Una de las asesoras españolas, Esther Hava, comparece ante la prensa en el Parlamento de Honduras. / Gobierno de Honduras
Una de las asesoras españolas, Esther Hava, comparece ante la prensa en el Parlamento de Honduras. / Gobierno de Honduras

El nuevo Código Penal de Honduras supone una seria amenaza para el derecho a la vida y la libertad. El aborto quedaría destipificado, por lo que sería legalizado en toda circunstancia, desprotegiendo el derecho a la vida del concebido aunque todavía no nacido, una vida humana única e irrepetible.

En este sentido, el nuevo Código Penal permitiría la manipulación genética y la clonación con supuestos fines terapéuticos. Y además, bajo la excusa de criminalizar el discurso del odio, limitaría la libertad de expresión y la libertad religiosa.

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El nuevo Código Penal choca frontalmente con la Constitución de Honduras y con los tratados internacionales firmados por el país. Obedece más bien a presiones externas que pretenden condicionar la ayuda al desarrollo a unas reformas que contravienen la tradición, la cultura y el sistema jurídico hondureño.

Entre los asesores internacionales se encuentran varios españolesJavier Álvarez García, Mar Carrasco Andrino, Paz Mercedes de la Cuesta Aguado, Esther Hava García, Araceli Manjón Cabeza Olmeda, Fernando Miró Llinares, Mar Moya Fuentes, Esther Pomares, Gonzalo Quintero Olivares y Arturo Ventura Püschel.

Todos ellos son profesores o catedráticos de Derecho Penal en diversas universidades españolas y de marcada tendencia izquierdista.

Al respecto se ha manifestado la Conferencia Episcopal de Honduras en un comunicado titulado “La vida humana: su grandeza, valor y trascendencia”. En el texto señalan lo siguiente:

“Todo ser humano, desde el momento de su concepción, posee un valor excepcional, único, irrepetible e insustituible (…)  Esperamos que el apego a criterios erróneos, y muchas veces infundados, el apego a convicciones nocivas o, simplemente, la filiación (militancia) a un determinado grupo político, nunca nos lleven a desvalorizar, pisotear o despreciar la vida humana. El derecho a vivir –y a vivir dignamente– es un derecho fundamental, sobre el cual descansan todos los demás derechos. Nadie tiene ni puede tener derecho a despreciar o maltratar a una persona, mucho menos a matar a un semejante”.

También la Confraternidad Evangélica de Honduras se ha pronunciado:

Rechazamos cualquier intento de despenalizar el aborto, eliminando maliciosamente los artículos que tipifican dicho delito en el Código Penal vigente. Dios es el dador y dueño de la vida y solo Él tiene el derecho a quitarla. Toda mujer tiene derecho sobre su propio cuerpo; pero este derecho no es absoluto, sino que termina donde comienzan los derechos de otros seres humanos. El no nacido es un ser humano diferente de su madre y su vida es sagrada”

Al estar el texto todavía en trámite, la plataforma CitizenGO ha iniciado una recogida de firmas para pedir al presidente del Congreso, Mauricio Oliva, y al presidente de la República, Juan Orlando Hernández que modifiquen los puntos más polémicos.

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Natural de Talavera de la Reina. Graduada en Periodismo y Titulada Superior en Edición en Medios Digitales por el Centro Universitario Villanueva. Sus primeros pasos en el mundo del periodismo fueron en Europa Press, RNE, Castilla-La Mancha TV e Intereconomía TV.