La Cámara de Representantes del Estado de Pensilvania (EE. UU), dominada por los republicanos, aprobó esta semana una ley por al que se prohibía al realización del aborto basado en la detección de la trisomía en el par 21 del embrión, esto es, de la condición para desarrollar el Síndrome de Down.

Tan solo un día después, el gobernador Tom Wolf, del Partido Demócrata, ejerció su derecho de veto para ir contra la voluntad popular de sus administrados expresada a través de la cámara legislativa estatal.

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Para Wolf, la ley suponía una intromisión en la libre voluntad de las madres gestantes sobre la vida de sus hijos nonatos. «Los médicos y sus pacientes deben poder tomar decisiones sobre los procedimientos médicos basados ​​en las mejores prácticas y estándares de atención», aseguró.

En a actualidad, la legislación vigente en Pensilvania permite el aborto libre durante los seis primeros meses de vida intrauterina del bebé, excepto si se pretende abortar por motivos de elección de sexo. La iniciativa de los republicanos pretendía añadir a esta restricción por sexo, otra en defensa de las personas con Síndrome de Down.

Esta medida estaría en línea con la llamada Ley Chloe (en referencia a una conocida activista provida norteamericana con Síndrome de Down Chloe Kondrich) que proporciona información sobre recursos y apoyo cuando los padres reciben un diagnóstico prenatal del Síndrome de Down.

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