Héctor Albeidis Arboleda Buitrago realizó 500 abortos a mujeres de las Farc/ Wikimedia
Héctor Albeidis Arboleda Buitrago realizó 500 abortos a mujeres de las Farc/ Wikimedia

El aborto siempre es un crimen, aunque se practique con garantías de asepsia y en las primeras semanas de embarazo. Pero el horror que comporta se visualiza mejor cuando en lugar de pepetrarlo un facultativo con bata blanca en una clínica madrileña –como la Dator- o en un centro de Planned Parenthood, quien practica abortos es un enfermero de la guerrilla colombiana.

Es el caso de Héctor Albeidis Arboleda, más conocido por “El Enfermero” –por tener estudios de enfermería que ni siquiera terminó-. Durante años estuvo en las FARC, la guerrilla colombiana, practicando abortos a las guerrilleras sin la menor higiene, a destajo, y sin anestesia.

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Héctor Albeidis Arboleda, alias "El Enfermero" de las FARC por practicar abortos.
Héctor Albeidis Arboleda, alias «El Enfermero» de las FARC por practicar abortos.

Muchas de las jovenes eran campesinas reclutadas a la fuerza, violada y después obligadas a abortar, para deshacerse de aquella carga. Algunas habían sido entrenadas como guerrilleras de las FARC.

En total el Mengele de la guerrilla colombiana llegó a practicar 300 abortos sin anestesia y en unas condiciones infrahumanas, en mitad de la selva.

Los relatos de aquellas pobres mujeres son espeluznantes. En primer lugar, tenían que abortar sí o sí, bajo pena de muerte. Además muchas de ellas solían ser torturadas, en castigo por haberse quedado embarazadas

El Mengele de las FARC –sobrenombre en recuerdo del médico nazi- les forzaba a beber productos químicos para que perdieran a los bebés, y su no les hacía abortos quirúrgicos y sin anestesia, con lo que muchas chicas llegaban a perder el conocimiento del intenso dolor.

Lo más terrible es que muchas de las mujeres llegaron a ver a sus criaturas despedazadas. Y oyeron decir al Mengele de las FARC que a los bebés «había que picarles y tirarles al sanitario o a la basura».

Les hacía abortos quirúrgicos y sin anestesia, con lo que muchas chicas llegaban a perder el conocimiento del intenso dolor

Algunas operaciones se hacían en cuartos de hotel en camillas «amarradas con plásticos de llantas» o en el suelo sobre plásticos cubiertos con hojas, donde «a las mujeres se les practicaban los abortos, una detrás de otra, sin siquiera limpiar la sangre de las que ya habían abortado».

En cierta ocasión Hector Albeidis dejó tirados en el plástico a dos ninos vivos. Y como nadie se podía hacer cargo de ellos, ordenó que tiraran a los recién nacidos a un hueco que se usaba como letrina.

El Mengele de las FARC, de 41 años, salió de Colombia en 2005 y pidió asilo en España. Le fue denegado, pero años después consiguió la nacionalidad española.

En 2015 se le detuvo en Madrid y fue puesto luego en libertad en espera de la vista de extradición, pero a raíz de la luz verde a la entrega la Audiencia Nacional ha decidido arrestarle de nuevo para que no se fugue.

La Justicia española se dispone a devolverlo ahora a Colombia donde debe ser juzgado por los terribles crímenes que cometió.

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