La abortista Marisa Graham, defensora del niño en Argentina /AICA
La abortista Marisa Graham, defensora del niño en Argentina /AICA

* Por María Amalia Caballero y Cecilia Medici.

¿Necesitamos un Defensor de Niños, Niñas y Adolescentes en Argentina?

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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La situación actual y, seguramente, la de años anteriores también, nos muestra que tenemos una deuda con la infancia que debemos saldar y asumir. En el Senado de la Nación se encuentra pendiente para su aprobación o rechazo la solicitud de designación de la Dra. Marisa Graham como Defensora de Niños, Niñas y Adolescentes.

¿La solución está en la designación de un Defensor?

Sí, la de un defensor que cuide a todos los niños –en Argentina, según nuestra Constitución, se es niño desde la concepción hasta los 18 años-. Las personas seleccionadas han manifestado públicamente su desprecio hacia la Constitución, discriminando entre niños deseados y no deseados, promoviendo abiertamente el aborto. Al respecto, la Dra. Graham ha manifestado  que defenderá solo y exclusivamente a los niños deseados. –en el país hay 700.000 embarazos por año-.

Hay más: entre los adolescentes el número de suicidios va en aumento año a año, tanto a nivel internacional como nacional, pues se han triplicado desde 1990. Por su parte, la Dra. Graham, ha declarado que, en algunos casos, el suicidio es un acto de valentía para imitar. Y así lo expresó, también públicamente, nada menos que, conmemorando el día del maestro. 

Además, invitó en las redes a la “desobediencia civil cuando las leyes no sean justas”. Esto es contradictorio para el cargo pretendido ya que es ella quien deberá velar por los derechos y garantías de los niños de acuerdo al pleno cumplimiento de la ley vigente y no conforme a lo que a su propia subjetividad le resulte como justo o injusto.

¿Tiene o no tiene el Senado una deuda?

Al respecto, hay algunas informaciones que no se pueden pasar por alto. Sobre el proceso de selección se ciernen sendas presentaciones administrativas y judiciales ya que estuvo plagado de irregularidades, solo para citar algunas: se sesgó el examen para que “algunos candidatos” no pasaran el concurso y se violó el anonimato. La recusación, impugnación y denuncia penal, siguen sin ser resueltas. El dictamen y la vigencia del concurso están caídos.

¿En qué consistió la irregularidad? La Comisión Bicameral puso una fecha de vencimiento y una vez vencida esa fecha estableció la prórroga por medio de una pretendida resolución aclaratoria, cuando el Código Civil (Art. 6) es claro y el reglamento de la Comisión (Art. 6) establece que se realicen audiencias públicas antes de dictar el reglamento del concurso. De esta manera no podría adoptarse ninguna disposición a partir de resoluciones modificatorias, pues  vulnera la transparencia con la sociedad civil.

En definitiva el Senado no tiene ninguna resolución pendiente. Mal sería que el Senado trabajara con un documento inválido y perimido.

¿Hay consenso social?

No lo hay y es importante tener acuerdos sociales en un tema que va a comprometer el futuro de nuestra niñez por los próximos años. Más de 400 asociaciones que trabajan con mujeres, niños, niñas y adolescentes, pidieron el rechazo de los candidatos y la apertura de un nuevo concurso,  7 decanos de Facultades de Derecho de todo el país sacaron un comunicado en este sentido, al igual que legisladores, movimientos religiosos, partidarios y 45.500 ciudadanos a través de la plataforma CitizenGO también  presentaron su pedido de rechazo a dicha postulación.

¿Deuda pendiente?

Sí, tenemos una deuda pendiente. Debemos a los niños un defensor, alguien cuya mirada este puesta en ellos, alguien capaz de dirimir entre lo que les beneficia y lo que les afecta negativamente en salud, educación, vivienda, pobreza, etc.

Si esperamos tantos años, nos merecemos un Defensor que garantice el cuidado de todos los niños y no discrimine al niño por nacer según el deseo de sus madres.

Un defensor que los incluya. Un defensor que no deje vacante el puesto del niño por nacer. Un defensor que no promueva el suicidio. Un defensor con un proceso de designación claro y vigente. Un defensor que respete el ordenamiento jurídico y que no se coloque por encima del parlamento y la Constitución Nacional. Un defensor que salde la deuda con la infancia.

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