Médico abortista
Los médicos podrían quedarse con las manos atadas

Hay cambios que son muy significativos por pequeños que parezcan. Gestos que en apariencia no suponen más que una pequeña modificación pero que vienen a ilustrar el gran cambio que ha sufrido una sociedad. Y uno de esos ‘pequeños’ gestos ha tenido lugar en uno de los juramentos más importantes del hombre.

Se trata de la revisión que la Asociación Médica Mundial ha hecho del juramento hipocrático, el cual dejará de ser un juramento para pasar a ser una promesa. En concordancia con el mensaje de la ONU y diversas ONG, a partir de ahora un médico dejará de jurar “respetar la vida desde la concepción” para jurar “respetar la vida”.

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El juramento hipocrático actual se creó en 1948, después de conocerse los horrores que muchos médicos alemanes y algunos japoneses, realizaron durante la II Guerra Mundial. Ahora la promesa redactada constituye un intento honorable de afirmar que los médicos tienen deberes con sus pacientes y con la sociedad, pero ha caído en los postulados ‘buenistas’ que se promueven desde la ONU.

¿Significa que se abre la puerta a que peticiones como la eutanasia estén por encima de su derecho de objeción de conciencia?

Otro cambio importante es el énfasis puesto en la autonomía del paciente. Se ha insertado una cláusula en la versión de 2017 que dice “Respetaré la autonomía y la dignidad de mi paciente”. ¿Significa esto que la Agencia abre la puerta para que las peticiones de los pacientes (desde cambios de género a la eutanasia) estén por encima de su derecho de objeción de conciencia?

También se ha sustituido la referencia a las “leyes de la humanidad” por los “derechos humanos y las libertades civiles”. En otras palabras, se cambia el sentido espiritual del hombre, las leyes del bien y del mal, por la legislación y el consenso político del momento, como recoge Mercatornet.

Este es el texto completo de la versión de 2017:

“Como miembro de la profesión médica:

Prometo solemnemente dedicar mi vida al servicio de la humanidad;

Velar ante todo por la salud y el bienestar de mi paciente;

Respetar la autonomía y la dignidad de mi paciente;

Tener el máximo respeto por la vida humana;

No permitir que consideraciones de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política, raza, orientación sexual, clase social o cualquier otro factor se interpongan entre mis deberes y mi paciente;

Respetar los secretos confiados a mí, incluso después del fallecimiento del paciente;

Ejercer mi profesión a conciencia y dignamente y conforme a la buena práctica médica;

Promover el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica;

Dar a mis maestros, colegas y estudiantes el respeto y la gratitud que merecen;

Compartir mis conocimientos médicos en beneficio del paciente y el avance de la salud;

Cuidar mi propia salud, bienestar y capacidades para prestar atención médica del más alto nivel;

No usar mis conocimientos médicos para violar los derechos humanos y las libertades ciudadanas, incluso bajo amenaza;

Hago estas promesas solemne y libremente, bajo mi palabra de honor”.

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Castellano de la Mancha, estudió Letras y Ciencias Políticas, pero se gana la vida como periodista, escritor, gastrónomo y espectador del paisaje y del paisanaje. Colaborador de Actuall.