Los vientres de alquiler no están permitidos en Francia.
Los vientres de alquiler no están permitidos en Francia.

La intención del lobby LGTBI de convertirse en portavoz de todos los homosexuales está encontrando cada vez más resistencia entre los propios homosexuales, que no se encuentran a gusto ni con la imagen que muestran de ellos, ni con la defensa de algunos de sus supuestos derechos.

El diario francés Le Figaro publicó hace unos días un muy interesante artículo en el que tres firmantes se declaraban totalmente en contra de los vientres de alquiler y fecundación heteróloga. Aquí muchos lectores podrían dejar de leer y pensar que han sido tres radicales, fachas, y otros calificativos que pueden adornar al sustantivo de defensor de la vida. Pero resulta que los tres firmantes, con nombres y apellidos, Jean-Mathias Sargologos, Sébastien de Crèvecoeur et Jacques Duffourg-Müller, son homosexuales.

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El motivo de este artículo es el inicio hace dos semanas de lo que en Francia se llama Estados Generales para la Bioética. Durante seis meses, expertos en la materia, dialogarán y debatirán sobre algunos temas de este campo.

El tema del que se va a discutir en los Estados Generales para la Bioética hasta el próximo mes de julio es el de los vientres de alquiler y la fecundación heteróloga

Hace cinco años, el tema tratado fue el matrimonio homosexual. Como resultado de las discusiones, se acabó presentando una proposición de ley que finalmente concluyó con la sanción de la Ley Taubira que aprobaba la unión entre personas del mismo sexo.

Ahora, el tema del que se va a discutir hasta el próximo mes de julio es el de los vientres de alquiler y la fecundación heteróloga. Miembros del Gobierno ya han mostrado su acuerdo con la aprobación de estas medidas y su regulación. También el lobby LGTBI está empujando para su aprobación, pero ahí es cuando estos tres hombres, como tres mosqueteros, han decidido alzar la voz.

Jean-Mathias Sargologos, diplomado en Ciencias Políticas y máster de la escuela de negocios HEC-Montreal, doctorando en Historia del Arge y periodista; Sébastien de Crèvecoeur, diplomado por la Escuela Normal Superior de París, antiguo profesor de Filosofía, investigador en management y tasador de arte; y Jacques Duffourg-Müller, crítico musical, han mostrado su oposición a ambas medidas.

Y, contrariamente a lo que se suele hacer en este tipo de debates, lo han hecho apelando a la razón. Ellos defienden que con la legislación de los vientres de alquiler y la fecundación heteróloga se están produciendo “graves desviaciones en nombre de un individualismo exacerbado y contra lo que no es otra cosa que un intento de romper la barrera que impide la cosificación del cuerpo humano” -algo tan en boga tras el anuncio de la F-1 de dejar de usar a azafatas en la parrilla de salida.

“Una pareja de homosexuales no puede intrínsecamente concebir un hijo y esta imposibilidad de procrear es un hecho objetivo, natural y propia de su condición”

Los firmantes afirman algo que parece obvio: “Una pareja de dos hombres o de dos mujeres no puede intrínsecamente concebir un hijo, y esta imposibilidad de procrear es un hecho objetivo que no es fruto de ninguna acción discriminatoria de la sociedad o del Estado; es natural y propia de la condición homosexual”. Y no por el deseo de tener hijos se debe entender que hay que concederles ese deseo bajo cualquier condición. No poder tener hijos no es una discriminación, es un hecho objetivo.

Y uno de los puntos centrales de su argumentación es la cosificación tanto de la mujer que se convertiría en el vientre de alquiler, como del hijo fruto de la fecundación. Pese a la constante lucha por parte de grupos feministas contra la cosificación de la mujer y su degradación, justamente ese es el peligro. Y como dicen los firmantes, no vale con decir que sería consentido o como propone Ciudadanos, altruista. La misma ley “prohíbe ciertos comportamientos y prácticas, aunque no afecten más que a uno mismo: no llevar puesto el cinturón de seguridad en el coche es peligroso solamente para uno mismo y sin embargo es ilegal (no se puede invocar la libertad individual para no llevarlo puesto); el lanzamiento de enanos en los circos está prohibido independientemente de que los interesados consientan en ello.

Por lo tanto no es solo una cuestión de altruismo o consentimiento.

Pero además, el hijo sería “objeto de una transacción contractual. También él se convierte en un objeto y ya no en una persona”.

Y los firmantes son muy críticos con las parejas que realizan esa práctica en el extranjero y luego piden al Estado que reconozca sus derechos civiles. “Estas personas se han puesto voluntariamente fuera de la ley, así que no pueden exigir después que el Estado francés se adapte”.

“El papel del Estado no es asegurar el acceso a derechos cada vez más individualistas, sino proteger a los más débiles contra los excesos del individualismo y preservar una cierta concepción del Hombre”

“Mantener la prohibición de los vientres de alquilar en Francia interesa para la protección de una concepción humanista de la procreación, celosa en la defensa de los más vulnerables, y que mantiene la prohibición de toda explotación y cosificación del ser humano”, afirman.

“El papel del Estado no es asegurar el acceso a derechos cada vez más individualistas, sino proteger a los más débiles contra los excesos del individualismo y preservar una cierta concepción del Hombre”, han concluido.

Como ellos han manifestado, no sólo les empuja la razón sino también el intento de “romper el monopolio de las asociaciones llamadas LGBT, autoproclamadas representantes de las personas homosexuales, en su pretensión de encarnar a la totalidad de sus voces”. Y es que cada vez son más las voces que se levantan contra ese monstruo que intenta aglutinar y acallar a las voces homosexuales contrarias a los intereses del lobby LGTB. Otro ejemplo en Francia es el de HOMOVOX, cuya portavoz asegura que “la mayoría de los homosexuales franceses lamentan no ser heterosexuales”.

Y es que como ellos mismos dicen “no existe hoy en Francia ninguna ley que impida a las personas homosexuales ser padres (lo que están prohibidos son los medios por los cuales querrían serlo, esto es, la fecundación heteróloga para las parejas de mujeres y los vientres de alquiler).

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