Un grupo de activistas provida celebran su éxito en la Asamblea Legislativa de El Salvador.

El lobby abortista ha sufrido una tremenda derrota en El Salvador. Una iniciativa de ley que tramitaba ‘a todo vapor’ en la Asamblea Legislativa para despenalizar el aborto en cuatro causales fue dejada de lado a pesar de los ingentes recursos destinados a aprobarla.

El pasado jueves 26 de abril se celebró la última sesión de la Legislatura 2015 – 2018 y el proyecto no fue colocado a votación en el plenario, perdiendo la última oportunidad que los abortistas tenían para aprobarlo este año en un ambiente más favorable.

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La Asamblea saliente contaba con un significativo número de parlamentarios que articulaban en favor de lo que llaman eufemísticamente “interrupción voluntaria del embarazo”; la mayoría eran del gobiernista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

El FMLN y otros grupos de interés decidieron sacar adelante una serie de reformas del Código Penal en menos de dos meses, intentando forzar el debido proceso legislativo. Apostaron y perdieron, porque la sociedad salvadoreña reaccionó ante esta maniobra.

A los abortistas se les acabó el tiempo y se les agotaron los aliados. La iniciativa no entró a votación porque, apesar de las intensas presiones del lobby, no consiguieron los votos necesarios. Fin del juego.

La nueva legislatura inicia el 1 de mayo y contará con un bloque mayoritario de partidos de ‘derecha’ y con parlamentarios aparentemente ‘conservadores’ que, se prevé, no abrazarán esa ‘bandera’ tan facilmente, ya sea por convicción o porque perciben que el costo político a pagar es demasiado alto.

Tal como David, el movimiento provida enfrentó a un Goliat llenó de poder y recursos. Y lo derrotó

Incluso, la nueva bancada del FMLN ya se ha deslindado abiertamente. La diputada Rina Araujo declaró: “El aborto no formará parte de nuestra agenda legislativa”.

Tras esta derrota del lobby abortista, hay una contundente victoria del movimiento provida salvadoreño.

Este hito cobra mayor relevancia y significación si se considera que la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha colocado entre sus prioridades conseguir que El Salvador deje de ser un país donde el aborto provocado se reconoce como crimen en todos los casos.

Tal como David, el movimiento provida enfrentó a un Goliat llenó de poder y recursos. Y lo derrotó. Esta es la historia.

Una apuesta desesperada

Desde 2016 tramita en la Asamblea Legislativa de El Salvador una iniciativa de ley presentada por el FMLN para modificar el artículo 133 del Código Penal permitiendo el aborto en casos de violación, cuando la gestante es menor de edad, cuando el bebé es “inviable” o cuando la “salud integral” o la vida de la madre están en riesgo.

El proyecto avanzó, aunque con lentitud gracias a la oposición de algunos diputados de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y del Partido Demócrata Cristiano (PDC).

Después de las elecciones del pasado 4 de marzo, que impusieron la peor derrota al FMLN y a su agenda ‘progresista’ en los últimos 25 años, el lobby abortista percibió que se le cerraba una ventana de oportunidad.

La nueva asamblea tendría un amplio bloque de ‘derecha’, y en teoría, ‘conservador, por lo que evaluaron que la ley solo tendría condiciones reales de ser aprobada si se forzaba la marcha en la legislatura saliente. Tenían poco menos de dos meses.

La diputada Lorena Peña, del FMLN, pidió que la propuesta legislativa fuera tramitada en régimen de urgencia para dispensarla del trámite ordinario.

Aunque parezca increíble el argumento que ofreció a la prensa para justificar su solicitud fue que, en la siguiente legislatura “será más difícil porque llegará gente muy retrógrada”.

“Peña requería de 43 votos y contaba con los 31 del FMNL, aunque se temíamos que pudiera haber conseguido algunos de la Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana), que es un partido bisagra”, explica a Actuall Héctor Menjívar, un reconocido líder provida en el país.

El objetivo era desviar el foco del debate de la disyuntiva “aborto sí o aborto no” para “aborto en dos causales o aborto en cuatro causales”

También contemplaba al diputado Johnny Wright Sol, de Arena, que opera un intenso cabildeo entre sus correligionarios para conseguir votos en favor de la despenalización, en contraposición a lo que postulan los estatutos de la sigla.

