Hipocresía sobre el revuelo por los animales amenazados por incendios en Australia y el silencio por la práctica del aborto.
Hipocresía sobre el revuelo por los animales amenazados por incendios en Australia y el silencio por la práctica del aborto.

* Por Francisco Llambías, abogado, desde Australia.

I. Aborto

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Pisé tierra australiana el 26 de junio de 2019, principalmente en búsqueda de nuevas aventuras, para resumirlo, porque son varias las razones que llevan a alguien a tomar la decisión de viajar por un tiempo.

Recién llegado y en un día despejado, mirando el cielo, pude ver la formación de una frase escrita con el humo esparcido por una avioneta que decía «save unborn» (Salva al nonato). En ese momento, solo entendí que se trataba de un grupo de gente pro vida que reclamaba protección para los niños por nacer.

Pasado un tiempo, capté la verdadera razón de ser de tal reclamo social, es que el 26 de septiembre del 2019 se había aprobado el aborto en Nueva Gales del Sur, último estado australiano en el que todavía no se había legalizado tal crimen.

A partir de esa fecha, se habilita legalmente destruir al ser humano en pleno desarrollo y formación, incluso hasta la semana 22 del embarazo. Entiéndase bien: el estado australiano da licencia a los médicos para terminar voluntariamente con la vida de los bebés aún no nacidos que por determinada razón, no son deseados.

¿No sería razonable que las personas se preocupen y actúen tanto para proteger al planeta de las catástrofes acaecidas en su seno como la vida de aquellos que aún no nacieron?

II. Incendios

Hoy, diez de enero del 2020, el país, particularmente el estado de New South Wales (el más afectado) vive una catástrofe sin precedentes de incendios que al momento no se pueden controlar, la que se está llevando puestas miles de hectáreas forestales y millones de vidas animales, poniendo en peligro de extinción a algunas especies y obligando a poblaciones enteras a evacuarse, llevándose incluso a más de una vida humana.

Ante estos terribles hechos, se vió una reacción, seguramente tardía, del estado australiano y luego de otros países como los EE.UU.

Asimismo, muchísimos actores y figuras internacionales se movilizaron para solicitar ayuda. Todos los medios de comunicación y las redes sociales hablan del tema con mucha preocupación.

III. Confusión

Ante todo este panorama, estoy muy confundido. Mi confusión se origina a raíz de que:

Veo a Australia y al mundo entero estremecerse por los incendios forestales y todos los males que son su consecuencia, desde el daño generado al planeta, pasando por la pérdida de tantos animales, hasta la muerte de bomberos y civiles que perecieron a causa del fuego.

Veo a muchos entritecerse y enternecerse ante la muerte de canguros y koalas, entre otros animales. Pero no vi a nadie decir una sola palabra ni indignarse después del 26/9/19, día en que se sentenció a muerte a un sinnúmero de bebés indefensos e inocentes.

Y ahí está mi confusión y mi interrogante ¿el mundo llora la pérdida de bosques, animales e incluso personas (ya nacidas) pero nada le sucede (si es que no lo festeja) cuando se legaliza la matanza indiscriminada (verdadero genocidio) de los seres humanos por nacer?

¿No sería razonable que las personas se preocupen y actúen tanto para proteger al planeta de las catástrofes acaecidas en su seno como la vida de aquellos que aún no nacieron?

No pierdo las esperanzas en un mundo donde haya un mínimo de coherencia y sentido común.

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