Charlie Gard será desconectado de su soporte vital por orden de un juez contra el criterio de sus padres.
Charlie Gard fue condenado a muerte por orden de un juez contra el criterio de sus padres.

Charlie Gard nació hace ocho meses y padece Síndrome de Agotamiento Mitocondrial, una enfermedad genética de bajísima prevalencia que comparte con otros 15 ninos en todo el mundo.

Sus padres, Connie Yates y Chris Gard han logrado recolectar un millón y medio de dólares para intentar un tratamiento en experimental en los Estados Unidos, gracias a una campaña de microdonaciones apoyada por más de 800.000 personas.

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Sin embargo, la Justicia británica considera que los esfuerzos de sus padres no merecen la pena y ha cedido a la petición de los médicos del hospital pediátrico Great Ormond Street para desconectar el soporte vital de Charlie.

El magistrado, Nicholas Francis, asegura que tomó la decisión de autorizar que se desconecte a Charlie “con el mayor de los pesares”, aunque con “completa convicción” de que era lo mejor para él.

Connie Yates y Chris Gard, padres de Charlie, al que un juez ha aprobado retirarle el soporte vital
Connie Yates y Chris Gard, padres de Charlie, al que un juez ha aprobado retirarle el soporte vital

Francis rindió tributo a sus padres por “su valiente y digna campaña por su hijo” y por su “absoluta dedicación a su maravilloso hijo, desde el momento que nació”.

Según recoge el diario El Mundo, en 2015 otro juez inglés autorizó la retirada del soporte vital de una niña que ufrió graves daños cerebrales al quedar sin oxígeno durate el parto, que tuvo lugar en un vehículo.

«No debería morir solamente porque nunca será como otros ninos, corriendo por ahí», asegura su padre

Los médicos que han solicitado la ‘desconexión’ de Charlie Gard sostienen que el tratamiento que defienden sus padres, ademá de ser experimental, no es curativo y que el bebé sufre.

Connei y Chris, por su parte, aseguran que su hijo merece una «última oportunidad» aunque la curación total no sea posible. Según recoge la BBC, Chris asegura que su hijo «puede mover su boca y sus manos, aunque no las puede abrir del todo. Pero puede abrir sus ojos y vernos”.

“No sentimos que esté sufriendo. Si estuviera dolorido, no estaríamos buscando extenderle la vida”, ha insistido el padre de Charlie al tiempo que ha subrayado que «no debería morir solamente porque nunca será como otros ninos, corriendo por ahí».

 

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