La eutanasia y el suicidio asistido se pueden convertir en un gran negocio. Que se lo digan al suizo Ludwig Minelli, fundador de Dignitas, una organización supuestamente sin ánimo de lucro que ‘ayuda’ a las personas a quitarse la vida. Pese al carácter no lucrativo de su plataforma, este abogado lleva años siendo investigado por haber amasado una gran fortuna, presuntamente conseguida gracias a estas prácticas.

Tal y como informó Actuall, hay un vacío legal en Suiza que permite el ‘suicidio asistido’. Sin embargo, existe una peculiaridad que consiste en que en todo el procedimiento no es necesaria la participación del personal sanitario sino que se deja en manos las ONG. Únicamente es necesario un requisito: que no exista motivación económica. Y así fue como nació Dignitas.

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La revista suiza Beobachter publicó que el fundador de esta supuesta ONG se hizo millonario gracias al negocio de la muerte. Dicha publicación asegura que cuando Minelli fundó Dignitas en 1998 apenas tenía dinero mientras que en 2007 disponía una fortuna de 1,6 millones de euros en la que se incluía una gran casa cerca de Zúrich, que antes de esa fecha no poseía

La muerte, un negocio muy rentable

Precisamente, las investigaciones periodísticas se han centrado en cómo un anciano que ahora tiene 83 años ha podido pasar de la nada a ser millonario, liderando una organización que no puede tener intereses económicos a la hora de realizar su labor.

Según la legislación suiza, Dignitas no está obligada a publicar sus cuentas completas por lo que se desconoce si la riqueza de Minelli se ha podido producir al apropiarse de donaciones de la gente. Ante esta situación,el fiscal del Estado en Zúrich, Andreas Brunner, ha instado a que se apruebe una nueva ley que explique casos como el Dignitas.

Sin embargo, las cuentas de esta supuesta ONG son opacas y muy claros son los testimonios de algunas personas que han trabajado para Minelli. Es el caso de la enfermera Soraya Wernli que en sus dos años y medio de trabajo en la clínica colaboró en la muerte de más de treinta personas.

Restos de 300 personas arrojados al lago

Esta mujer dejó en 2005 este negocio y declaró a la Policía que estaba convencida  de que detrás de Dignitas había una máquina de hacer dinero. “Me uní a ellos porque creía que era una buena organización que ayudaría a aliviar el sufrimiento a personas con una enfermedad terminal, pero me di cuenta de que era algo diferente. Todo se hacía por dinero”, aseguraba Wernli. Buena conocedora del funcionamiento interno de la organización, esta enfermera decía que Minelli controlaba todo lo que pasaba. Por ello, agregó que «él ha encontrado la manera de lucrarse con la muerte y el miedo que esta inspira».

Pero los escándalos no se centran solamente en el aspecto económico sino que van mucho más allá. Minelli ha sido acusado de arrojar al lago de Zúrich los restos de muchas de las personas que fueron asesinadas en su clínica y cuyos cuerpos no habían sido reclamados por nadie. Fueron los propios vecinos los que, al observar las constantes idas y venidas del director de Dignitas al lago, sospecharon que sus viajes estaban relacionados con la aparición de fragmentos de huesos esparcidos por la orilla.

La enfermera también le denunció por ello: “Sabía que cuando un suicidio (asistido) se cometía, si nadie reclamaba sus cenizas, el director de Dignitas las tiraba al lago”. Hasta los restos de 300 personas pudieron haber acabado en el agua tras su paso por esta clínica de la muerte.

Se quedaba con los objetos personales de los muertos

Además, también realizaba otras prácticas reprochables. Soraya Wernli relata un suceso que la dejó perpleja: “Unos días después de que comenzara mi trabajo, Minelli me pidió que vaciara unas bolsas de basura encima de una mesa larga. Eran enormes y, al abrirlas, me quedé horrorizada al ver su contenido: teléfonos móviles, bolsos, zapatos, ropa, monederos, carteras, joyas y dinero”.

Todo acabaría perteneciendo a este suizo, puesto que sus clientes habían tenido que firmar previamente que todo objeto que no fuera reclamado por alguien pasaba a ser posesión de Dignitas, incluido el cadáver.

Desde su existencia, Dignitas ha provocado la muerte de miles de personas, muchas de ellas no nacidas en Suiza. Según los últimos datos conocidos, en 2012 fueron 840 personas las que murieron en su clínica, de los cuales un 60% era de nacionalidad alemana.

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Nacido en Madrid pero natural de Ocaña se licenció en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Sus primeras incursiones periodísticas las hizo en la prensa local y regional, hasta que llegó a la Agencia EFE. Poco después inició una nueva aventura en Libertad Digital, diario en el que aterrizó en 2008 y del que fue redactor jefe y responsable de la información religiosa. Es articulista habitual de Religión en Libertad y ha colaborado en otros medios escritos como Revista Misión o El Medio y audiovisuales como esRadio e IntereconomíaTV.