Imagen referencial / Pixabay
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¿Se puede aprender a vivir la muerte de una manera que no sea traumática? Sí. ¿Existen personas que te pueden ayudar a ello? Sí. Es cierto que para cada uno de nosotros el proceso de la muerte es y será diferente, como la vida misma, que también lo es.

Yo quisiera compartir mi experiencia, que es la que viví junto a mi padre. El proceso de mi padre duró unos dos años, los cuales no fueron nada sencillos. Un día comenzó su malestar, su dolor, un dolor que tuvo un comienzo y un final.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Parecía que nadie podía aliviar su dolor… Ni mi desesperación… Hasta que en nuestra vida apareció el equipo de paliativos, que fue el que cogió las riendas de su enfermedad. Yo no sabía que existía este servicio en el hospital, pero existe.

Desde que aparecieron en nuestra vida, el proceso de mi padre y el mío cambió. A nosotros, en concreto, nos ofrecieron la oportunidad de tener una musicoterapeuta, y aunque a alguien le parezca increíble, la música, y su encuentro con la música, eran su momento de alivio.

Hoy celebro el día de su muerte, porque el final de la vida de alguien puede llegar a ser un momento muy especial… con el tiempo

Las personas del equipo de paliativos también nos ayudaron a poner palabras a los sentimientos, a momentos difíciles de sobrellevar. Realizamos momentos de autoescucha.

Me ayudaron a comenzar a hablar de la posibilidad de morir y su proceso…  Porque, repito, no es fácil, pero tenemos que aceptar que, dentro de nuestra realidad, también existe la muerte.

Hoy en día, tengo un recuerdo precioso de ese momento. Y pienso que fuimos unos afortunados, ¡y que todos debiéramos de serlo! Afortunados por estar acompañados; afortunados porque, aunque nunca quise que llegara el momento de su último suspiro, llegó.

Y tuve unos brazos que me sujetaron. Y me encontré con unas miradas que se fundieron con nosotros, unas lágrimas compartidas, que fueron testigo de nuestro «hasta siempre».

Nunca se me olvidará el día que fui madre, por lo feliz que fui al dar vida a un nuevo Ser. Nunca se me olvidará el día que sentí que mi padre nunca más volvería a respirar… También la gran pena y, al mismo tiempo, alivio por él.

Y siento que vivir cada día como único e irrepetible es el legado que no deberíamos olvidar.

Todo es parte de la vida, pero qué diferentes pueden ser las vivencias si uno siente que está acompañado.

Hoy celebro el día de su muerte, porque el final de la vida de alguien puede llegar a ser un momento muy especial… con el tiempo.

Gracias a la música, a todas las personas que nos acompañasteis, al equipo de Paliativos, que tanto y tanto nos enseñasteis, y que hoy en día continuáis en mi vida. A todos los abrazos, al tiempo que todo lo calma y coloca en su lugar. A mi padre, que hasta su muerte me ha servido para aprender lo generoso que se puede llegar a ser, hasta el último suspiro.

¿Lo mejor de todo?… Que nadie desaparece mientras existe el recuerdo.

Si quieres buscarme mira para el cielo,
Solté todo lo que tenía y fui feliz.
No me ata nada aquí,
Así que cojo impulso…
Y a volar.

* Este testimonio forma parte del proyecto #EstoSonCuidadosPaliativos de la SECPAL. Si quiere enviar su testimonio puede hacerlo a estosoncuidadospaliativos@gmail.com.

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