El primer ministro de la República de Irlanda, Leo Varadkar. EFE/Archivo
El primer ministro de la República de Irlanda, Leo Varadkar. EFE/Archivo

El Ministerio de Sanidad de Irlanda acaba de publicar el proyecto de ley de legalización del aborto que el Gobierno pretende aprobar después de que el pasado mes de mayo saliera adelante tras un referendum la derogación de la Octava Enmienda a la Constitución del país que protegía la vida humana en su fase prenatal.

El proyecto, titulado ‘Health (regulation of termination of pregnancy) bill’ [Ley sanitaria para la terminación del embarazo] prevé la legalización de la muerte provocada de un ser humano antes de cumplirse las primeras 12 semanas de vida intrauterina, a voluntad de la madre. El aborto en este caso no puede practicarse hasta tres días después de que se certifique la edad gestacional, pero siempre dentro de esos tres primeros meses de vida prenatal.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Además se contempla el supuesto de “riesgo para la vida o la salud” que ha de ser certificado por dos médicos “en su opinión razonable formada de buena fe” (sic). Este riesgo puede ser evaluado sobre la salud de la madre o sobre la del hijo. En este segundo escenario, si se entiende que el feto no es “viable” (aborto eugenésico), se procederá al aborto bajo la excusa de evitar riesgos en la salud de la madre.

Este supuesto queda reforzado en el Título Cinco de la norma, que especifica que este procedimiento puede ser ejecutado por decisión de un sólo médico si se alegan razones de “emergencia” o de riesgo “inmediato” sobre la salud de la mujer.

Será delito “terminar de forma intencionada con la vida de un feto” de forma distinta a lo estipulado, pero en ningún caso se podrá condenar a la madre el bebé abortado

Los supuestos planteados hasta el momento son más o menos asimilables al de otras leyes de aborto.

Pero el proyecto irlandés va un paso más allá al incluir en su Título Sexto la posiblidad de provocar la muerte del ser humano en edad prenatal si “existe una condición que afecta al feto que probablemente lleve a su muerte ya sea antes o dentro de los 28 días posteriores al nacimiento”. Para este supuesto la ley irlandesa no prevé plazo restrictivo de edad gestacional de forma expresa.

Objeción de conciencia

La ley contempla la objeción de conciencia del personal sanitario frente a la práctica del aborto en términos generales para los supuesto de aborto libre hasta las 12 semanas, salud de la madre o  salvo en caso previsto de “emergencia” o probabilidad de muerte del bebés incluso después de nacido. En todos esos casos, médicos, matronas y enfermeros deben transferir el caso a personal dispuesto a ejecutar un aborto.

Sin embargo, en caso de que el aborto practicado se acoja a la circunstancia de “emergencia” la claúsula de conciencia queda en suspenso.

Delito de aborto, excepto para las madres de los abortados

Pese a que la ley prevé suficientes casos como para que se garantice el aborto a petición, establece en su Título 19 que será penado como delito “terminar de forma intencionada con la vida de un feto” de forma distinta a lo estipulado en los títulos anteriores.

Sin embargo, la penalización no tendrá alcance en ningún caso para la madre del niño al que se mata mediante el uso de químicos, cuchillas, soluciones salinas o aspiradoras quirúrgicas: “No se aplicará a una mujer embarazada con respecto a su propio embarazo”.

Para quien sea hallado reo de este delito, se prevén multas de clase A o encarcelamiento no superior a 12 meses (o ambas penas al tiempo) si no interviene un jurado. En el caso de que en el juicio intervenga un jurado las penas de prisión pueden aumentar hasta los 14 años y también pueden aplicarse multas de forma simultánea.

En todo caso, el delito de aborto no puede ser denunciado “sólo por o con el consentimiento del director del Ministerio Público”, una figura similar al Fiscal Jefe español o al Procurador General en las repúblicas de Hispanoamérica.

También te puede interesar:

La octava enmienda de Irlanda: El ‘último’ salvavidas de los no nacidos en Europa

Comentarios

Comentarios

Compartir
Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".