El Papa Francisco. / Daniel Ibañez - ACI Prensa.
El Papa Francisco. / Daniel Ibañez - ACI Prensa.

El Papa ha defendido que el aborto y la eutanasia «hunden» a la sociedad en la «anti-cultura de la muerte» en una carta enviada al presidente de la Academia Pontificia para la Vida, monseñor Vincenzo Paglia, con motivo del 25 aniversario de la institución.

Francisco ha invitado al organismo del Vaticano a continuar con «la denuncia del aborto y de la supresión de los enfermos como males gravísimos que contradicen el Espíritu de vida» que «hunden en la anti-cultura de la muerte» al tiempo que ha defendido «la difusión de una sensibilidad contraria a la guerra y a la pena de muerte, así como un interés creciente por la calidad de la vida y la ecología».

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«Somos plenamente conscientes de que el umbral del respeto fundamental de la vida humana está siendo transgredido hoy en día de manera brutal, no solo por el comportamiento individual, sino también por los efectos de las opciones y de los acuerdos estructurales», ha añadido.

Para el Pontífice, la organización de las «ganancias económicas y el ritmo de desarrollo de las tecnologías ofrecen posibilidades nuevas para condicionar la investigación biomédica, la orientación educativa, la selección de necesidades y la calidad humana de los vínculos».

El Papa ha pedido que se profundice en la reflexión sobre las tecnologías de la información y de la comunicación, las biotecnologías, las nanotecnologías y la robótica

En su escrito, el Papa ha constatado que los hombres y mujeres de hoy están desmoralizados y desorientados: «Todos estamos un poco replegados sobre nosotros mismos», ha lamentado mientras que ha achacado esta tendencia al «sistema económico y la ideología del consumo» que «manipulan» los sueños, «sin tener en cuenta la belleza de la vida compartida y la habitabilidad de la casa común».

Así se ha preguntado: «¿Cómo es posible que, en el mismo momento de la historia del mundo en que los recursos económicos y tecnológicos disponibles nos permitirían cuidar suficientemente de la casa común y de la familia humana -honrando así a Dios que nos los ha confiado-, sean precisamente estos recursos económicos y tecnológicos los que provoquen nuestras divisiones más agresivas y nuestras peores pesadillas?».

De este modo, se ha hecho eco de la «degradación espiritual» calificado como un «nihilismo» que subordina la vida a un mundo y a una sociedad sometidos a esta paradoja, informa Europa Press.

El papel de las nuevas tecnologías

Por otro lado, también ha puesto el foco en el papel de las nuevas tecnologías hoy definidas como «emergentes y convergentes». El Papa ha pedido que se profundice en la reflexión sobre las tecnologías de la información y de la comunicación, las biotecnologías, las nanotecnologías y la robótica.

Así, ha destacado: «Hoy es posible intervenir con mucha profundidad en la materia viva utilizando los resultados obtenidos por la física, la genética y la neurociencia, así como por la capacidad de cálculo de máquinas cada vez más potentes».

Finalmente, ha subrayado la necesidad de «comprender los cambios profundos que se anuncian en estas nuevas fronteras, con el fin de identificar cómo orientarlas hacia el servicio de la persona humana, respetando y promoviendo su dignidad intrínseca».

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