Hace un año se aprobó por unanimidad la ley que aprueba la eutanasia y el suicidio asistido en Canadá. Este año ha servido para interponer recursos y perfeccionar una ley que verá la luz el 6 de junio.

Once diputados de todos los partidos y cinco senadores han sido los encargados de dar forma a esta nueva ley después de que el Tribunal Supremo anulase la prohibición del código pena que prohibía el suicidio y la eutanasia en febrero de 2015.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

No se sabe mucho del contenido del proyecto de ley así que la comisión federal para la eutanasia y el suicidio asistido han publicado un informe con las recomendaciones que creen que deberían formar parte de la ley.

«Es una eutanasia abierta y sin límites», asevera Alex Schadenberg

Según Alex Schadenberg, presidente de Euthanasia Prevention Coalition (EPC), en declaraciones al diario Life Site News, estas recomendaciones ofrecerían una «eutanasia muy abierta y sin límites», altamente permisiva y que se materializaría en una ley «muy abusiva» que dejará indefensos a miles de pacientes.

«Aún no sabemos qué dice el proyecto de ley», afirma Schadenberg, «pero hemos visto las recomendaciones y, básicamente, es un modelo abierto y muy permisivo con pocos límites y controles que la delimiten. Se están cumpliendo los pronósticos del peor escenario posible».

Pese a que cuatro diputados, los conservadores Mark Warawa, Michael Cooper, Gerard Deltell y Harold Albrecht, se han opuesto a estas recomendaciones tan permisivas, argumentando que se necesitan más garantías para los pacientes vulnerables, Schadenberg ha calificado este informe como «pésimo».

Sin objeción de conciencia

El comité ha hecho caso omiso a la objeción y a los derechos de conciencia de los ciudadanos mediante la recomendación de encargar a la instituciones públicas sanitarias, que se financian con dinero de los contribuyentes, que proporcionen la eutanasia y el suicidio asistido. Afirman que los médicos que se atengan a la objeción de conciencia, deberán, como mínimo, proporcionar a sus pacientes una alternativa eficaz.

También recomiendan que los profesionales de la enfermería, así como los doctores, sean animados a practicar la eutanasia a sus pacientes y ayudarles a cometer suicidio. Afirman que los ninos y los menores de edad que sean lo suficientemente maduros, tienen derecho a la eutanasia y que se debería plantear una legislación que lo permita de aquí a dos-tres años.

«Es de locos ¿cómo defines a un menor de edad maduro?!, se pregunta Alex Schadenberg, «es el médico quien evalúa quién es maduro o no». El director de EPC condena que quieran permitir la eutanasia en casos de depresión tratable y exhorta al comité a revisar estas recomendaciones de cara al 6 de junio».

Una eutanasia sin límites 

El cuarto punto de este informe dice que «el sufrimiento físico o psicológico duradero e intolerable para la persona debe ser reconocido como un criterio para poder optar al suicidio asistido».

Dicho informe recomienda «exactamente el mismo sistema que opera en Bélgica y los Países Bajos, es decir, dos médicos deciden si pueden hacerlo y luego uno de los dos te mata. Después de que estés muerto, el doctor hace un informe y carpetazo», afirma Schadenberg.

«No hay una supervisión de terceras personas», dice, «y en caso de que algo salga mal, la única persona capaz de denunciar el error es el fallecido». Schadenberg critica las recomendaciones del comité, alegando que estas recomendaciones supondrían un riesgo muy grande para aquellos pacientes con enfermedades como la demencia o el Alzheimer.

El informe del comité especifica que para llevar a cabo la eutanasia, el paciente debe reunir dos condiciones. En primer lugar, tiene que saber qué padece, y en segundo lugar, ser completamente capaz de tomar la decisión de escoger la eutanasia o el suicidio asistido con lucidez.

«Una vez tomada la decisión, no hay vuelta atrás y la familia no puede proteger al paciente», explica Schadenberg

«Una vez que el paciente ha sido declarado incapaz de tomar legalmente una decisión vinculante, no hay vuelta atrás», dice Schadenberg, «es tarde para cambiar de opinión y la familia no puede proteger al paciente frente a los médicos».

Esta situación preocupa mucho en la sociedad canadiense ya que está generando muchas dudas y miedos entre las personas de edad avanzada ya que parece que no va a haber límites y controles que puedan salvaguardar la tranquilidad del paciente.

Comentarios

Comentarios