De hecho, el parlamentario presentó en agosto de 2017, incentivado por el lobby abortista y en acuerdo con Lorena Peña, una iniciativa alternativa de aborto en dos causales: violación de menor de edad y riesgo a la “salud integral” y vida de la madre.

El objetivo era desviar el foco del debate de la disyuntiva “aborto sí o aborto no” para “aborto en dos causales o aborto en cuatro causales”. Los medios de comunicación locales llegaron a publicar que “una alianza del FMLN y de Arena apuntaba a una inminente despenalización” de la práctica.

Wright Sol creía entonces que podría arrastrar trás de sí a una decena de compañeros. En marzo, el lobby consideraba que tenían al menos 41 votos a favor de la reforma: 31 del FMLN, cinco de Gana, dos del PCN y por lo menos tres seguros de Arena. Por eso se apostaron. Estaban atrás de dos votos.

Presión millonaria

Menjívar cuenta que, luego de las elecciones, la necesidad de actuar rápidamente y en poco tiempo visibilizó de forma muy clara a un extraño lobby que operaba, desde hacía algunos años, en Arena en favor de una agenda ‘progresista’ contraria a la vida y la familia.

Se trata de un grupo conformado por una de las tías de Wright, la millonaria Celina Kriete, esposa del dueño de Avianca, y las empresarias Paula Ávila, Claudia Cristiani, hija del expresidente Alfredo Cristiani, fundador de Arena, Alexandra Araujo de Sola, Adriana de Altamirano y la documentalista Marcela Zamora.

En la sesión plenaria del pasado 11 de abril ejercieron una fuerte presión sobre diputados de Arena, sigla a la que normalmente destinan recursos, visitándolos uno a uno, acompañadas de Gabriela Trigueros, la feminista jefa de staff del diputado Wright.

La prsidenta de Sí a la Vida denuncia que las organizaciones abortistas “tan solo en el último año, recibieron, por lo que nos consta, algo más de medio millón de dólares”

El objetivo era lograr convocar rápidamente a la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales ese mismo día para aprobar un dictamen favorable, que sería votado en el plenario el 18 o, a más tardar, el 26 de abril.

No lo consiguieron. La articulación de las organizaciones provida y el rechazo popular a la reforma estaba incidiendo entre los legisladores.

Julia Regina de Cardenal, presidente de la Fundación Sí a la Vida de El Salvador.
Julia Regina de Cardenal, presidente de la Fundación Sí a la Vida de El Salvador.

Julia Regina de Cardenal, presidente de la Fundación Sí a la Vida, cuenta a Actuall que el lobby abortista nunca antes ejerció, en tan breve espacio de tiempo y por todos lados, una presión tan grande.

“Intervinieron representantes de diferentes organizaciones como Amnistia Internacional, Human Rights Watch, el Centro de Derechos Reproductivos y el Ipas, así como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en América Central”, detalla.

La activista denuncia que, para montar una amplia campaña en favor de la reforma, las organizaciones abortistas del país recibieron grandes cantidades de dinero. “Tan solo en el último año, recibieron, por lo que nos consta, algo más de medio millón de dólares”.

Uno de sus instrumentos de propaganda más preciados es la campaña conocida como “las 17”.

Se trata de un grupo de mujeres presas condenadas por homicidio agravado contra sus bebés recién nacidos, pero que son presentadas como víctimas de la actual legislación, asegurando que tuvieron abortos espontáneos.

“En el embate conseguimos desenmascarar esta mentira ante los parlamentarios y ante la opinión pública. El aborto no es la respuesta. En caso de embarazos no deseados o en situación de riesgo o vulnerabilidad la solución es el apoyo a la mujer por parte de la sociedad y del Estado”, indica De Cardenal.

El pueblo dice ‘no’

Para Sara Larín, presidente de Jóvenes Provida y miembro de la Asociación de Bioética de El Salvador, la derrota de la reforma debe ser atribuída a la mancuerna establecida por parlamentarios y ciudadanos.

Entre los diputados, dice, debe destacarse la labor tenaz de Alejandrina Castro, Karla Hernández, Ricardo Velásquez Parker, Rodolfo Parker, René Portillo Cuadra, Antonio Almendáriz y Francis Zablah.

