Una multitud de personas, calculada por los organizadores de la plataforma La Manif Pour Tous en varios cientos de miles, salió a las calles de Francia el domingo 19 de enero a marchar en defensa de la paternidad y en rechazo a una ley de fecundación asistida que se debate actualmente en el Senado.

“Cientos de miles de personas han salido a las calles para marchar contra el proyecto de ley bioética que incluye la PMA (fecundación asistida) para mujeres solas y para parejas de mujeres, y la GPA (vientre de alquiler)”, indicó un representante de La Manif pour Tous en declaraciones a ACI Prensa el 21 de enero. “Nosotros exigimos directamente el retiro de esta ley”, agregó.

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El representantes de La Manif pour tous, plataforma provida y profamilia de Francia, dijo además que los principales medios del país “no nos han ignorado del todo, pero no han querido mostrar las verdaderas cifras” de los participantes en la marcha “y han preferido tomar las cifras de la policía, es decir 41 mil personas”.

En la marcha participaron personas de varios grupos y movimientos, entre jóvenes, ancianos y familias. En medio de un gran ambiente de fiesta, los participantes marcharon desde el Puente del Alma hasta la plaza de la Ópera en París.

Algunos de los lemas que se pudo escuchar en la marcha fueron “Libertad, igualdad, paternidad”, “¿Dónde está papá? Está congelado”, “Madre 1, madre 2, ¿dónde está la paridad?” o “PMA, GPA, no queremos eso”.

Unos días antes, el 15 de enero, el Arzobispo de París, Mons. Michel Aupetit, emitió el comunicado “Si nosotros callamos, gritarán las piedras”, cita extraída del Evangelio de San Lucas 19,40.

https://twitter.com/LaManifPourTous/status/1218980212051992578?s=20

“A la hora del examen por parte del Senado del proyecto de ley bioética es necesario tomar conciencia. Después de años, nos vamos adentrando más en un camino mercantil de países ricos que se pueden dar el lujo de organizar un tráfico eugenesista con la eliminación sistemática de los más frágiles, la creación de embriones transgénicos y quimeras”, dijo el Prelado francés.

“¿Cómo es posible que nuestra sociedad, tan preocupada, respecto a la ecología y el planeta, haga tan poco cuando se trata de la humanidad? Todo está ligado”, cuestionó.

“A la hora del examen por parte del Senado del proyecto de ley bioética es necesario tomar conciencia. Después de años, nos vamos adentrando más en un camino mercantil de países ricos que se pueden dar el lujo de organizar un tráfico eugenesista con la eliminación sistemática de los más frágiles, la creación de embriones transgénicos y quimeras”, dijo el Prelado francés.

“¿Cómo es posible que nuestra sociedad, tan preocupada, respecto a la ecología y el planeta, haga tan poco cuando se trata de la humanidad? Todo está ligado”, cuestionó.

El Arzobispo de París recordó que “el hijo es un don que se debe recibir, no un regalo por fabricar. La ausencia de un padre es una herida que efectivamente se puede sufrir, pero es monstruoso infligirla voluntariamente”.

Dos días antes, el 13 de enero, el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Francesa (CEF) publicó el comunicado “Ningún ser humano puede ser tratado como un objeto”, en el que recuerda que la ley “debería tener como consideración primera el respeto al niño”.

“La legalización de la filiación sin padre ni ascendencia paterna y de la maternidad por simple declaración de voluntad ante un notario, sin que la mujer viva la gestación, nos pone en el marco de lo ‘improbable’, podrían decir algunos. ¿Es justo poner a la sociedad en este engranaje?”, cuestionan los obispos.

Los prelados advirtieron la falta de posibilidad de objetar de conciencia y preguntaron si eso “¿no sería acaso la puesta en marcha de una policía del pensamiento, contraria a nuestra libertad democrática?”.

En el comunicado los obispos también señalaron que “la extensión del diagnóstico preimplantatorio abre el camino hacia una selección de los niños por nacer, selección que nuestro país dice rechazar cuando afirma que desea una sociedad inclusiva. Una eugenesia liberal que depende de la decisión de los potenciales progenitores o del potencial progenitor, sería de ese modo tolerada”.

Los padres que “tienen un hijo con una enfermedad genética nos alertan públicamente sobre la deshumanización que produciría algo así. Querer un hijo sin ninguna variable genética no es solo una ilusión sino deshumanizar nuestra humanidad”.

Tras agradecer a quienes “toman todo esto en serio”, los obispos alentaron a los “ciudadanos inquietos a expresar sus reservas y a expresar sus puntos de vista”.

“Reiteramos que todo hijo humano está llamado a crecer en el marco de la libertad y en el respeto a su dignidad, con todos los otros y durante toda su vida, sin importar su origen étnico o social, su religión o su ausencia de religión y su orientación sexual”.

Ningún ser humano puede ser tratado como un objeto”, concluyen los obispos.

.* Publicado originalmente por Walter Sánchez Silva en ACI Prensa.

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