En España apenas 265.000 personas han registrado un documento de voluntades anticipadas o testamento vital.

El Registro Nacional de Instrucciones previas en su último recuento a fecha de octubre de 2018 constata que apenas un 0,6% de lapoblación española ha dejado constancia de sus deseos llegada la hora final de la vida.

Un total de 265.303 personas ha inscrito un documento de instrucciones previas o testamento vital. En números redondos y por Comunidades Autónomas, Cataluña es la que más recoge (75.639), casi el doble que Andalucía (37.756) y el triple que en Madrid (26.051), País Vasco (23.347) o Comunidad Valenciana (25.062). Pero en relación a su población, el escalafón lo encabezan Navarra, País Vasco y Cataluña, por ese orden.

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La Sociedad Española de Cuidados Paliativos considera que estas cifran tan escasas tienen que ver con “el limitado interés” que este documento despierta entre los españoles, pero, sobre todo, con un temor extendido a hablar de la muerte.

“La población en general y, con mayor razón, las personas con enfermedad avanzada, tiene miedo a hablar del final de la vida; muchas personas ni siquiera se han planteado que eso podría legar, por lo que hablar del testamento vital no está dentro de sus prioridades de cuidados”, señala el doctor Christian Villavicencio-Chávez, especialista en Geriatría y en Cuidados Paliativos y miembro de la SECPAL.

 Planificación anticipada

Para hacer frente a esta situación, la SECPAL apuesta por la Planificación Anticipada de los Cuidados, “un proceso evolutivo de toma de decisiones en el que el paciente, en función de sus valores y creencias y ayudado por el equipo asistencial, expresa sus diferencias y la atención que desea recibir en posibles escenarios durante la trayectoria de la enfermedad y para el caso en que ya no pueda decidir personalmente”, señala Villavicencio-Chávez.

Para la SECPAL es importante subrayar que se comprenda que se trata de un proceso modificable en el tiempo y que debería estar reflejado en la historia clínica del paciente.

El doctor Christian Villavicencio-Chávez es miembro de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos.
El doctor Christian Villavicencio-Chávez es miembro de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos.

Se trata de crear un eje de comunicación entre el paciente, su familia y los profesionales sanitarios que rompa el tabú a la hora de hablar del final de la vida, circunstancia que a su juicio debería asumirse como una parte más de la vida por la sociedad.

El especialista señala que “vivimos una cultura del bienestar que hace que nos centremos cada vez más en buscar todo aquello que nos haga felices” de tal forma que la muerte se entiende como un fracaso, no como un proceso natural.

Al mismo tiempo, desde la SECPAL se reclama mayor formación en todos los profesionales del sector sanitario: “Somos los que deberíamos llevar el estandarte del cuidado y el acompañamiento en todo momento y no lo hacemos muchas veces por falta de formación”. Pero no solo. También reclaman que desde la escuela se genere conciencia en la población sobre el proceso de la muerte.

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