Bebé recién nacido/ Fuente: Pixabay
Bebé recién nacido/ Fuente: Pixabay

Yara (nombre ficticio), de 28 años, decidió acabar con la vida de su hijo. Lo hizo en un negocio abortista, a las 14 semanas de vida prenatal. Tiempo después y arrepentida al tomar conciencia de ser madre de un hijo muerto de manera cruel e intencionada, decidó aprovechar una norma recientemente aprobada en los Países Bajos para restaurar en parte la dignidad de su hijo.

Desde el mes de febrero de 2019, la legislación holandesa permite el registro de hijos muertos antes de nacer en la Base de Datos de Registros Personales, después de una petición ciudadana apoyada por más de 82.000 personas.

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El Gobierno sin duda no esperaba que alguna mujer como Yara aprovechara la ocasión para hacer evidente una contradicción esencial sobre el valor de la vida humana antes del nacimiento.

Por un lado, se permite el aborto libre hasta las 24 semanas desde 1981, aunque en la práctica general se realizan hasta la semana 22, ya que la extensión hasta las 24 sólo se permite en ocasiones tasadas.

«Para todas las madres que harán uso de esta nueva ley, obviamente es más que una mera formalidad», explica el abogado del caso, Don Ceder

Por otro lado, existe una legislación que reconoce la posibilidad de dar carta de naturaleza legal a esos niños que no llegaron a nacer, sin plazos ni especificaciones concretas sobre el modo en que mueren esos niños durante su etapa de desarrollo prenatal.

El caso fue llevado por el abogado Don Ceder, seleccionado en la prestigiosa lista «30 menores de 30 años» elaborada por la revista Forbes. Al analizar la ley, descubrió que no había impedimento para el registro, por lo que presentó la instancia en el Ayuntamiento de Amsterdam. En declaraciones al Reformatorisch Dagblad, Ceder señala que «Para todas las madres que harán uso de esta nueva ley, obviamente es más que una mera formalidad. Todo esto tiene que ver con el reconocimiento y el valor, por su dolor y por el niño que han llevado con ellas».

Y añade: «Para mí, personalmente, también se planteó la pregunta: ¿Pero qué significa esto para la forma en que vemos la vida antes de nacer, incluidos los que fueron abortados?».

Este es el debate que se ha despertado en Holanda sobre los niños que no han nacido: o son un grupo de células informes no humanas que pueden ser eliminadas o son seres humanos con dignidad que incluso pueden ser registrados por la Administración.

Tal y como explica a LifeSiteNews Kees van Helden, de la organización holandesa provida Cry for Life, «para muchas mujeres, sumarse a esta ley es un paso adelante en el proceso de lidiar con el dolor después del aborto. Esperamos que se avance hacia un debate público mucho más amplio para que más personas puedan darse cuenta de lo que sucede durante un aborto. El hecho de que una mujer pueda ahora registrar a su hijo abortado como persona, con un nombre y una fecha de nacimiento, debería obligar a nuestro gobierno, y quizás a otros gobiernos, a reexaminar las leyes sobre el aborto. Porque según lo que ahora es su propia lógica, nuestras sociedades están matando a seres humanos»:

Otros registros de personas no nacidas

Holanda se ha sumado este años a un reducido número de países que han avanzado en el registro de seres humanos que fallecieron o se les provocó la muerte antes de nacer, durante su periodo de desarrollo embrionario.

En Europa, Austria fue el primer país en permitir la inclusión de nonato en el Registro Civil. Lo hizo a través de una ley impulsada por el Partido Cristiano Demócrata y el Partido Socialista que además incluye la expedición de un certificado de nacimiento y otro de defunción.

En Chile, en Paraguay en Perú también se han presentado iniciativas de reconocimiento jurídico del nonato fallecido.

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