Montaje veterano de guerra y eutanasia
Montaje veterano de guerra y eutanasia

Un nuevo fantasma de muerte recorre Europa, la eutanasia, que se aplica a veces de forma encubierta o incluso en contra de la voluntad de los pacientes y sus familiares.

Es lo que le pasó a un veterano de guerra, de 92 años, en el Reino Unido. Se trata de Josef Boberek, que murió a causa de una infección de pecho.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Pero ahora, tres años después, su hija Jayne desvela con el informe del Servicio de Defensa de Salud en mano, que los doctores retiraron la medicación de su padre de manera intencionada y sin encomendarse a Dios o al diablo.

Cuando su padre enfermó, Jayne vio que los médicos no suministraban los medicamentos que le habían prescrito. Boberek estaba deshidratado y aunque le prescribieron antibióticos y tres litros de líquidos, sólo le administraban la cuarta parte.

“Descubrí que había estado durante 29 horas sin recibir ningún tipo de fluido oral y tres días enteros sin medicación”, explica la hija del fallecido.

Un día después de que los médicos confirmaran la grave situación por la que pasaba Boberek, éste falleció.

El doctor Rather, el especialista que le atendió, había autorizado que se aplicara el Liverpool Care Pathway (un protocolo por el que los médicos deciden que el paciente se encuentra en estado terminal), a pesar de la insistencia de la familia de no hacerlo.

“Mi padre fue condenado a una muerte prematura e innecesaria. Los médicos No tenían ningún derecho a decidir sobre su vida”, afirma la hija

Según informa el Daily Mail, la hija de Boberek, ha librado una dura batalla legal para demostrar que los médicos del hospital Hammersmith de Londres impusieron la eutanasia a su padre sin tener el consentimiento de la familia.

“Mi padre fue condenado a una muerte prematura e innecesaria por parte de los médicos. No tenían ningún derecho en decidir sobre su vida”, afirma la hija.

La familia lucha contra la eutanasia

Ahora tres años después de los hechos, el Servicio de Defensa de la Salud británico demuestra que hubo irregularidades e incluso falsedades en el historial del paciente, tales como que sufría del corazón e insuficiencia renal o demencia. Motivos por los que le declararon enfermo terminal y que en realidad, eran enfermedades que el paciente no sufría.

El hospital ha ofrecido a la hija de Boberek una compensación por la negligencia de los médicos. Pero ella no se conforma y lucha para que esta historia se conozca a fin de que no vuelva a repetirse.

“Hasta hace poco tiempo sentía mucha rabia. Ahora lo que pretendo, sobre todo, es que esto no le suceda a los demás”, explica Jayne.

El documento que ha conseguido la familia concluye que “no había ninguna evidencia” de que el estado de salud del paciente fuera terminal

El documento que ha conseguido la familia concluye que “no había ninguna evidencia” de que el estado de salud del paciente fuera terminal cuando le incluyeron en la lista de ‘Liverpool Care Pathway’, y que si no le hubieran retirado los cuidados básicos y los medicamentos, Boberek habría sobrevivido.

El ‘Liverpooll Care Pathway’ se prohibió por el abuso médico

Este protocolo era conocido por los britanicos como el “camino hacia la muerte”, pero fue prohibido por el gobierno en el 2014 debido a los numerosos abusos que cometieron los médicos en su nombre.

El caso de este veterano de guerra es una prueba de ello. Después de haber conseguido huir de la invasión nazi de su Polonia natal y haber luchado con el ejército británico durante la Segunda Guerra Mundial, los médicos le arrebataron su vida un año antes de que se anulara este protocolo.

Y es que el Liverpooll Care Pathway fue elaborado por los médicos en la década de 1990 para aliviar las últimas horas de los enfermos terminales. Los pacientes eran sedados mientras los doctores les iban retirando todo tipo de cuidados y medicamentos, lo que les llevaba a la muerte en menos de 33 horas.

El problema es que se terminaba abusando del protocolo hasta convertirlo en una forma de eutanasia encubierta y además innecesaria, como en el caso del infortunado Boberek.

Comentarios

Comentarios

Compartir
Nacida en Madrid y amante de la lectura. Esta estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos comenzó como fotógrafa en Europa Press y da sus primeros pasos como redactora en el diario Actuall. No hay mejor entrenamiento que la vida misma.