‘Defectos graves’, un documental que destapa lo que esconde la eutanasia

Entrevista a abogados, médicos, defensores de la eutanasia y personas que han padecido en sus familiares la eutanasia no deseada. Una joven y su madre hablan de cómo un médico, aprovechando un problema de salud, quiso practicar la eutanasia a la joven en Canadá.

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“No llores, ya ha pasado, ha pasado”, dice Sheila Elson a su hija mientras la abraza y esta se quita las gafas para secarse las lágrimas. Candice tiene 25 años y padece una parálisis cerebral y hace 19 meses, un médico que la atendió tras ingresarla por una enfermedad, le dijo a su madre que lo mejor era practicarle la eutanasia.

Es el testimonio que aparece en un nuevo documental titulado Fatal Flaws (Defectos graves) en el que un periodista ha viajado por Estados Unidos, Canadá u Holanda para conocer la realidad de la eutanasia.

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Durante 70 minutos el periodista intenta desmontar con casos reales la falsedad de las afirmaciones de los propulsores de la eutanasia y profundizar en el interrogante de cómo afectará a la sociedad del futuro la aplicación de la eutanasia. Y para ello nos muestra el caso de una holandesa que habla de cómo mataron a su madre sin ningún consentimiento por su parte, o el de Aurelia Brouwers, otra holandesa que sin ninguna enfermedad de tipo mental estuvo luchando porque le aplicaran la eutanasia y finalmente el Gobierno aprobó que se la practicaran en enero de 2018.

Candice insistía en que no quería morir y salió adelante de manera que un años después pinta, que es lo que más le gusta, y está con su familia, que “es lo que más ama”

Según los productores del documental, éste “muestra la creciente adopción por parte de la sociedad de una filosofía cultural que tiene la capacidad de causar estragos en una sociedad vulnerable. Y todas las personas lo somos”, han afirmado.

Otro de los testimonios que más impresión causa es el de Candice Lewis, una joven de 25 años que padece una parálisis cerebral. Tras ser ingresada por una complicación, un médico del Charles S. Curtis Memorial en St. Anthony, Newfoundland, Canadá, le comunicó a su madre, Sheila Elson, que sus pulmones habían colapsado y le comentó que en Canadá la eutanasia era legal y pese al rechazo de Sheila el médico le dijo que no fuera “egoísta y que él la asistiría para practicarla (la eutanasia)”. Candice estaba oyendo la conversación y en todo momento insistía en que no quería morir y salió adelante de manera que un años después pinta, que es lo que más le gusta, y está con su familia, que “es lo que más ama”.

“No llores, ya ha pasado, ha pasado”.

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