Imagen referencial de una mujer embarazada / Pixabay
Imagen referencial de una mujer embarazada / Pixabay

En una reciente encuesta las mujeres respondieron acerca de sus experiencias en torno al aborto, resaltando que la falta de recursos, apoyo e información fue lo que las llevó a esta trágica decisión.

En respuesta a una encuesta realizada por el sitio web FemCatholic, las mujeres dijeron que hay una falta de información práctica sobre el apoyo disponible para madres jóvenes; además expresaron su temor al rechazo por parte de familiares y seres queridos.

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Una encuestada dijo que lo que deseaba desesperadamente cuando se enfrentaba a un embarazo inesperado, pero lo que no pudo encontrar, eran “recursos prácticos, inspiración e información”.

“¿Cómo puedo terminar mi carrera y ser madre? ¿Dónde viviré? ¿Podré quedarme en la residencia de estudiantes? ¿Hay otras madres allá afuera con carreras prósperas que comenzaron con un embarazo no deseado y solteras?”, escribió la entrevistada.

En muchos casos, la razón por la que las mujeres optaron por un aborto fue porque nadie les dijo que podían continuar con sus vidas y al mismo tiempo ser una madre joven, indicaron.

La misma encuestada escribió que después de un aborto, descubrió que había una vivienda especial y ayuda financiera en su universidad para estudiantes “no tradicionales” y que pudo haber completado sus estudios.

“Me enferma pensar en ello. Si esa información hubiera estado disponible, tendría un niño de diez años hoy”, dijo.

FemCatholic se inspira en las “campañas efectivas e inteligentes para la promoción de la mujer” de San Juan Pablo II. El sitio web dice que la encuesta se realizó de forma anónima, con el objetivo de hacer que el apoyo a las mujeres vulnerables que consideran el aborto sea más efectivo.

Varias mujeres detallaron experiencias similares, asegurando que casi no encontraron recursos de apoyo.

“Ni una sola persona a mi alrededor me dijo que estaría bien tener el bebé. Nadie mostró confianza en mí. Creía en las mentiras de que el aborto era la decisión más responsable que debía tomar una joven en la universidad”, escribió una mujer.

Otra dijo: “Todo apuntaba a elegir el aborto debido a la pobreza, estar soltera, estar en la escuela secundaria, no poder darle una buena vida a un niño. Es demasiado difícil, será rechazado, no tendrá ayuda. Viviré del gobierno para siempre, nadie más te querrá”.

Mientras que en todos los casos citados por FemCatholic, las mujeres eligieron el aborto, algunas escribieron sobre cómo sus propias experiencias han ayudado a otras mujeres a preferir la vida.

Muchas se refirieron a los problemas de salud física y mental que habían sufrido, incluido el daño a su matriz, los ataques de pánico y el dolor por sus hijos perdidos

Muchas de las mujeres, y más de un hombre, también hablaron sobre el temor de la madre a que su familia la rechazaría cuando se descubriera que estaba embarazada. Varios describen el “terror” del rechazo por parte de los padres y la comunidad en general.

Una colaboradora relató la experiencia de su hermana y dijo que, si bien su madre le dio una enseñanza firme en contra del sexo prematrimonial, esto solo empeoró su sensación de aislamiento y vergüenza cuando descubrió que estaba embarazada.

“Creo que necesitamos un cambio cultural en la forma en que hablamos sobre el sexo y el embarazo para que las mujeres en estas posiciones no se sientan tan excluidas y avergonzadas de intentar deshacer la situación sin que nadie lo sepa”, escribió.

Los resultados del aislamiento y el miedo son que las mujeres sienten que no tienen dónde acudir, escribió el colaborador. Otras personas dijeron que les preocupaba el estigma social o la presión para casarse con el padre, incluso si no querían hacerlo.

Al final, las respuestas concluyeron que habían muchas razones diferentes por las cuales una mujer podría sentir que debía elegir un aborto, pero que “todas están basadas en el terror extremo”.

La encuesta también preguntó a las mujeres sobre el impacto duradero que el aborto había dejado en sus vidas. Muchas se refirieron a los problemas de salud física y mental que habían sufrido, incluido el daño a su matriz, los ataques de pánico y el dolor por sus hijos perdidos.

“Todavía pienso en mi hijo cada mes de junio, el día que hubiera nacido. Debería obtener ayuda. Solo rezo por ser sanada”, escribió una mujer todavía afligida.

Si bien el dolor todavía era intenso para muchos, otras hablaron sobre el apoyo que habían recibido de esposos, familiares, sacerdotes y del ejemplo de figuras católicas.

“Me siento espiritualmente y físicamente sanada. La confesión y la unión a la Iglesia ayudaron enormemente. Lo que todavía duele es que extraño a mi hijo. ¡Pero ahora tengo más motivación para luchar por el Cielo para poder conocerlo!”, escribió una mujer en respuesta a la encuesta.

* Traducido y adaptado por Diego López Marina para ACI Prensa. Publicado originalmente en CNA.

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