dejar atrás el falso dilema de la vida de la madre o la del hijo o hija ya que, legislando el aborto, claramente se opta por el más fuerte, dejando al niño o niña por nacer desprotegido de todo derecho”.

“Es tiempo de cuidar la vida, sin falsas retóricas ni análisis electoralistas”, afirmó la Acción Católica.

* Publicado originalmente en ACI PRensa.

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