Serge Abad Gallardo perteneció a la masonería / National Catholic Register
Serge Abad Gallardo perteneció a la masonería / National Catholic Register

Un ex alto funcionario del gobierno de Francia que perteneció a la masonería durante 24 años y llegó a ocupar un alto rango, decidió revelar no solo las raíces espirituales e ideológicas anticristianas de la masonería, sino su impacto en la vida política a través de la promoción de leyes en favor del aborto, eutanasia o el “matrimonio” entre personas del mismo sexo.

El National Catholic Register realizó una entrevista para conversar sobre el tema con el arquitecto Serge Abad Gallardo, de 66 años, que durante su juventud se unió a la masonería con la convicción de contribuir a hacer del mundo un lugar mejor. Sin embargo, 24 años después, regresó a la Iglesia Católica convencido de que había estado sirviendo a la causa equivocada y, sobre todo, al maestro equivocado.

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Abad ha sido un “venerable maestro” y miembro de los altos rangos de la orden masónica global Le Droit Humain, que dejó en 2012 después de experimentar una conversión repentina en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. Desde entonces, ha dedicado su tiempo a compartir su larga experiencia en la masonería, informando en toda Francia sobre los mecanismos y peligros potenciales de dicha institución.

Cuando se le preguntó si los masones realmente se encuentran en el origen de leyes sociales como las de aborto, eutanasia o “matrimonio” entre personas del mismo sexo, lo aceptó.

Serge Abad Gallardo: «En Francia, por ejemplo, la ley que permite la píldora anticonceptiva (1967) fue iniciada por Lucien Neuwirth, que era masón»

“No es absolutamente ninguna teoría de conspiración decir que la masonería tiene un fuerte poder político sobre la sociedad. Hay pruebas sólidas. En Francia, por ejemplo, la ley que permite la píldora anticonceptiva (1967) fue iniciada por Lucien Neuwirth, que era masón. Además, la ley francesa sobre el aborto (1975) fue promovida por Simone Veil. No sé si ella misma era masón, pero al menos abiertamente estaba muy cerca de los ideales masónicos ya que recibió vibrantes tributos de las más grandes logias masónicas francesas a su muerte en 2017”, relató Abad.

Además, Abad dijo que “el primer político que intentó introducir la legalización de la eutanasia en Francia fue el masón y senador francés Henri Caillavet en 1978”.

“Del mismo modo, la ley del “matrimonio” entre personas del mismo sexo (2013) fue promovida por la política francesa Christiane Taubira, a quien conocí en Guyana, donde trabajé durante algunos años, y que es francmasona”, agregó.

Abad afirma que en su último libro publicado en 2019, Secret maçonnique ou verité catholique (Secreto masónico o verdad católica), da cifras de la cantidad de masones que integran el Senado y la Asamblea Nacional de Francia.

“Los masones representan alrededor del 0.03% de la población francesa y, sin embargo, el 35% de los diputados y senadores de Francia son masones. Es 120 veces más probable que un masón se convierta en diputado o senador que alguien que no lo es”, explicó.

También contó sobre la existencia de la llamada ‘Fraternelle parlementaire‘, una organización informal que reúne a funcionarios electos en los niveles políticos más altos. “Son de todas las ramas masónicas, incluidas algunas que no son necesariamente aliadas. La Fraternelle está presidida sucesivamente por personas de izquierda y derecha. No es casualidad que los ciudadanos franceses ya no sepan a quién votar”, comentó Abad.

Luego, recordó que el expresidente de esta asociación, Bernard Saugey, senador de los republicanos –partido político de centroderecha y al que calificó de “francmasón”–, dijo una vez: “Si desempeño bien mi papel, los parlamentarios de izquierda y derecha votarán juntos sobre problemas sociales”.

Abad, comentó al respecto: “Y ahora tenemos una nueva prueba de eso, con la ley sobre reproducción médicamente asistida (recientemente aprobada por el Senado, aunque predominantemente conservadora)”.

“Una solución a esta grave amenaza para la democracia sería abolir el secreto y obligar a los políticos a decir públicamente que son masones. Al menos los ciudadanos sabrían claramente a quién votan”, aconseja el exmasón.

En otro momento de la entrevista, cuando se le preguntó por qué el catolicismo es incompatible con la masonería, Abad respondió que no se puede pensar “en un Dios que se hizo carne” y “murió en la cruz para salvarnos”, y por otro lado “considerar, como creen los masones, que Dios es algo abstracto, una fuerza indefinida llamada El Gran Arquitecto del Universo, que es similar a una fuerza cósmica, a una especie de naturalismo”.

“Esas dos cosas son doctrinalmente demasiado diferentes para ser compatibles. Algunos masones creen en el Dios cristiano y piensan que es compatible con su actividad masónica, pero es un error teológico profundo”, señaló.

También indicó que existe una segunda incompatibilidad fundamental: “No se puede buscar la verdad a través del esoterismo, recurriendo a rituales y procesos ‘mágicos’, a algunos elementos cósmicos que no son necesariamente divinos, y al mismo tiempo recurriendo al poder de Dios para caminar hacia la Verdad”.

“Estos son dos caminos muy incompatibles y opuestos. Tal conflicto es cierto para la masonería mundial, incluida la que se encuentra en América o Europa”, acotó.

Más adelante, comentó la relación que existe entre el demonio y las organizaciones masónicas.

“Un día, cuando era oficial en la logia de Le Droit Humain, escuché un ritual de primer grado que nunca antes había escuchado y que rinde homenaje a Lucifer. También es parte del rito escocés antiguo y aceptado. Escuché al venerable maestro decir: ‘Debemos agradecer a Lucifer por traer luz a los hombres’, etc. Me sorprendió bastante”, contó.

Abad explica que aquel ritual, y la masonería en general, “consideran que las religiones, y el catolicismo en particular, ocultan la verdad a los creyentes y se la guardan para sí mismos, mientras que la masonería proporciona claves a los seres humanos para que puedan liberarse por completo”.

“Además, en mis dos últimos libros, cité extractos de un documento que es accesible solo para miembros de alto grado, por lo que las llamadas ‘logias azules’ [que reúnen a los nuevos miembros] no tienen acceso a él. Está tomado de Paroles Plurielles, una publicación emitida por mi orden masónica, en la que se compilan los mejores textos escritos sobre temas sociales o rituales masónicos y que se exhiben en las logias. En este documento de tres o cuatro páginas, hay un texto que alaba la transgresión, y el que lo permitió: Lucifer. Vale la pena señalar que los masones generalmente mencionan a Lucifer en lugar de Satanás”, añadió el exmasón.

Además de su libro más reciente, publicado en 2019, Abad ha ayudado a difundir su mensaje sobre la masonería con otros dos libros, entre los que se incluyen Je servais Lucifer sans le savoir (Estaba sirviendo a Lucifer sin saberlo, del 2016) y La Franc-maçonnerie démasquée (Exponiendo la masonería, de 2017).

Su último trabajo, Secret maçonnique ou verité catholique, aborda el secreto en la masonería, especialmente sus consecuencias en las sociedades y la democracia.

El Código de Derecho Canónico de 1983 advierte en su canon 1374 que “quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación ha de ser castigado con entredicho”.

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