Hannah y su esposo Sully junto al pequeño Jude.

El 11 de agosto de 2013, Hannah Katelyn Peters experimentó el momento más inolvidable de su vida. A finales de ese día de verano, puede decirse que Hannah y su esposo Sully se ‘enamoraron’ una vez más. 

Ese amor vino en forma de un niño llamado Jude. Un niño que nació con una afección llamada Chondrodysplasia Punctata Rizomélica, una forma letal de Displasia esquelética.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

Suscríbete ahora

Hannah cuenta -en el blog provida Salvar El 1– que estaba desayunando con su hermana y su novio cuando les dijo que «sentía una gran inclinación hacia los niños con necesidades especiales, enfermedades y discapacidades».

Además, les comentó que «desearía tener los recursos necesarios para adoptar a esos niños y darles una vida llena de amor y felicidad».

Una semana después de esa conversación, recibió un pronóstico alarmante sobre su embarazo. La tensión aumentó cuando un médico la animó a abortar.

Relata: «Al comienzo de mi embarazo, comenzaron a ver todas las señales de que Jude tenía alguna variante de Displasia esquelética. A partir de entonces, me animaron a terminar con mi embarazo y a volver a intentarlo. Me dijeron cosas como: «Eres joven, puedes intentarlo de nuevo», «¿Qué calidad de vida crees que tendrá este bebé?», «¿De verdad quieres que este bebé viva así?», «Tu hijo no es un bebé normal».

Hannah confiaba en que el corazón de su bebé podía soportarlo y que le amaría a pesar de los desafíos que encontrara

Sin embargo, Hannah se dio cuenta de que Dios la había elegido para ser la madre de ese niño. Confiaba en que su corazón podía soportarlo y que amaría a su bebé a pesar de los desafíos que encontrara.

Ahora Hannah asegura estar contenta «de haber sido una de las madres que les han dicho que «no» a los médicos ante la propuesta de un aborto y de decidir darle a esta bebé inocente una oportunidad de vivir… cada bebé merece una oportunidad de vida’.

Ha pasado tiempo desde la primera vez que la pareja escuchó la noticia de la condición de Jude y continúan siendo un equipo fuerte que trabaja unido para cuidar a su hijo.

Desde el nacimiento del bebé, la gente le ha dicho a Hannah que no pasará de la infancia. Le han preguntado si ella está preparada para eso. Valientemente, pasó meses meditando esa realidad.

Jude tiene una deficiencia de cartílago, sus hombros y caderas están fuera de lugar y tenía cataratas congénitas, antes de que una cirugía exitosa los eliminara.

Jude, disfruta de cada momento junto a sus padres.

Según una resonancia magnética, tiene una correa de la médula espinal, una estenosis espinal y un cuello inestable. Actualmente, se encuentra en terapia semanal del habla y física con un gran equipo médico.

Incluso con esos desafíos, todavía se aprecia una sonrisa en su pequeña cara. Ya ha superado las dificultades y ha hecho lo contrario de lo que los doctores imaginaban. No es de extrañar que su familia y amigos lo llamen el ‘Valiente Pequeño Guerrero’.

«Puede que Jude tenga algunos problemas que requieran atención adicional y que deba lidiar con el dolor de vez en cuando. Pero Jude está aquí, está respirando, está luchando y continuará luchando», relata Hannah.

Y añade: «Yo no miro a Jude y veo su discapacidad, su identidad no es ésa. Miro a Jude y veo a un valiente guerrero. Y estoy muy orgullosa de que ya haya vencido los pronósticos que los profesionales médicos le dieron».

Comentarios

Comentarios