Cecile Richards, directora ejecutiva de Planned Parenthood y Donald Trump, presidente de EEUU/Actuall.

La multinacional del aborto puede tener los días contados. Si la activación de la política ‘Ciudad de México’ con la que Trump dejó de financiar el aborto fuera de EE. UU. con dinero público les ha obligado a expandir el negocio, la última propuesta del inquilino en la Casa Blanca -cortar su financiación dentro de sus fronteras- podría abocar a Planned Parenthood a la desaparición.

En la propuesta que ha presentado el equipo de Trump para los presupuestos del año fiscal 2019 se contempla que el dinero público de los norteamericanos deje de financiar a varios grupos abortistas.  

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Así, en la página 56 de estos presupuestos se cita: 

“Se prohíbe que ciertos proveedores de aborto reciban fondos federales”.

“El presupuesto incluye disposiciones que prohíben que ciertos proveedores de aborto reciban fondos federales de la Seguridad Social, incluidos aquellos que reciben fondos del programa de planificación familiar del Título X y Medicaid, entre otros programas de la Seguridad Social”.

Planned Parenthood ha contribuido generosamente con las campañas de Barack Obama y Hillary Clinton a la Casa Blanca

Esta aspiración del presidente es una meta difícil de cumplir, primero por la resistencia demócrata a dejar caer al gigante del aborto norteamericano –como cuando desde el Senado impidió que se dejase de financiar a Planned Parenthood tras la publicación de la los vídeos fruto de la investigación realizada por David Daleiden, en los que se ve a directivos de la multinacional del aborto comerciando con órganos de los bebés abortados.

Además, hay algunos republicanos que defienden el ‘derecho de las mujeres a hacer lo que quieran con sus cuerpos’ y pueden ir contra Trump en este apartado.

Cabe recordar que Planned Parenthood ha contribuido generosamente con las campañas de Barack Obama y Hillary Clinton a la Casa Blanca con parte de su presupuesto anual, de la cual una gran parte se deriva de fondos públicos.

Por todo ello, se prevé una ardua batalla en la aprobación de estos presupuestos, sobre todo en lo que se refiere a la página 56 que puede convertirse en moneda de cambio de los republicanos a cambio de lograr otros objetivos en políticas de inmigración o seguridad.

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