Imagen referencial. /Pixabay
Imagen referencial. /Pixabay

Hace cuatro años que me crucé con el equipo de paliativos. Se cumple ahora el cuarto aniversario del fallecimiento de mi padre. El primer pensamiento que me viene a la memoria cuando pienso en este equipo es ese alivio que siente uno cuando no es el último eslabón de la cadena, cuando hay alguien detrás de ti que asume ciertas responsabilidades, que sabe más que tú, que tiene más experiencia y al que puedes recurrir si es necesario.

Debe ser muy duro ser el último eslabón, sin nadie a quien acudir, tomando decisiones últimas y sin tener nadie en quien culpar si algo va mal. Este sentimiento personal también lo vi reflejado en los profesionales de la medicina que trataron a mi padre en sus últimos días. Era mencionar que estaba ya con el equipo de paliativos y ver una cierta relajación en sus caras. Ya no se sentían el último eslabón.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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El apoyo que recibí de este equipo me ayudó a normalizar el proceso que, en aquellos momentos, me tocó vivir –en mi caso, por primera vez–, y a definir mi papel dentro de esa situación tan dramática.

Aprendí a percibir, con toda la intensidad que la ocasión requiere, sentimientos encontrados: el placer tremendo de poder acompañar y cuidar a tu padre en sus últimos días, junto a la pena de ver que el final se acerca. Todavía hoy, cuatro años más tarde, me ayuda a seguir entendiendo esa etapa final de la vida por la que todos y todas tendremos que pasar.

Resulta curioso que busquemos y necesitemos constantemente respuestas para todo y acudamos a los mejores especialistas que podamos pagar para cualquier problema y, sin embargo, tengamos a un equipo de expertos en una etapa fundamental e inevitable de nuestras vidas en una situación de marginalidad y oscurantismo.

Seguimos sin querer ver este final de vida como algo que necesita ser vivido, hablado y sentido de forma plena. Solo en ese punto reconoceremos la necesidad de que algunos expertos nos ayuden en ese proceso. Yo les estaré eternamente agradecido. A Aurkene, a Alberto y a Nerea… Porque se cruzaron en mi camino y me ayudaron a entender y sentir de forma plena.

* Este testimonio forma parte del proyecto #EstoSonCuidadosPaliativos de la SECPAL. Si quiere enviar su testimonio puede hacerlo a estosoncuidadospaliativos@gmail.com.

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