Pentobarital, sustancia utilizada para la eutanasia y el suicidio asistido.
Pentobarital, sustancia utilizada para la eutanasia y el suicidio asistido.

La persona que pide la eutanasia lo que está diciendo es que se quiere morir, que quiere dejar de vivir. En Holanda, pionera en esta práctica de muerte, fueron los enfermos terminales los que empezaron a hacerlo, las personas con alguna discapacidad, los recién nacidos que ni siquiera la piden y vamos ya por los que están cansados de vivir. 

La persona que pide la eutanasia lo que está diciendo es que no quiere vivir así. No es natural querer morirse, el ser humano desea vivir y cuando elige lo contrario es porque algo ha perdido sentido en su vida, o porque tiene miedo a lo que vendrá. La persona que pide la eutanasia desea morir, como lo desea cualquier otro que se quiera suicidar. Las motivaciones son variadas, pero al final todos desean lo mismo: la muerte 

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Se reclama, y con razón, mayor inversión de recursos humanos y económicos para desarrollar planes de prevención del suicidio. Mayor atención psicológica, mayor esfuerzo en identificar las situaciones de riesgo, mayor atención a las situaciones que provocan esas ideas de muerte. Incluso se interviene activamente para impedir la muerte de alguien que se va a suicidar, sin que nadie se plantee que se está atentando contra el principio de autonomía del que lo hace. 

Ellos no merecen que el Gobierno invierta en sus vidas, sólo en sus muertes. Porque al Gobierno le trae al fresco el por qué algunas personas, de manera excepcional, piden la eutanasia

Sin embargo parece que las personas que piden la eutanasia no merecen la misma atención, son personas de segunda. Ellos no merecen que se pongan a su disposición todos los recursos que tengamos para evitar su muerte, para eliminar las circunstancias y los factores que le llevan a desear morirse. Ellos no merecen atención psicológica, ni que alguien les asegure que van a luchar para que no tengan dolor, ni sientan angustia, que van a procurar que pueda seguir viviendo en su casa bien atendido por médicos que saben tratarlo. Ellos no merecen que el Gobierno invierta en sus vidas, sólo en sus muertes. Porque al Gobierno le trae al fresco el por qué algunas personas, de manera excepcional, piden la eutanasia.

Porque el Gobierno quiere muertes ideologizadas, y las que vienen de la eutanasia lo son, los enfermos que la podrían pedir son su coartada para implantar una cultura regresiva que promueve la muerte, como con el aborto, y cierra la puerta a la vida, fuente de progreso. también esas vidas que este Gobierno y los partidos proeutanasia quieren tirar por la borda y que son tan dignas como cualquier otra, también como las de los que esperan nacer. Esos enfermos tantas veces solos, doloridos, atemorizados, pueden convertirse en ejemplo y fuente de vida cuando se les dice que merecen nuestro esfuerzo.

Hay muchas cosas importantes, pero hoy, en España, la eutanasia es lo importante

¿Miedo a la eutanasia? Sí, por supuesto, porque todo lo que se legaliza se convierte en algo normal, bueno. Y porque cuando se abre la puerta a la eutanasia se cierra la de los cuidados y atención al débil, al enfermo; dejarles solos y procurarles la muerte es más sencillo, más barato y además nos hace más progresistas. La eutanasia es el derecho a que otro, que debería cuidar de mí, me de muerte.

Ayer España se colocó al borde la pendiente resbaladiza que nos llevará por el camino irremediable de la locura de procurar la muerte al débil, una vez más. Y, al igual que pasó con el aborto, lo que se contempló para unos pocos acabará siendo el verdugo de muchos miles.

Hay muchas cosas importantes, pero hoy, en España, la eutanasia es lo importante. Y si perdemos esto de vista creyendo que hay otras cosas prioritarias a las que dedicarnos, anteponiendolas a esto, estaremos perdiendo el norte, por muy nobles que sean otras causas.

Aún estamos a tiempo de apelar a la conciencia íntima y personal de cada uno de los que van a apretar el botón. Todos valen, todos cuentan. El ejemplo de Portugal nos enseña que aquí no hay rojos o azules, sino que el lado correcto, al margen de cualquier otra consideración, es el lado de la vida. Nada está perdido. Todo está por ganar. 

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Doctora en Medicina especialista en Pediatría. He trabajado en proyectos de cooperación al desarrollo en Sudamérica y África. Exportavoz de Derecho a Vivir y diputada regional en Madrid por Vox desde 2019. Tengo la gran suerte de conocer una gran verdad científica: aquel que aparece en el mismo momento de la concepción es un ser vivo de la especie humana. Nuevo, diferente, único. No habrá otro igual a él sobre la faz de la Tierra. He dedicado parte de mi vida a proclamar esta verdad y a defender el derecho a la vida de cada uno de estos seres humanos.Es fácil. Me asiste la verdad y la certeza de que esta causa triunfará. Por eso estoy aquí.