Diana Contreras / Foto: Facebook de DianaContreras

En 2008 Diana Contreras fue víctima de una violación. Producto de esta brutal agresión, ocurrida en el sur de Chile, la joven de 15 años quedó embarazada y sumergida en un dolor que después de varios años le llevó a descubrir su misión de vida como defensora de los derechos de los ninos no nacidos.

Al quedar embarazada “tenía miedo, no quería ser madre y lo guardé en secreto”, recordó Diana en su testimonio publicado por la página provida “Salvar el 1”.

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A los 3 meses de gestación, la joven perdió a su bebé de manera involuntaria. Ese mismo año intentó suicidarse y terminó en el hospital con un tratamiento para la depresión.

En el hospital, Diana recuerda que fue “horrible oír que las personas que sabían de mi situación decían que aquello era algo bueno. Me comentaban: ‘Al menos, no le verás el rostro’”.

Sin embargo, Diana relata que “en el fondo de mi corazón, aun conociendo los detalles de su concepción, lo sentí mío”.

“Cuando llegué al hospital el médico le contó a mi madre sobre mi primer bebé y, encima, me trataron mal porque pensaron que yo había sido negligente con mi embarazo para provocar su muerte”, señaló.

“Di a luz sola, no dejaron entrar a nadie y mi hijo fue llevado como si su vida fuese nada. Me dejaron con la subida de la leche y pude ver a mi hijo Gabriel en pésimas condiciones, en un frasco”, contó Diana.

La joven quedó invadida por la tristeza de esta segunda pérdida que la llevó incluso a quedarse sin trabajo. Pese a esto, sentía que de alguna manera Dios “me había protegido cuando me intenté suicidar” después de la primera pérdida.

“Tras la violación, me desvaloricé tanto que incluso llegué a prostituirme”, mientras que con la muerte de su segundo hijo preguntó a Dios: “¿Por qué permites estas cosas?” y le pidió “una explicación para entender esto porque me estás quitando las ganas de seguir en este mundo”.

Un día Diana tomó la decisión que cambió su vida: “le entregué a Dios mi dolor”.

Al acercarse a la fe, la joven comprendió que mucha gente sufría como ella “y no quería que sintieran que no valían nada”.

LE dije a Dios «No puedes devolverme a mis hijos ni mi virginidad ni la juventud que perdí pero puedes aconsejarme para ayudar a otros»

“Le dije a Dios: Bueno, no puedes devolverme a mis hijos ni mi virginidad ni la juventud que perdí pero puedes aconsejarme para ayudar a otros”, expresó la joven.

“Empecé a perdonar”, continuó Diana. “Primero, a mí misma por haberme despreciado. Y después a todas las personas que me habían hecho daño: a los médicos, enfermeras… También a mi violador. Me costó mucho. Pero con el perdón alcancé la paz”.

Hoy, Diana Contreras es estudiante de enfermería y presidenta de la Fundacion Ángel de Luz, que aboga por la identidad de los bebés fallecidos antes de nacer en Chile.

“Si hoy estoy levantada es por la Misericordia de Dios. Comprendí que hasta las cosas más tristes de este mundo tienen un propósito. Y Dios es capaz de sacar hasta la pena más grande y devolver las ganas de vivir. Él te recompensa por cada prueba que te hace pasar”, afirmó.

“Ahora estoy soltera y luchando todo lo que puedo por los derechos del no nacido en memoria de mis hijos, en memoria de mi propio dolor, porque lo que más necesitamos es apoyo para seguir adelante sin tener que matar a nadie”, concluyó Diana Contreras.

*Este artículo fue publicado originalmente en AciPrensa por Bárbara Bustamante.

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