Alberto Fernández, presidente de Argentina / EFE
Alberto Fernández, presidente de Argentina / EFE

* Por Carlos Beltramo.

Apenas dos días después de reunirse con el Papa Francisco en el Vaticano, el presidente argentino Alberto Fernández anunció que enviaría un proyecto de ley de aborto al Congreso. Era un anuncio esperado, a pesar de que el secretario de Estado del Vaticano, Piero Parolin, le expresó que la Iglesia estaba preocupada por esta intención del gobierno argentino.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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El domingo 1 de marzo, al inaugurar el período legislativo, Fernández se puso como abanderado del movimiento proaborto en un inesperadamente encendido discurso en el que prometió que en un plazo de 10 días enviaría al Congreso el nuevo proyecto para legalizar el aborto. También anunció el envío de otro proyecto al que llamó “plan de los 1.000 días, para garantizar la atención y el cuidado integral de la vida y de la salud de la mujer embarazada y de sus hijos o hijas en los primeros años de vida”.

Proponer dos proyectos al mismo tiempo es una jugada de cierta astucia política para presionar y negociar con los indecisos en el Senado y presentar una cara menos autoritaria frente a la opinión pública. Pero todo en su presentación tiene el sello de la imposición y el autoritarismo.

Hasta el momento, no se conoce ninguno de los dos proyectos, aunque muchas usinas informativas van comentando el tono que tendrían.

Fernández estaría amenazando a todos los diputados y senadores de su partido. “El que vote contra el aborto, vota contra el presidente»

Según una nota del diario La Nación, el presidente quiere que el tratamiento de la ley se resuelva en 15 días. Sabe muy bien que cuanto más dure el debate y más exposición mediática produzca, más costo político tendrá que pagar en términos de enfrentamiento con la Iglesia Católica, con las Iglesias Evangélicas y, en general, con el pueblo provida: la ya famosa ola celeste. Pienso que Fernández confía en que tendrá 4 largos años antes de las próximas elecciones presidenciales y que él cree que en ese tiempo el pueblo argentino “olvidará” este arrebato autoritario. Por eso tiene que hacerlo pronto. 

La nota de La Nación ha revelado que Fernández estaría amenazando a todos los diputados y senadores de su partido. “El que vote contra el aborto, vota contra el presidente»… no habrá ‘perdón’ para quien rechace la iniciativa”, es lo que se estaría diciendo en la Casa Rosada según una fuente del diario porteño. Según trascendidos, esta fuente sería, Vilma Ibarra, secretaria legal y técnica de la nación, y la encargada de redactar el proyecto. Es un comentario en círculos políticos de Buenos Aires que hay un gran enojo dentro del gobierno con la abogada y activista.

La amenaza es más incomprensible en el caso de los senadores, a los que siempre se les ha dejado un margen de libertad para votar según el sentir de sus propios votantes y no arriesgarse a perder el distrito electoral.

El senador José Mayans, coordinador del bloque del partido peronista –que apoya al presidente–, ha dicho que votará en contra del aborto. Tal parece que la amenaza en el periódico se podría estar dirigiendo a él y a otros que, como él, en el 2018 votaron por la vida. Es decir, dentro del peronismo todavía hay diferencias importantes.

Otro detalle que se ha deslizado en los medios es que la ley no aceptará objeción de conciencia institucional, lo que significaría que grandes clínicas y hospitales como el Hospital Austral, el Sanatorio Mater Dei o el Sanatorio Otamendi y Miroli, entre otros, tendrían serios problemas –y, en caso de cerrar por negarse a cumplir esa ley, pondrían en aprietos a todo el sistema de salud–.

En el Senado por el momento ganaría el no al aborto ya que hay 30 que han dicho que votarían a favor del aborto, 33 en contra y 6 indecisos. Si fuera así, no se aprobaría

Pero este punto tiene apariencia de “exigencia falsa”, algo que el gobierno bien pueda “sacrificar” durante el debate en el Congreso y dar la idea de que son dialogantes. De ser así, sería otra maniobra política para disimular el talante autoritario del presidente Fernández.

