El polémico uso de líneas celulares provenientes de abortos humanos en el desarrollo de vacunas.
El polémico uso de líneas celulares provenientes de abortos humanos en el desarrollo de vacunas.

Desde hace unos días, muchos de los ‘verificadores’ oficiales y oficiosos se han apresurado a negar que la vacuna contra el coronavirus realizada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford tenga nada que ver con líneas celulares provenientes de un bebé muerto en un aborto.

Estos son algunos de los titulares de medios españoles y extranjeros que han sido publicados en los últimos días:

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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  • El bulo más loco sobre la vacuna de la Covid: no, no se fabrica con tejidos de fetos abortados (El Español).
  • Por qué no es cierto que la posible vacuna contra la COVID-19 que está desarrollando AstraZeneca lleve entre sus ingredientes «tejido pulmonar de varón caucásico abortado de 14 semanas» (Maldita.es).
  • La afirmación engañosa sobre el uso de células de fetos abortados para desarrollar la vacuna del COVID-19 (Newtral).
  • Fact check: El tejido pulmonar de un “feto masculino abortado” no está en la vacuna contra el coronavirus (Reuters).
  • La vacuna Oxford-AstraZenecano contiene tejido fetal de un aborto (Politifact).

Debe ser que no han tenido tiempo desde junio de este año de leer la revista Science, –tampoco la referencia que a esta publicación realizó Actuall entonces– que, con toda claridad, expone que hay al menos seis investigaciones para obtener la vacuna contra el Covid-19 que utilizan líneas celulares provenientes de bebés abortados. Entre ellas, la desarrollada por la Universidad de Oxford y AstraZeneca.

Al única discordancia entre las informaciones ahora negadas de forma sistemática y la revista Science es sobre la línea celular procedente de aborto empleada finalmente en la obtención de la vacuna. Mientras que en la caja de la nueva vacuna Astra-Zeneca se habla de haber usado la línea celular MRC-5, Science asegura que la utilizada era la que corresponde a las siglas HEK-293.

En efecto, la línea MRC-5 es, tal y como recoge el celosauro del Instituto Suizo de Bioinformática, una línea celular del Medical Research Council de Londres destinada a la producción de vacunas procedente de un varón de 14 semanas de vida prenatal. La American Type Culture Collection, una organización dedicada a almacenar y distribuir microorganismos y líneas celulares para la investigación científica detalla que estas células provienen del pulmón de ese niño de 14 semanas de raza caucásica. Las células, se obtuvieron en septiembre de 1966 de un bebé abortado. La línea celular HEK-293, por su parte, también proviene del riñón un ser humano abortado, femenino en este caso, en los años 70.

Más allá de estas evidencias científicas, cabe destacar cómo los referidos medios y otros que han seguido esa línea niegan o al menos cuestionan en los titulares el vínculo con el aborto de las líneas celulares de algunas de las vacunas que se han presentado como medio de combatir el coronavirus.

Pero pasados los titulares, estos mismos medios admiten la procedencia abortiva de las líneas celulares empleadas:

  • «Estamos hablando de células provenientes de un protorriñon y una protorretina, es decir, son células fetales HEK-293, que es un producto derivado de un feto concreto de un aborto legal, en Alemania, producido en 1972. Esto no quiere decir que se hayan abortado fetos para elaborar una vacuna» (Newtral).
  • «La MRC-5 fue creada en 1966 a partir de ese aborto de ‘varón caucásico’ de ’14 semanas’ al que se refieren los mensajes citados» (El Español)
  • «Las siglas MRC-5 que se subrayan en la imagen corresponden a una línea celular que lleva décadas utilizándose en investigación de vacunas. Las células originales que dieron pie a esta línea proceden de un feto abortado en la semana 14 por causas médicas en 1966″ (Maldita.es)
  • «La mayoría de estas líneas celulares (incluidas las células MRC-5 y las células 293) se obtuvieron de muestras de tejido tomadas de fetos abortados en las décadas de 1960 y 1970, y las células se han cultivado en laboratorios de todo el mundo desde entonces». (Reuters).

Quienes quieran profundizar en los referente al uso de líneas celulares provenientes de abortos en el uso de vacunas, pueden consultar el artículo de la doctora Gloria María Tomás y Garrido, farmacéutica y experta en bioética Ética de la investigación biosaniaria: Las vacunas, o el del doctor Justo Aznar, responsable del  Observatorio de Bioética del Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Católica de Valencia: Más sobre aspectos bioéticos del uso de la vacuna contra la COVID-19. Ambas referencias han sido recomendadas por el catedrático de Genética y miembro del Comité de Bioética de España, Nicolás Jouve, en un reciente artículo publicado en Actuall.

Por último, recomendamos leer la serie de artículos firmados por Francisco Saavedra en Actuall con información extensa sobre las conexviones entre el aborto, al eugenesia y el desarrollo de vacunas.

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