Toma general de la Marcha por la Vida de Francia de 2018.
Toma general de la Marcha por la Vida de Francia de 2018.

La ciudad de París ha acogido hoy a decenas de miles de personas que se han sumado a la 12ª Marcha por la Vida, enfocada este año en la revisión de la ley de bioética que comenzó el pasado jueves con la convocatoria del Comité Consultivo General que alargará sus trabajos hasta el próximo mes de julio. 

En juego, el desarrollo de futuras leyes que abarquen desde la extensión de los tratamientos de fertilidad a mujeres solteras y a parejas de mujeres, a la experimentación con embriones, la fecundación in vitro, los tratamientos para cambiar el sexo, o el devenir de los procesos médicos y asistenciales al final de vida.

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En concreto, los organizadores de la marcha han identificado cuatro riesgos principales: la plena liberalización del régimen de investigación con embriones; el empeoramiento de la deriva de la eutanasia; la inclusión de la trisomía 21 (Síndrome de Down) en los procesos de cribado genético preimplantacional como método eugenésico; y la extensión de las técnicas de fecundación humana asistida.

La Marcha por la Vida denuncia que el aborto «es tanto el origen como la culminación de la deshumanización humana»

De la sombra a la luz

La Marcha por la Vida de Francia se ha desarrollado bajo el lema principal «De la sombra a la luz» porque «así como la luz brilla en los ojos de todos, la vida se da y no se comercializa». Pese a ello, en Francia fueron abortados 200.000 niños el pasado año.

En este sentido, La Marcha por la Vida denuncia que el aborto «es tanto el origen como la culminación de la deshumanización humana». Además, en la medida que los partidarios del aborto consideran al ser humano en desarrollo intrauterino un mero conjunto de células, éste puede «producirse a voluntad y clasificarse, congelarse, destruirse e implantarse».

«Este es el camino que une el aborto y la fecundación humana asistida, al precio de la instrumentalización del ser humano y los graves abusos denunciados ampliamente por la comunidad científica», subrayan.

La manifestación ha sido encabezada por un grupo de profesionales sanitarios que no quieren ser instrumentalizados para formar parte de la cultura de la muerte: «Tenemos derecho a decir que matar no es nuestro trabajo».

Un chico con síndrome de Down participa en la Marcha por la Vida de Francia el 21 de enero de 2018. /FJL
Un chico con síndrome de Down participa en la Marcha por la Vida de Francia el 21 de enero de 2018. /FJL

A lo largo del recorrido se han desplegado pancartas con los lemas «La única elección es la vida»; «los derechos humanos comienzan en el origen»; «la ley del aborto elimina sólo a inocentes»; «Eutanasia: el juramento hipócrita»; «Fecundación humana asistida: el hombre clasificado, congelado, manipulado».

Actos vandálicos

Cuando se preveía que la mayor dificultad para participar en la Marcha por la Vida fuera el mal tiempo reinante en la capital francesa, lo cierto es que en algunos puntos del país, la violencia de los partidarios del aborto se ha hecho presente.

Así, varios manifestantes han denunciado, a través de las redes sociales, la presencia de grupos llamados ‘Antifa’ que han impedido el paso de autobuses que se dirigían a París desde la ciudad de Rennes.

Además de bloquear la libre circulación del autobús, se ha denunciado la utilización de sustancias lacrimógenas introducidas en el interior de los vehículos sin importar siquiera la presencia de personas mayores o niños.

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