Irlanda, San Marino, Malta y Andorra son los únicos países europeos que tienen una ley del aborto más restrictiva en sentido estricto. Irlanda no tuvo ley hasta el año 2013, momento en el que el parlamento aprobó la primera norma sobre aborto desde la fundación del Estado en 1921. Era, junto a Malta, el único miembro de la UE sin una legislación de este tipo.

En Irlanda el aborto sólo está permitido cuando la vida de la madre corre peligro. Así se establece en la ley de Protección de la Vida durante el Embarazo. Esta norma entró en vigor en enero de 2014 y sólo contempla el aborto cuando la vida de la madre “corra un peligro real y sustancial”. Por su parte, en Malta el aborto está prohibido y penado por ley (de 18 meses hasta 3 años de prisión). Lo mismo sucede en Andorra y el Vaticano.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

El número de mujeres que salen de Irlanda a Reino Unido para abortar se ha reducido drásticamente desde el inicio de este siglo, justo tras una década de tendencia al alza. Así, en 2010, un total de 4.402 mujeres viajaron para abortar, 2.200 menos que en 2001, año en el que se alcanzó la máxima cifra de abortos con 6.673.

4.402 mujeres irlandesas viajaron en 2010 al Reino Unido para abortar, 2.200 menos que en 2001, año en el que se alcanzó la máxima cifra de abortos con 6.673

Incluso antes de aprobarse la ley irlandesa de 2014, un informe realizado por la OMS y Unicef, entre otros organismos, reconocía que Irlanda es el país con menor índice de mortalidad materna del mundo, o sea, el líder mundial en seguridad para las mujeres embarazadas.

Hungría reduce las cifras

Mucho se habla de la ley del aborto de Polonia, donde se permite esta práctica sólo por motivos de salud, entendiendo salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, según definición de la Organización Mundial de la Salud. Precisamente este supuesto permite que las mujeres aleguen enfermedades no consideradas de riesgo como motivo válido para abortar.

En la práctica supone que el país eslavo registra una de las tasas de aborto más bajas de entre todos los países que tienen una legislación provida. En el año 2010 sólo se practicaron 644 abortos, mientras que en 2008 la cifra era aún menor, con 506 intervenciones. Incluso en 1992, apenas unos años después de su liberación del yugo soviético, en Polonia no se practicaban tantos abortos (11.640) como sucede hoy en la mayoría de los países europeos.

Un país que ha llamado la atención en los últimos años es Hungría, cuya Constitución reconoce los principios cristianos. Otra cosa es el aborto. Aunque el preámbulo de la ley de 1992 reconoce que “la vida del no nacido, que comienza en el momento de la concepción, merece respeto y protección”, está permitido abortar en prácticamente los mismos casos que en cualquier otro país europeo, como España.

El año en el que se aprueba la ley en Hungría se produjeron 87.065 abortos. Cuatro años más tarde la cifra descendió hasta los 76.600 abortos. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística señalan que en 2010 se produjeron 40.449. La ley húngara, por lo tanto, ha reducido el número de abortos.

El aborto es legal en Hungría en los casos de “embarazo de riesgo” o cuando la mujer se encuentra “en una situación de crisis grave”, es decir, en caso de trastorno físico o mental o de desequilibrio social.

Hungría permite abortar antes de cumplirse las primeras 12 semanas de embarazo si existieran razones que quebrantaran gravemente la salud de la mujer embarazada; si desde el punto de vista médico el feto pudiera padecer una discapacidad u otros deterioros; o si el embarazo fuera consecuencia de un delito.

En Venezuela el aborto es ilegal salvo en casos de amenaza a la vida o salud de la mujer

Al mismo tiempo el aborto es legal en Hungría antes de cumplirse las primeras 18 semanas de la gestación si la mujer embarazada sufre invalidez parcial o total; si la mujer embarazada, por razones de salud ajenas a su voluntad o por una equivocación médica no hubiera podido identificar su embarazo antes, o si por negligencia de la institución de atención sanitaria o de otra autoridad hubiera superado el tiempo establecido en la ley.

También se puede abortar antes de las primeras 20 semanas de la gestación -en caso de prolongarse el procedimiento diagnóstico, antes de las primeras 24 semanas- si la probabilidad de que el feto padezca alguna alteración genética o teratológica llega al 50%.

Hispanoamérica, más provida que Europa

En América las cosas son diferentes. Especialmente en Hispanoamérica, donde el grueso de los países tiene una legislación mucho más provida que en Europa. En Venezuela la pena para una mujer va de seis meses a dos años de prisión y la pena para los médicos u otras personas que realizan el aborto es de uno a tres años.

Muy parecidos son los casos en Paraguay, Brasil, Guatemala, Perú, Ecuador y Bolivia, que sólo permiten el aborto cuando la salud de la madre está en peligro.

Una de las leyes paradigmáticas es la de Chile, aunque las cosas están a punto de cambiar: el Gobierno de Bachelet va a despenalizar el aborto en tres supuestos. A saber: en caso de riesgo vital de la mujer, si el feto presenta una alteración genética o congénita de carácter letal o en caso de violación. En este tercer caso se podrá realizar dentro de las primeras 12 semanas de gestación, o de las 14 semanas si se trata de una niña menor de 14 años.

Basta comprobar el número de abortos que se practican en Chile al año -18.000, según un estudio publicado en la revista de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología– y los que tienen lugar en países como España, en los que se llega 108.690 -últimos datos de 2013- para concluir que los cambios que introducirá Bachelet aumentarán el número de abortos.

Comentarios

Comentarios