Sin embargo, fue de capital importancia la acción de diversas organizaciones ciudadanas que “soportaron con firmeza y paciencia el embate durante dos intensos meses, invirtiendo tiempo y recursos en el cabildeo y en dar visibilidad al masivo rechazo del pueblo salvadoreño al aborto”.

Durante ese periodo las comunidades evangélicas del país encabezaron una multitudinaria Marcha por la Vida y hubo una movilización permanente en la Asamblea, especialmente de jóvenes que llenaron las galerías en las sesiones plenarias.

Una campaña de recolección de firmas contra la iniciativa abortista fue montada, virtualmente, a través de la plataforma CitizenGO, y presencialmente, en todos los templos de la srquidiócesis de San Salvador y la diócesis de Santa Ana, el domingo 15 de abril.

Guillermo Gallegos, presidente de la Asamblea Legislativa de El Salvador
Guillermo Gallegos, presidente de la Asamblea Legislativa de El Salvador

Las cajas con casi 30.000 firmas fueron recibidas por el presidente de la Asamblea, Guillermo Gallegos, de Gana, quien sentenció que su partido no acompañaría la reforma. También fueron recibidas por los líderes de las fracciones parlamentarias de Arena, PCN y PDC.

Pronunciamientos contundentes se sucedieron uno tras otro: de José Luis Escobar Alas, arzobispo metropolitano de San Salvador, de la Cámara de Comercio, del Centro de Estudios Jurídicos, de la Comisión Nacional de Bioética de El Salvador, de la Asociación de Neonatología y del influyente Colegio Médico.

Esta última intervención fue particularmente relevante y aconteció diez días antes de la última sesión plenaria del parlamento.

Exigimos no modificar la legislación actual, ya que es la buena praxis médica, la que determinará la forma de actuar del personal de salud en condiciones complejas, buscando el bien mayor, cuyo fundamento es resguardar tanto la vida de la madre como la del niño por nacer”, señalaron en su comunicado.

La gremial, conformada por 37 asociaciones médicas, apuntó que la campaña en favor del aborto impulsada en los medios genera “desinformación” porque “se manipulan conceptos y datos” de forma irresponsable.

Carlos Alvarenga, director del comité de ética médica del Colegio Médico, advierte a Actuall que el enfoque que muchas organizaciones dan al aborto es simplista y equivocada, “como médicos es nuestra responsabilidad desarrollar un abordaje integral al binomio madre e hijo, ambos con derechos propios de los seres humanos”.

“Nos causa satisfacción el haber contribuido a evitar una legislación que atenta directamente contra la vida. Nuestra postura como médicos es velar tanto por la vida de la madre como del no nacido. Nuestra lucha es por ambos, siempre”, afirma.

«A los abortistas se les acabó el tiempo y se les agotaron los aliados. Así como los días, los respaldos iniciales fueron menguando uno a uno»

Una derrota también para Brunori

De acuerdo con algunas fuentes, la posición del Colegio Médico, consolidó la desbandada de los parlamentarios. El resultado de las elecciones de 4 de marzo, la intensa movilización de los ciudadanos salvadoreños, de comunidades religiosas y asociaciones profesionales en los últimos dos meses modificó el panorama.

A los abortistas se les acabó el tiempo y se les agotaron los aliados. Así como los días, los respaldos iniciales fueron menguando uno a uno.

De los 41 diputados que el lobby abortista consideraba tener, en menos de sesenta días no quedó ni la mitad. No cuenta ni con los 31 votos de FMLN. Hay ya una ruptura interna.

Alberto Brunori, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en América Central.
Alberto Brunori, ex Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en América Central.

Wright Sol reconoce: “Hubo compromiso y apoyo de algunos colegas, pero solicitaron esperar. Muchos diputados ven un alto costo político en adoptar una postura pública sobre el aborto porque dentro de la misma sociedad es un tema tabú, no quieren ‘quemarse’ ya”.

El fracaso de Lorena Peña y Wright Sol es también el fracaso del polítólogo Alberto Brunori, que se desempeñó como Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en América Central y fue recientemente transferido para el mismo cargo en América del Sur.

Brunori, que se encuentra ahora en Colombia, articuló personalmente para hacer avanzar la reforma del Código Penal, consiguió recursos económicos, presionó a legisladores, políticos y juristas, y descalificó sistemáticamente el orden jurídico del país.

Y perdió. Le salió al paso, a él y a todo el lobby abortista, la sociedad salvadoreña macizamente provida.

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