La familia de Pippa Knight, a punto de ser desconectada por decisión judicial, reclama la intervención de la Reina Isabel II.
La familia de Pippa Knight, a punto de ser desconectada por decisión judicial, reclama la intervención de la Reina Isabel II.

La vida de Pippa Knight pende de un hilo después de que el Tribunal Supremo decidiera en menos de 24 horas desestimar la apelación presentada por su familia al entender que no se planteaba «ningún punto legal discutible», tal y como detalla la BBC. Así, queda ratificada la decisión de los médicos de desconectarla de las máquinas que ayudan a su supervivencia, después de una batalla legal que se remonta al pasado mes de diciembre.

Una de las opciones que sopesa la familia de la pequeña Pippa de sólo cinco años de edad es pedir asilo en Canadá, donde al parecer hay médicos dispuestos a tratar a su hija de la encefalopatía necrotizante aguda que le diagnosticaron los 20 meses de edad.

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Es sin duda una opción que conllevaría un alto coste, no solo material, sino también afectivo. De hecho, preferirán permanecer en el Reino Unido. Por eso, han pedido nada menos a la Reina Isabel II de Inglaterra que haga efectiva una particularísima prerrogativa de perdón real cuyos orígenes se remontan al siglo XVII y que puede ser aplicada en los países miembros de la Commonwealth que reconocen a la monarca inglesa como propia.

La petición lleva la firma de la propia Pippa Knight en forma de su pequeña huella dactilar, acompañada de la rúbrica de su madre, Paula Parfitt.

Huella dactilar de la niña Pippa Knight y la firma de su madre, Paula Parfitt en la carta remitida a la Reina de Inglaterra implorando por la vida de la pequeña.

La carta recuerda que tanto la Ley de Derechos Humanos de 1998 como el Convenio Europeo de Derechos Humanos recogen que todos tienen derecho a la vida.

Además sostienen que, de haber sido una familia con mejor situación económica, el caso nunca habría llegado tan lejos: «Si hubiera sido uno de sus reales hijos ¿le hubieran pedido desconectar la máquina y hubiera acabado en los tribunales si se hubiera negado?», preguntan.

Atendiendo a estos preceptos y al hecho de que la prerrogativa real es parte del sistema procesal de apelaciones en el derecho británico, le ruegan a Isabel II que tome en consideración su caso.

En primer lugar, se reclama que impulse un cambio legislativo que permita la formación de los jueces en estas materias tan complejas a través de comparecencias de los servicios forenses, de tal forma que los jueces «formados médicamente, para atender este caso y otros de la misma naturaleza en el futuro».

En segundo lugar y, dado que «el estado ha decidido arrebatar una vida», se reclama al a Reina Isabel, como Jefa de Estado que intervenga influyendo en los miembros del Queens Council (un estamento de asesoramiento real para llevar a efecto estas prerrogativas) de tal forma que se «suspenda la orden» de desconectar a la menor.

Esta decisión «es contraria a la voluntad divina y Su Majestad es la cabeza de la Iglesia de Inglaterra», se recuerda en la carta, que concluye así: «En todo el mundo, los cristianos y otros creyentes están rezando por Pippa Knight y su madre. Pippa y su madre Paula le piden que honre estas oraciones a través del deseo divino y permita que continúe su vida».

Carta remitida a la Reina de Inglaterra, isabel II para salvar la vida de la niña Pippa Knight.

Una copia de la petición a la Reina de Inglaterra ha sido remitida a Simon Case, secretario del Gobierno (que coordina la acción de los distintos ministerios); a Martin Reinolds, jefe de Gabinete del primer ministro Boris Johnson; y al secretario privado de la monarca, Sir Edward Young.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".