Martínez- Sellés, presidente del Colegio de Médicos de Madrid (i), es criticado por su predecesor Sánchez Chillón (d), por sus declaraciones contra la eutanasia.
Martínez- Sellés, presidente del Colegio de Médicos de Madrid (i), es criticado por su predecesor Sánchez Chillón (d), por sus declaraciones contra la eutanasia.

Un total de 31 médicos madrileños, entre ellos el expresidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) Miguel Ángel Sánchez Chillón, perdedor de las últimas elecciones celebradas en la institución, pretenden censurar las opiniones del actual presidente del ICOMEM, Manuel Martínez-Sellés, en las que expone que la pandemia hubiera tenido consecuencias «más graves» si hubiera estado ya aprobado la nueva ley de eutanasia.

A juicio de este puñado de médicos «si bien las opiniones personales son respetables, no deben confundirse con las institucionales de un colectivo de más de 47.000 médicos al que representa el actual presidente» A través de un comunicado aseguran que lo expresado por Martínez-Sellés «es muy grave que, lejos de hacerlo con mesura y abarcando todas las sensibilidades de sus representados, se desmarque con insinuaciones de mala praxis o, lo que es peor, de homicidios durante la actual pandemia de COVID-19».

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Además de criticar las posiciones de quien ganó las elecciones al ICOMEM el pasado mes de septiembre con un 52% de los votos y ganando en 19 de las 22 mesas electorales, este reducido grupo de galenos llaman a que las autoridades sanitarias castiguen a Maertínez-Sellés.

En conccreto, reclaman al Servicio Madrileño de Salud (SMS) y a la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial (OMC) que «asuman la depuración de las responsabilidades públicas» que pudieran derivarse de las posiciones contrarias a la eutanasia que ha expresado Martínez-Sellés mediante la apertura de diligencias «para analizar las declaraciones del presidente y reconvenir o reconducir» una conducta que consideran «poco profesional y poco ética».

Los firmantes del texto, más allá de criticar las opiniones profesionales de Martínez-Sellés, realizan una proclama sobre el Medievo y las creencias religiosas («no estamos hablando de sociedades más medievales con estructuras basadas en imposiciones religiosas») que poco se compadece con la realidad.

En el comunicado «no se puede permitir que el representante de un colectivo que históricamente ha dado su vida profesional, su ciencia y su ética autoimpuesta al servicio de la sociedad sea vilipendiado por su representante en base a creencias procedentes de movimientos sectarios y que nunca actúan fundamentados en la ciencia y si en la imposición de dogmas religiosos».

Martínez Sellés argumentó que la nueva Ley de eutanasia «contempla que la muerte por eutanasi se considere a todos los efectos legales como muerte natural y eso es algo injustificable y que asusta porque puede tener unas consecuencias particularmente graves en un momento de pandemia».

«En los meses iniciales de la pandemia se avisó de que en España se estaba usando esta crisis sanitaria como promotora de la eutanasia. El trámite de la nueva ley se ha hecho en una situación pandémica en la que los médicos estamos volcados en tratar a los pacientes graves de COVID-19 y en la que la sociedad no se puede manifestar contra esta normativa», denunció.

Sánchez Chillón y la eutanasia

En el verano de 2019, siendo presidente del ICOMEM, Miguel Ángel Sánchez Chillón lanzó una encuesta entre los médicos colegiados de Madrid con preguntas como ‘¿Cree que en España debería regularse la eutanasia por Ley?’, ‘¿Quién debería aplicarla?’ o ‘¿Cree que los médicos deberían tener derecho por ley a negarse a llevar a cabo la eutanasia o el suicidio médicamente asistido si son prácticas contrarias a sus creencias personales o religiosas’.

La encuesta despertó recelos en algunos de los participantes que Sánchez Chillón despreció por provenir «de personas o asociaciones con un perfil claramente conservador».

En este sentido, destacó la crítica del grupo multidisciplinar Vida Digna de la asociación Profesionales por la Ética que rechazó la conveniencia de su realización y planteamiento por seis motivos:

1.- El rechazo a la eutanasia ya figura en el Juramento Hipocrático y es requisito imprescincible de la actuación médica aplicar el principio primum non nocere (lo primero, no hacer daño). Por ello «considerasmos imprudente, aventurado y arriesgado realizar una encuesta a los médicos cuyo resultado podría condicionar la promoción de la eutanasia sin el debido análisis reflexivo».

2.- A juicio de Vida Digna, no se están analizando debidamente todas las cuestiones relativas a la reflexión sobre la eutanasia y esta postura cuestiona el liderazgo del Colegio de Médicos de Madrid. Entre ellas, las «consecuencias sociales, profesionales y éticas de la eutanasia» o el estudio de «los países en los que se encuentra legalizada».

3.- La encuesta no supone un criterio más que cuantitativo o sociológico. Por ello, Vida Digna critica que «la organización que tomara el resultado de la encuesta como su línea de pensamiento» pondría de manifiesto que no tiene nada más que decir, evaluar o proponer.

4.- La encuesta del Colegio de Médicos está «dirigida» y «no mide lo que tiene que medir». A juicio de estos expertos «parece prejuzgar la opinión del colectivo» y limita su participación al no ofrecer la posibilidad de respuestas en blanco, de tal manera que «no permite dar la opinión libre sino sólo a favor de lo que quiere el entrevistador».

Un ejemplo de esta denuncia es que a la pregunta sobre quién debe aplicar la eutanasia no existe la posibilidad de decir «ninguna persona». Y si no se marca la respuesta, entonces no se puede avanzar en la encuesta, ofrecida a todos los médicos más allá de las llamadas telefónicas.

5.- La responsabilidad sobre la ciudadanía de organismos públicos e instituciones como el Colegio de Médicos «no depende de las encuestas». Para ilustrar este concepto, Vidas digna recuerda que decisiones del ámbito de la salud pública como el uso del cinturón de seguridad o la prohibición de fumar en algunos espacios no se tomaron basadas en encuestas.

6.- A juicio de Vida Digna, con esta encuesta el Colegio de Médicos se convierte en un mero transmisor de los resultados de la encuesta, descuidando el deber de promover la deontología expresada en el Código Deontológico de la Organización Médica Colegial.

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