Según un conteo de intención de voto en las cámaras, las cosas estarían de la siguiente manera:

– Diputados (257 votos, la mayoría está en 129, en caso de asistir todos a la sesión): unos 126 han dicho que votarían a favor aborto, unos 106 en contra y hay un grupo de 25 que no quieren revelar su posición (la mayoría son nuevos y no votaron en 2018).

– Senadores (72 votos, la mayoría está en 36 porque hay un senador que no asistirá a ninguna sesión): por el momento ganaría el no al aborto ya que hay 30 que han dicho que votarían a favor del aborto, 33 en contra y 6 indecisos. Si fuera así, no se aprobaría.

Algunos grupos feministas han lanzado la amenaza de que si no se aprueba la ley van a ir a incendiar la Catedral de Buenos Aires. Esto es perfectamente posible

Pero realmente nadie sabe a ciencia cierta qué va a pasar. Hay que tener en cuenta que la presidencia del Senado la tiene Cristina Fernández de Kirchner, ya que es una función de la vicepresidencia del país. Ella no es senadora y no vota normalmente, pero tiene lo que se llama “voto dirimente”: en caso de que haya empate en la cámara, ella desempata. Este es un factor que hay que tomar muy en cuenta, porque quedan por delante 4 años y muchos senadores pueden tener miedo de quedar enfrentados con la vicepresidente.

Es que la presión de la Casa de Gobierno hace 2 años no fue tan fuerte como lo es ahora. Otra diferencia es que algunos senadores peronistas votaron entonces contra el aborto argumentando que el gobierno no era peronista y que votaban contra Macri. Ahora el gobierno es peronista y su posición será más difícil de defender.

El presidente Fernández hace creer que tiene los votos para que la ley se apruebe. En mi opinión, no está tan seguro. Y por eso está buscando hacer una maniobra doble: operadores políticos haciendo “bullying” en el Senado a otros políticos y activistas en la calle presionando con violencia. Algunos grupos feministas han lanzado la amenaza de que si no se aprueba la ley van a ir a incendiar la Catedral de Buenos Aires. Esto es perfectamente posible. El presidente Fernández también ha dicho que si no se aprueba la ley ahora, esperará un año (lo que manda el reglamento del Congreso) y volverá a presentar el proyecto.

Por su parte, los obispos argentinos han lanzado un potente gesto de rechazo a la iniciativa. El domingo 8 de marzo celebrarán una misa multitudinaria en Luján, centro espiritual de Argentina. Existe gran expectativa sobre esa misa. Después de las palabras del presidente Fernández el pueblo católico se ha remecido y está movilizado. Hay mucha gente que se está organizando para asistir, en lo que puede ser una gran demostración de fuerza contra el aborto. Es posible que en algún sentido la fecha y el tenor del lanzamiento del proyecto de ley se vean afectados por los resultados de esta gran misa.

Por ahora el Papa Francisco no ha dicho nada específico sobre la ley del aborto en Argentina (técnicamente no puede decir nada porque la ley todavía no existe). Pero en los últimos días en sus homilías ha insistido en que la vida hay que respetarla desde la concepción. Y por otro lado, su gran amigo, el arzobispo de La Plata, monseñor Víctor Fernández, ha puesto en evidencia públicamente al presidente Fernández mostrando que si insulta al pueblo argentino provida, está insultado al Papa. Desde la Casa Rosada han dicho que esperaban esta reacción, pero que no se dan por aludidos y que ellos llevan una buena relación con la Iglesia. Pero por otro lado, el propio artículo de La Nación menciona que el presidente quiere que los operadores políticos “contengan” a los obispos.

Por el momento, ellos son la voz del Papa en este tema. Habrá que ver el efecto de la misa del domingo 8 de marzo. El lunes puede haber un escenario más claro. Ojalá se compense la cancha. Los obispos desde luego deben buscar la concordia, pero junto con esta misión apostólica el pueblo católico debe dejar claro que la vida del no nacido se defiende. Si el mensaje políticamente llega alto y claro a la sociedad argentina, la semana próxima se podrá tener una mejor posición.

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