Sanitarios de una ambulancia trasladan a un enfermo con oxígeno al hospital vizcaíno de Cruces, en el País Vasco. / EFE-Luis Tejido
Sanitarios de una ambulancia trasladan a un enfermo con oxígeno al hospital vizcaíno de Cruces, en el País Vasco. / EFE-Luis Tejido

Pues estamos a 2 de abril de 2020 y justo hace tres meses y tres días que el Grupo Parlamentario Socialista presentó en el Congreso de los Diputados su Proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia. Quién nos iba a decir que el texto presentado por Pedro Sánchez y sus colegas con el declarado objeto de “regular el derecho que corresponde a toda persona que cumpla las condiciones exigidas a solicitar y recibir la ayuda necesaria para morir, el procedimiento que ha de seguirse y las garantías que han de observarse” nos iba a traer hoy aquí.

Les recuerdo algunos interesantes aspectos de este texto que pretende ser ley: “Se reconoce el derecho de toda persona que cumpla los requisitos previstos en esta ley a solicitar y recibir la prestación de ayuda para morir”.

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Además, el texto propuesto por los socialistas y admitido por la mayoría del Congreso de Diputados para su tramitación, establece los requisitos para recibir la prestación de ayuda para morir. Les recuerdo algunos de estos requisitos: 

  • Tener la nacionalidad española o residencia legal en España, mayoría de edad y ser capaz y consciente en el momento de la solicitud. 
  • Disponer por escrito de la información que exista sobre su proceso médico, las diferentes alternativas y posibilidades de actuación, incluida la de acceder a cuidados paliativos. 
  • Haber formulado dos solicitudes de manera voluntaria y por escrito, dejando una separación de al menos quince días naturales entre ambas. Si el médico o la médica responsable considera que la muerte de la persona solicitante o la pérdida de su capacidad para otorgar el consentimiento informado son inminentes, podrá aceptar cualquier periodo menor que considere apropiado en función de las circunstancias clínicas concurrentes, de las que deberá dejar constancia en la historia clínica del o la paciente. 
  • Sufrir una enfermedad grave e incurable o padecer una enfermedad grave, crónica e invalidante en los términos establecidos en esta ley, certificada por el médico o médica responsable. 
  • Prestar consentimiento informado previamente a recibir la prestación de ayuda para morir. Dicho consentimiento se incorporará a la historia clínica del o la paciente. No será de aplicación lo previsto en el apartado anterior en aquellos casos en los que el médico o médica responsable certifique que el o la paciente está incurso en situación de incapacidad de hecho permanente, cumpla lo previsto en el apartado anterior y haya suscrito con anterioridad un documento de instrucciones previas o documento equivalente, en cuyo caso, se podrá facilitar la prestación de ayuda para morir conforme a lo dispuesto en dicho documento. 

Permítanme recordar algunas frases memorables de los miembros del Gobierno de España o del Grupo Parlamentario Socialista a favor de una ley de eutanasia que consideraban urgente. De hecho, ha sido la primera proposición de ley que han presentado los socialistas:

  • Se trata de una Ley «garantista, humana e ilustrada» que ha sido demandada por más de un 70 por ciento de la ciudadanía y por el 80 por ciento de los profesionales médicos, que han manifestado la necesidad de regular este derecho.  (Agustín Zamarrón, diputado del PSOE).
  • Sobre la propuesta normativa para regular la eutanasia, el PSOE subraya que “pretende dar una respuesta jurídica, sistemática, equilibrada y garantista a una demanda social, regulando el derecho de toda persona que cumpla las condiciones exigidas a solicitar y recibir la ayuda necesaria para morir”. (Grupo Parlamentario Socialista).
  • El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado al PP que lo «único que ahorrará» la ley de eutanasia […] es el «sufrimiento» de «miles de personas», por lo que les avisado de que pueden ayudar a «garantizar» el derecho a una muerte digna o «seguir instalados en el absurdo y el bloqueo».
  • El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha defendido esta tarde que el debate sobre la eutanasia “es absolutamente necesario y oportuno” y se ha mostrado confiado en que se culmine el trámite parlamentario de la proposición de ley que el Congreso aprobó tomar en consideración el pasado 11 de febrero. “Esperamos que esta vez sea la definitiva, la que nos lleve a la aprobación de una Ley de Eutanasia que dé respuesta a las necesidades y demandas de la sociedad”, ha asegurado.
  • Pablo Iglesias sobre la Ley de eutanasia: «Saldrá sí o sí». «Tiene que ver con la libertad y dignidad de los ciudadanos y, al mismo tiempo, con el respeto al trabajo de los profesionales de la sanidad pública», ha sentenciado. 

Pues a día de hoy, miren por donde, en España, con 10.003 fallecidos por el coronavirus, 48 millones de personas confinadas en sus casas y miles de profesionales sanitarios al límite de sus fuerzas, intentando salvar vidas y sufriendo por los que se les mueren sin poder curarlos, no encuentro por ningún lado quien pida a gritos que le apliquen la eutanasia. Ni veo al personal sanitario clamando por la aprobación de esta ley “tan urgente y demandada” por la sociedad española.

Muy al contrario, veo miles de personas preocupadas porque determinados grupos de edad -concretamente nuestros mayores-  sean descartados por decreto o por protocolo ante la crisis del COVID-19. Y veo constantemente testimonios de familiares que lloran la muerte de un ser querido con el desconsuelo de no haber podido despedirse de ellos ni siquiera de haber podido celebrar su funeral.

¿Servirá esta pandemia para que los políticos dejen de tratarnos como a niños y los ciudadanos seamos más críticos con el poder, más libres para opinar y más audaces para derribar a los incapaces que nos gobiernan?

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