La joven Imelda Cortez ha sido absuelta de intento de homicidio agravado en El Salvador /EFE
La joven Imelda Cortez ha sido absuelta de intento de homicidio agravado en El Salvador /EFE

Durante las últimas semanas, numerosos medios de comunicación han aireado el caso de la salvadoreña Imelda Cortez, que ha sido recientemente juzgada en su país y finalmente absuelta  yque se enfrentaba a una pena de 20 años de cárcel.

¿De qué se la acusaba? Según los medios de comunicación, se trataba del caso desesperado de una mujer violada por el novio de su madre que abortó a su hijo, fruto del hecho delictivo, en un país donde está terminantemente prohibido el aborto y la Constitución reconoce «como persona humana a todo ser humano desde el instante de la concepción”.

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Algunos medios como The Washington Post, antes de conocerse la absolución, explicaba el caso así: “En El Salvador, donde el aborto es ilegal, una sobreviviente de violación que dio a luz enfrenta juicio por intento de aborto”.

¿Y qué es lo que dice la Fiscalía? Que tiró a su hija a una fosa séptica entre heces y cal. Afortunadamente, sobrevivió.

Imelda Cortez negó en primera instancia haber dado a luz y se negó a dar detalles de dónde estaba su hija, según el relato de la Fiscalía

En realidad, no se trata de un caso arquetípico de aborto por violación que tanto gusta airear a los partidarios de legalizar la muerte provocada del ser humano antes del parto, en especial en países como El Salvador, donde se protege por ley la vida humana.

La Fiscalía General de la República de El Salvador da una versión muy distinta: Imelda Cortez, a sus 18 años, dio a luz a su hija y arrojó a su bebé recien nacida a una fosa séptica, motivo por el que fue detenida en 2017.

Fueron los médicos que la atendieron en un hospital con un sangrado vaginal excesivo los que detectaron que tal afección era consecuencia de un parto extrahospitalario, entre otras cosas, porque llevaron la placenta.

Según detalla la Fiscalía, fue interrogada sobre el parto, pero lo negó en primera instancia, para luego aceptarlo alegando que «sintió que le salió algo cuando estaba en el servicio”.

Conocida esta infrormación, se requirió alas fuerzas del orden para que investigaran en casa de Imelda Cortez y en la fosa séptica oyeron «el llanto de la recién nacida, y auxiliándose de una lámpara, logran ubicarla llena de heces y de un polvo blanco, al parecer cal».

Así, Imelda Cortez no ha sido acusada de aborto, sino de tentativa de homicidio agravado.

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